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¿Dónde está la bolita?

Lo que significa pasar del cambuche al campamento

Frente a este paso de desarrollo de los acuerdos debe pesar el hecho, en la opinión, de que las Farc pasan de estar armadas en cerca de 250 municipios a 26 campamentos.

La barcaza llena de guerrilleros del frente Sur de las Farc camino a la desmovilización para concentrarse en zonas veredales transitorias, trae a la memoria la marcha de desarme en el Casanare, en septiembre de 1953, de las guerrillas liberales que en su momento fue histórico porque se consideró un paso clave para terminar la Violencia.

Hombres con sombrero llanero, pantalón de dril y cotizas, y niños de pantalón corto que hacían parte de la causa insurgente, dieron ese paso hace más de 60 años; hoy más de 5.000 guerrilleros de verde oliva, mucho mejor armados y vestidos que hace seis décadas, avanzan ahora por 33 rutas fluviales y terrestres, protegidos por el Estado y la comunidad internacional, cargando por última vez sus fusiles.

Los hechos están relacionados íntimamente porque el fracaso del sometimiento liberal por los incumplimientos del gobierno de Rojas Pinilla a los campesinos y el asesinato de Guadalupe Salcedo, líder visible de los rebeldes, sería la semilla para el surgimiento de las Farc en el sur del país.

La llegada de hombres de las Farc, esa especie de trasteo de gitanos con fierros, ollas, estufas, hamacas y libros será la prueba irrefutable, para una opinión escéptica, de que las Farc sí están dando el paso definitivo a la política; es el adiós a las Armas. Pero, además, se da en un momento coyuntural para la paz cuando está a punto de iniciarse la fase pública de los diálogos con el ELN. Pisar el campamento, simbólicamente, es el no regreso a las armas.

Pero al mismo tiempo es un periodo de prueba para esa organización antes de entregar el último fusil. Su comportamiento como organización en tránsito a la vida civil –no salirse de las reglas de juego, respetar los límites geográficos, no hacer proselitismo armado o impedir actos bochornosos—es clave, además, para acallar a mandatarios regionales y políticos de oposición que han cuestionado el nuevo espacio físico de la insurgencia.

Para la opinión, y eso es algo que deberían hacer notar el Gobierno y las Farc, debe pesar el hecho de que las Farc pasan de estar en cerca de 250 municipios a 26 campamentos. Es decir, el verdadero fin de las Farc como grupo armado.

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