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ISRAEL PALESTINA (Previa)

Conferencia de París: grandes expectativas palestinas y rechazo de Israel

Los gobiernos israelí y palestino tienen expectativas radicalmente opuestas de la conferencia de paz que se celebra mañana en París y mientras el primero trata de impedir cualquier solución impuesta, el segundo espera una intervención internacional concreta a favor de un Estado palestino.

La Conferencia, en la que se esperan representantes de 70 países, ha despertado el temor en Israel de que la comunidad internacional vuelva a aunar sus esfuerzos para condenar la colonización y fijar las fronteras de un Estado palestino independiente fuera de la mesa de negociaciones.

"Una cosa sabemos seguro: esta no es la manera de conseguir un acuerdo de paz", dijo la viceministra israelí de Exteriores, Tzipi Hotovely, para quien crea "una ilusión muy dañina en el lado palestino: la de que puede conseguir lo que quiera sin hablar con Israel".

Y recuerda que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha invitado a "negociaciones directas" al presidente palestino, Mahmud Abás, en decenas de ocasiones.

Una posibilidad que los palestinos abandonaron en 2012 cuando, cansados de años de diálogo infructuoso y de una colonización creciente, apelaron a la comunidad internacional en busca de reconocimiento a un Estado y garantías para las fronteras de 1967.

"El canal bilateral ha fracasado. Lo ha intentado EEUU, también el Cuarteto. Pero hay un ocupante que no quiere hablar, solo quiere dictar. Hay que involucrar a más países", declaró a los medios Majdi Jaldi, asesor diplomático de Abás.

La Organización para la Liberación de Palestina (OLP) ve la conferencia como "una oportunidad" y pide a la comunidad internacional que se comprometa con sanciones a Israel.

"Si la ocupación no tiene costes, obviamente que (Israel) no le pondrá fin", dijo en Ramala Mohamed Shtayeh, miembro del Comité Central de la OLP.

Los palestinos creen que París debe ser una "extensión" de la resolución 2334 del Consejo de Seguridad de la ONU, que en diciembre condenó los asentamientos israelíes en el territorio ocupado de Cisjordania y Jerusalén Este.

"Nos gustaría ver un compromiso para el cumplimiento de las resoluciones, un mecanismo y calendario para acabar con la ocupación (...) no sólo a nivel de lenguaje, sino con acciones", señaló.

Ni israelíes ni palestinos participarán en la conferencia, aunque después de celebrarse Abás mantendrá una reunión con su homólogo francés, François Hollande, para que le informe de lo debatido.

Jaldi advierte que, de no tener éxito la conferencia, en la que pidió fijar un calendario de "seis, nueve u doce meses" para que las partes concluyan un acuerdo, "el próximo año podríamos estar hablando de la solución de un estado", dadas las aspiraciones colonizadoras y anexionistas de influyentes políticos en el Gobierno de Netanyahu, entre ellos el ministro Naftalí Bennet.

Para Israel, la internacionalización del conflicto es inaceptable por el peso de los países árabes y su desconfianza en organismos como la ONU o la UE.

"Es una conferencia manipulada por los palestinos con el auspicio francés para adoptar posiciones más anti-israelíes", declaró públicamente Netanyahu, para quien "aleja la paz", y aseguró que su gobierno no se sentirá vinculado con las decisiones o resoluciones que salgan de allí.

En un intento de tender puentes entre ambos, el jefe de la diplomacia gala, Jean-Marc Ayrault, ha publicado un artículo titulado "¿Por qué hemos convocado la conferencia de paz de París?" en el diario Haaretz.

En él apela a dos razones fundamentales: las numerosas crisis en la región, que "han creado nuevas amenazas a la estabilidad de la región", y a que un mayor retraso en las negociaciones "intensifica la frustración y el odio entre las partes".

"Creer que Oriente Medio puede llegar a la estabilidad sin resolver su conflicto más antiguo es una ilusión (...) Si no tratamos de resolverlo sólo alimentará el radicalismo y la violencia", escribe.

Pero asegura, en un guiño a Israel, que en París "no se tratará de imponer una solución", porque la comunidad internacional está convencida de que "sólo israelíes y palestinos pueden elegir su destino común".

Un destino, el de los "dos estados", que Ayrault ve peligrar por la "ausencia de negociaciones en seis años", una situación de "statu quo" que no deja de ser una "ilusión" porque "en la práctica los palestinos ven que su futuro Estado se empequeñece a la par que crecen los asentamientos sin precedente, arraigando aún más la ocupación".

En ese sentido, un borrador del texto publicado por Haaretz incluye la exigencia de que políticos o voces oficiales que rechacen la solución de dos estados sean desautorizados.