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"EL BOL$ILLO"

El efecto ‘exit’

No es un chiste: el Brexit, Frexit, Trumpxit son eventos que extenderán sus efectos en América Latina. ¿Cuáles son los desafíos?.

El mundo está expectante frente a los efectos de la inminente separación de la Unión Europea por parte del Reino Unido (Brexit), decisión a la que podría unirse Francia (Frexit) el próximo mes, y que junto al resultado de la elección presidencial de Donald Trump en los Estados Unidos (Trumpxit) podrían convertirse en eventos que rechazan masivamente la globalización, y que harían de la inmigración y la evasión fiscal, los objetivos populares más inmediatos.

Resulta evidente que en el mundo globalizado e interconectado en el que vivimos, no es posible aislarse de eventos de tales proporciones, lo que nos obliga a incorporar una nueva fuente de incertidumbre al periodo de desaceleración económica que vivimos desde hace algunos años. 

Y es que pareciera que se olvidaron de un día para otro los beneficios de la globalización, la inversión extranjera, del comercio y la paz internacional, especialmente aquellos que permitieron aliviar la pobreza que ha afectado por décadas nuestra región, al tiempo que se pretende desconocer el inmenso aporte de los inmigrantes en el terreno económico, científico y cultural. 

Los pueblos que apoyan estas tesis, están olvidando los gestos de solidaridad humana ante el desafío que supone el origen provincial que distinguió al hombre por generaciones.

Coincidimos con la CEPAL, cuando señala que además del complejo escenario externo, nuestra región enfrenta problemas estructurales: la caída de la inversión pública y privada, una productividad estancada, una desigualdad persistente, además de la baja tributación y pobreza, que aún afecta a 175 millones de personas en América Latina y el Caribe. Esto bajo la expectativa de que en el corto plazo, las economías latinoamericanas puedan enfrentar periodos de inestabilidad de los mercados financieros teniendo que lidiar con una posible reducción de la inversión extranjera, un incremento en los costos de los préstamos, y un relativo fortalecimiento del dólar.

Sin embargo, a mediano plazo, los mercados se estabilizarán y los efectos negativos de estos eventos en la economía regional serán limitados. En las más recientes estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), las expectativas de crecimiento económico para 2016 y 2017 fueron revisadas a la baja para la mayoría de países y regiones, con excepción de América Latina, dado el reducido peso que países como el Reino Unido o Francia, tienen en las economías latinoamericanas. En la actualidad, los principales socios comerciales de América Latina son los Estados Unidos, la Unión Europea (en particular Holanda y España) y China, ocurriendo algo similar con la Inversión Extranjera Directa.

Teniendo en cuenta que estos eventos pueden afectar la región de manera indirecta en la medida en que frenen la recuperación de la economía mundial, contraigan el comercio internacional y prolonguen por un tiempo mayor la incertidumbre y la volatilidad de los mercados cambiarios, financieros y bursátiles, se hace necesario que la Región revise las estrategias de desarrollo de mediano plazo. También es urgente que defina metas concretas como la eliminación de la pobreza extrema, así como la contribución que en materia económica, social y ambiental harán los gobiernos, eso sí, propendiendo por un gasto fiscal más eficiente y transparente. 

Estos eventos sin lugar a dudas exigen además reconfigurar la plataforma comercial, pues como sabemos la negociación de tratados bilaterales supondrá, un tremendo “dolor de cabeza”, pero también abriría la posibilidad de conseguir acuerdos más sintonizados con las nuevas circunstancias.

Aunque el sentimiento antiglobalización ha crecido, los recientes resultados electorales en países como Holanda o Italia, son alentadores, en la medida que se han logrado consensos para rechazarlos, no podemos desconocer que el fortalecimiento de movimientos nacionalistas - anti-inmigración en Europa o en los Estados Unidos afectarán sin duda estructuralmente el crecimiento económico, la seguridad y el bienestar de los pueblos de nuestra región.

Es preciso recordar que en América Latina la evolución político-económica reciente, incluyendo el éxito de iniciativas como la Alianza del Pacífico, muestran que buena parte de la región busca activamente caminos que permitan lograr nuevas formas de integración y cooperación.

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