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Judith Sarmiento

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Dónde está la bolita

El caso Arciniegas en China y la pena de muerte en Colombia

La gran paradoja: los chinos salvan al colombiano de una neumonía aguda, pero lo matan con una inyección letal por llevar menos de cuatro kilos de coca.

Caracol Radio

Una noticia desgraciada, la de un colombiano ejecutado en China, Ismael Enrique Arciniegas, ha servido para llamar la atención sobre la reacción primaria de quienes de manera emotiva salen a reclamar la pena de muerte para el psicópata que acaba con la vida de un menor o comete violaciones en serie y aun para los corruptos. Y sin embargo, el caso de Arciniegas ha conmovido a los colombianos y despertado una gran solidaridad.

En Hora 20, este lunes, el senador Antonio Navarro ponía de presente con razón que un delito como la pena de muerte por llevar menos de cuatro kilos de coca es una exageración. Ni los capos más grandes de la droga, exportadores de toneladas, extraditados a EE.UU. corren ese riesgo en un país que tiene pena de muerte. Por el contrario, negocian y regresan en pocos años al país. Pero China es otro tema: la información de Amnistía Internacional dice que "es el país con más penas de muerte por año, aunque no se tengan datos concretos sobre el número de ejecutados, ya que estos se mantienen en secreto". Se trata de otro país, con otras leyes severas en estos casos y una visión diferente del problema del narcotráfico colombiano, que ejecuta además por corrupción política, tráfico de personas

Por los testimonios del hijo de Arciniegas (74), Juan José Herrera, detrás de este caso hay una historia humana de tragedias y paradojas. La madre que muere joven por sobredosis de droga, un tío que cayó preso en China por narcotráfico y que muere por un derrame cerebral en el 2013 y el papá periodista que escribe un libro sobre el daño del narcotráfico a la sociedad en los años 80, que nunca pública. Y la paradoja mayor: los chinos salvan al padre de Herrera de una neumonía aguda con la que llega a ese país, pero lo matan con una inyección letal.

El de Arciniegas es el primer caso de un colombiano ejecutado en China, pero no es el único que puede tener esa suerte: en esa nación hay quince personas condenadas, de las cuales tres han sido ratificadas y están a la espera de que les fijen fecha de ejecución; dos están en proceso de apelación y diez, suspendidas por dos años. En este caso, la respuesta es que es poco lo que puede hacer el gobierno colombiano frente a un sistema que ha puesto oídos sordos a los llamados de la ONU y a las denuncias de Amnistía Internacional.