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ARGENTINA INCLUSIÓN (Crónica)

Argentina construye el primer velero adaptado para navegar por la inclusión

Dicen que "navegando se hizo la historia argentina" y esa misma filosofía es la que impulsó a una Fundación local a construir el primer velero adaptado con el que jóvenes con desafíos especiales de todo el país puedan formarse en valores y aprovechar las virtudes de timonear a vela para crecer.

Buenos Aires, 11 mar (EFE).- Dicen que "navegando se hizo la historia argentina" y esa misma filosofía es la que impulsó a una Fundación local a construir el primer velero adaptado con el que jóvenes con desafíos especiales de todo el país puedan formarse en valores y aprovechar las virtudes de timonear a vela para crecer.

La Fundación Escuela Goleta del Bicentenario, amparada por la Armada argentina, inició la construcción del bergantín goleta Santa María de los Buenos Ayres (como fue bautizado) el 15 de octubre de 2008, colocando la quilla de este velero que pretende erigirse como "una escuela en valores".

El objetivo es crear un proyecto integral en donde muchachos con desafíos especiales -personas con discapacidad, en recuperación de adicciones, con problemas de conducta o en situación de vulnerabilidad social- afiancen principios como el trabajo en equipo, el compañerismo o el esfuerzo, entre otros.

El ingeniero naval Marcos Santandini trabajó en la construcción del bergantín goleta desde las primeras líneas de su diseño, pues integró parte del reconocido estudio Germán Frers que donó los planos de la embarcación.

"La particularidad que tiene es que se ha diseñado desde el principio para poder llevar a gente con capacidades diferentes", explicó Santandini a Efe.

Una estructura que permitirá moverse con tranquilidad por toda la embarcación a quienes suban a bordo con muletas, sillas de ruedas u otras dificultades físicas o psíquicas.

"Tiene cuartos especiales donde pueden correr libremente con sillas de ruedas o muletas", agregó el ingeniero naval, así como baños adaptados, cubierta corrida por la que desplazarse sin dificultades y hasta un ascensor que conecta todas las plantas de buque, uno de los pocos barcos a vela que cuentan con elevador en el mundo.

El resultado es una nave más grande de lo habitual y con el "balance y la estabilidad" necesarios para que puedan navegar 36 grumetes en compañía de instructores y otros profesionales del mar.

Este velero constituirá el primer barco de su tipo en Argentina y el único existente en Latinoamérica para uso civil.

Por su parte, el presidente de la Fundación Escuela Goleta del Bicentenario, Diego Leivas, aseguró a Efe que "no es un barco para que naveguen sólo los chicos discapacitados, es un barco para que se integren todos los jóvenes" en grupos "reducidos" pero "excepcionales".

El titular de la entidad considera que en este tipo de proyectos de inclusión social "los jóvenes con capacidades convencionales y aquellos con discapacidades conforman une equipo humano enormemente valioso".

Educación, responsabilidad social y cultura son los ejes de este proyecto vivencial que quiere fortalecer la conciencia marítima y fluvial argentina y se erige como "una escuela de valores, liderazgo e inclusión para no navegantes de todas las provincias argentinas" con las que aspirar a recorrer el mundo.

Quieren que los nuevos tripulantes operen con responsabilidad comunitaria y sean conscientes de que en el barco no hay diferencias entre ellos pues, si no colaboran y se hunden, caen todos.

"Este concepto de navegación permite que aquellos que más puedan ayuden a quienes menos puedan y que todos hagan las tareas de la vida de abordo como grumetes", señaló.

La falta de recursos ha puesto en jaque en varias ocasiones la construcción del barco e hizo que se ralentizara el avance del proyecto, que hoy en día se encuentra "al 50 %".

"Nos faltan 5 millones de dólares de tiempo, para ponerlo en plata (dinero)", bromeó Leivas, consciente que, con unos 5 millones de dólares ya invertidos, será un largo camino.

Decenas de colaboradores gubernamentales y empresariales, voluntarios y amigos han puesto su granito de arena para que el Santa María de los Buenos Ayres salga a flote.

Entre ellos, un grupo de jóvenes procedentes de villas de emergencia que acceden a través de este proyecto a una oportunidad laboral inspiradora.

Además, un equipo formado por mas de 250 voluntarios trabajan "ad honorem" para completar esta embarcación de 57 metros de eslora, casi 10 de manga y 3,90 de calado que tendrá autonomía para navegar hasta 30 días sin tocar puerto.

La organización tiene una especie de "lista de bodas" con lo que les falta para terminar la construcción del velero, así como otros programas de donación individual, para que todo aquel que quiera colaborar pueda hacerlo en la medida de sus posibilidades.

"Este es un gran rompecabezas que vamos armando pieza por pieza. Nos gustaría tener todas las piezas listas pero lleva tiempo y esfuerzo, así como la necesidad de que aquellos que creen que este es un proyecto valioso, noble e integrador para la sociedad se solidaricen con el y nos ayuden", agregó Leivas.

La propia vicepresidenta argentina, Gabriela Michetti, es la madrina del bergantín goleta.

Mientras la construcción del velero sigue su curso, la fundación implementó un programa de navegaciones inclusivas-educativas en veleros más pequeños cedidos por colaboradores con los que reproducir la experiencia a escalas más pequeñas.

Una estrategia para adquirir experiencia en la capacitación de jóvenes y lograr visibilidad que les ayude a cumplir su sueño.

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