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EEUU JUSTICIA

Piden despedir a fiscal por caso de reo muerto con agua caliente en Florida

Unas 6.000 personas han pedido al gobernador de Florida, Rick Scott, despedir a la fiscal Katherine Rundle por no presentar cargos contra guardias presuntamente involucrados en la muerte del reo Darren Rainey, tras un baño de castigo con agua caliente en una prisión estatal.

Con sus firmas en el sitio de internet Care2 Pettitions, los ciudadanos critican que la investigación de Rundle, fiscal estatal del condado Miami-Dade, haya determinado, según dio a conocer la semana pasada, que el hecho se trató de un "accidente" y por lo tanto no presentará cargos criminales contra cuatro guardias involucrados.

Rainey, de 50 años y quien sufría de esquizofrenia, falleció en 2012 en el Dade Correctional Institute tras ser encerrado durante cerca de dos horas en una ducha con agua caliente, producto de lo cual se le desprendió parte de su piel, según investigaciones periodísticas basadas en relatos de otros reos.

Ante las críticas que ha recibido, Rundle estableció este lunes una línea telefónica para contestar la inquietudes de los floridanos inconformes con su decisión, lo mismo que un resumen del caso en la página de la Fiscalía.

En el documento ahí alojado se detalla que Rainey salió de su celda "por su cuenta" para lavarse las heces, que fue vigilado por guardias y que, de acuerdo al médico forense, el reo "no tenía quemaduras de ningún tipo en su cuerpo".

En el texto se reconoce que las enfermeras dijeron que había quemaduras en el cuerpo del reo, pero con base en "áreas rojizas visibles en su pecho y extremidades", y "no debidas a quemaduras".

Además explica que su papel "está limitado" a determinar si hubo alguna violación criminal de la ley de Florida y si una posible responsabilidad criminal puede ser probada más allá de una duda razonable en un tribunal de justicia.

Sin embargo, los peticionarios de Care2 Pettitions, que ya han alcanzado 5.954 firmas de las 6.000 que se propusieron conseguir, calificaron el hecho como un "flagrante desprecio por la vida humana por parte de Rundle".

"¿Cómo podría alguien mirar esta información y pensar que estos funcionarios de correccionales no merecen ser acusados?", señaló Kelsey Bourgeois, quien encabeza la petición.

El caso de Rainey salió a la luz pública en mayo de 2014 y destapó una serie de irregularidades en el Departamento Correccional (DOC) de Florida, que habían sido denunciadas por organizaciones de derechos civiles.

En 2015, el Gobierno de Florida endureció los controles en las prisiones estatales después de las denuncias sobre brutalidad y corrupción en sus cárceles, entre ellas la muerte de Rainey.

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