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Gustavo Gómez


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FRANCIA ELECCIONES

Valls, Montebourg y Hamon buscan afianzar su renta en las primarias del PS

El ex primer ministro francés Manuel Valls y los exministros Arnaud Montebourg y Benoît Hamon tratarán mañana de afianzar la ventaja que obtuvieron en el primer debate de las primarias organizadas por el Partido Socialista (PS) en un nuevo duelo televisado entre los siete postulantes.

Si la primera contienda fue considerada de "guante blanco", se espera que los candidatos que cuentan con menos opciones de superar la primera vuelta, que se celebrará en una semana, eleven el tono para tratar de reducir las diferencias.

Los sondeos efectuados en la noche del pasado jueves, tras el primer debate, dieron como resultado que Valls fue el más convincente para los votantes de izquierdas, que son los que están llamados a pronunciarse en las primarias.

Le siguió Montebourg y, a poca distancia, un Hamon que con su propuesta de un subsidio mínimo para todos los franceses de unos 700 euros al mes ha conseguido situarse en el centro del debate de las primarias.

No pocos analistas consideran que el que fuera ministro de Educación de Valls, el más joven y más desconocido de los cuatro favoritos, puede dar una sorpresa similar a la que hace dos meses protagonizó en las primarias de la derecha el ex primer ministro François Fillon.

Este aprovechó los debates televisados para instalar en el centro sus propuestas y acabó distanciando a los dos favoritos, el ex primer ministro Alain Juppé y el expresidente Nicolas Sarkozy.

Hamon ha logrado ya convertirse en el tercer hombre de las primarias, por delante del también exministro Vincent Peillon, que cuenta con apoyos parlamentarios de más peso, pero cuya campaña no parece cuajar en el paisaje político de la izquierda.

Retirado hasta hace un mes de la primera línea política, Peillon decidió regresar para optar a las primarias, pero carece de propuestas claras más allá de un constante llamamiento a la unidad de la izquierda que no parece tener respuesta.

Valls, que ha decidido asumir plenamente los resultados del mandato del presidente saliente, François Hollande, aprovechó el debate para trabajar su imagen de hombre de Estado y destacarse de sus rivales por su mayor experiencia de Gobierno, puesto que es de todos ellos quien ha asumido una función más elevada.

Pero el ex primer ministro no parece contar con una gran ventaja e incluso algún sondeo le ha dado por derrotado frente a Montebourg en la segunda vuelta.

Quizá por ello, Valls, nacido en Barcelona, pidió a los electores un gran apoyo en estas primarias para lanzar su campaña presidencial, que consideró la única capaz de derrotar al conservadurismo duro de Fillon y a la ultraderecha de Marine Le Pen, los dos favoritos de los sondeos para pasar a la segunda vuelta de las presidenciales de abril-mayo próximos.

Frente a esa imagen, Montebourg trata de presentarse como el adalid de una izquierda más directa, apoyado en un ambicioso plan de inversión destinado a relanzar la economía y contrario a contener el déficit.

Su programa, que asegura que va en la línea del que ha permitido a Barack Obama sacar a Estados Unidos de la crisis de forma más rápida que Europa, se enfrenta, sin embargo, a la competencia del de Hamon, que es más audaz y novedoso.

Los otros tres postulantes también intentarán que el segundo debate les permita obtener más visibilidad. El demócrata Jean-Luc Bennahmias fue el más ecléctico de ellos en el primer debate, mientras que el ecologista François de Rougi y la radical de izquierdas Sylvia Pinel aparecieron como moderados e, incluso, institucionales.