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La mala hora de OIZ

En el uribismo ya empiezan a ver que no solo es un problema de una persona sino de todo un partido al que las cuentas lo dan como seguro en la segunda vuelta de 2018.

Después de las elecciones de 2014, no había duda de que Óscar Iván Zuluaga sería la primera opción para volver a pelear la presidencia en 2018 a nombre del Centro Democrático. Eso lo tenía tan claro que trató de manejar con tacto las relaciones dentro de su partido –consciente de los enemigos que tiene por dentro-- y mantuvo su protagonismo político con un perfil bajo para no exponerse, a la espera de resolver judicialmente las acusaciones contra la campaña por el caso de los hacker. Con esto, el camino volvería a quedar despejado.

Hoy ese lío no solo no está resuelto, sino que ha aparecido algo más grave luego de las revelaciones del estratega José Eduardo de Mendonça “Duda” según las cuales, además de haberse reunido con Zuluaga para acordar un pago por su asesoría, la cuestionada Odebrecht habría cancelado parte de sus honorarios de servicios al candidato uribista. Hasta hoy eso está por demostrarse, pero la aspiración de Zuluaga está comprometida porque en el uribismo ya empiezan a ver que no solo es un problema de una persona sino de todo un partido al que las cuentas políticas lo dan como seguro en la segunda vuelta de 2018. Esto explica en buena medida la decisión del jefe natural de ese partido, Álvaro Uribe, de remitir el caso al Consejo de Ética presionado por quienes desde adentro no son afectos a una segunda aspiración del ex ministro de Hacienda. La carta del ex comisionado Luis Carlos Restrepo para ir desmarcándose de Zuluaga le llegó como anillo al dedo.

Zuluaga hoy está en la mala por la conjugación de varios factores en su contra. El escándalo estalla cuando los precandidatos se alistan en el partidor y el tema más fuerte ya no es la paz sino que parecer ser la corrupción. La manera como ha salido a responder ha dejado más dudas que claridades y la sensación que ha quedado es que no ha contado la verdad completa de lo que pasó y le irá haciendo más daño cada revelación que surja sobre su campaña. De llegar a ser cierto lo que afirmó “Duda” Mendonça, según la revista Veja, la situación se complicaría aún más –hay riesgos de delitos electorales—y eso sería lo que menos quisiera el senador Uribe para evitar una derrota por un tema con que el diariamente se enfrenta al presidente Santos. Pero además, la mala hora para Zuluaga ya empieza a ser capitalizada por su partido donde ya se habla de abrir la puerta a más candidatos como el ex ministro Fernando Londoño, el ex gobernador Luis Alfredo Ramos y aun Francisco Santos, que fue su duro contendor en la campaña pasada. Pero ante todo le sirve a un rival como Iván Duque, que ahora se viene a saber que estuvo con el candidato y su hijo en Sao Paulo en búsqueda del asesor que hoy hace confesiones a la justicia de su país, pero que por ahora no aparece enredado.

Lo que más juega en contra de Zuluaga candidato es el hecho de que la solución no depende del guiño de Uribe, como hace cuatro años. El que puede ayudarlo o hundirlo está fuera de Colombia, intentando salvar su pellejo como testigo en Brasil.

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