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Ley Martin

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MACEDONIA CARNAVAL (Crónica)

Vevchani celebra su carnaval pagano de 1.400 años de antigüedad

Cientos de lugareños vestidos con pieles y ruidosos cascabeles, y regados con mucho vino local y la tradicional "rakija" -similar al brandy- toman el 13 y 14 de enero la pequeña ciudad de Vevchani, en el suroeste de la Antigua República Yugoslava de Macedonia (ARYM), cerca de la frontera albanesa.

Vevchani, 14 ene (EFE). - Cientos de lugareños vestidos con pieles y ruidosos cascabeles, y regados con mucho vino local y la tradicional "rakija" -similar al brandy- toman el 13 y 14 de enero la pequeña ciudad de Vevchani, en el suroeste de la Antigua República Yugoslava de Macedonia (ARYM), cerca de la frontera albanesa.

El carnaval de Vevchani, situada a 170 kilómetros de la capital, Skopje, es uno de los más conocidos de los Balcanes y su primera celebración se remonta a hace 1.400 años, que lo entronca directamente con los antiguos rituales paganos, pero que no es obstáculo para que haya absorbido elementos modernos.

Hoy en día este carnaval celebra oficialmente el día de san Basilio el Grande, que marca el comienzo del Año Nuevo ortodoxo macedonio, ya que la Navidad, en el calendario juliano, se celebró el 7 de enero.

La atmósfera festiva está en cada calle y en cada mesa, con platos tradicionales que van del "gjomleze" -una enorme torta de mantequilla- a las sabrosas salchichas con ajo llamadas "lukajnci", pasando por los dulces "baklava", el conocido postre oriental de azúcar y nueces.

Cada año Vevchani atrae a miles de visitantes, nacionales e internacionales, que quieren ver como los locales se visten con máscaras hechas a mano y como cantan y forman procesiones en las principales calles siguiendo la tradición ancestral.

"Este año tenemos alrededor de 1.000 máscaras. Estos dos días son los más importantes del año. Los más jóvenes y los más mayores esperan todo el año para esta fiesta", dijo el alcalde de Vevchani, Cvetomir Ugrinoski, en la ceremonia de apertura.

Entre los disfraces más comunes y clásicos están los diablos, demonios y otras criaturas míticas. Otros trepan a los árboles vestidos de Papá Noel

La música que acompaña estas procesiones, una parte importante de las mismas, tiene a la zurna -un instrumento de viento de la familia de los oboes- y los tambores como protagonistas, aunque aquellos que no tienen instrumentos acompañan la marcha con campanas, cascabeles... e incluso golpeando cacerolas.

Durante el carnaval hay manga ancha y los participantes llevan a los límites lúdicos la libertad de creatividad y la improvisación, la crítica y el sarcasmo político.

"Alejaos, u os abofeteo con esto", grita un participante enmascarado mientras agita un largo rabo de toro.

"¡Estáis condenados! Es presionar un botón y Estados Unidos y Europa se irán al infierno", exclama otro disfrazado del líder norcoreano Kim Jong-un.

Curiosamente la doctrina oficial es que las mujeres no participan en el carnaval... lo que en la práctica quiere decir que se disfrazan, pero, a diferencia de los hombres, no se quitan la máscara en público.

Incluso los macedonios que viven en todos los rincones del planeta regresan a su natal Vevchani para repetir las tradiciones.

"Vivimos en Boston. Venimos cada año en Navidad y Carnaval. Es increíble este año. Me encanta", dice a Efe Zorica, de 58 años, mientras hace fotos del desfile.

Vevchani nunca ha cancelado su carnaval, ni siquiera cuando en ARYM, que formaba parte de Yugoslavia (1945-1991), el régimen estaba en contra de manifestaciones religiosas y tradicionales.

Orgullosa de su singularidad, cuando Yugoslavia finalmente se desintegró en 1991, la localidad organizó un referéndum -en el que el 99% de los votantes dijo 'sí'- para declarar la "República de Vevchani", lo que incluyó el diseño de su propio escudo de armas: dos arlequines bailando alrededor de un caldero.

Incluso expidieron pasaportes y crearon su propia moneda, el "lichnik", que no se usa como manera de pago, ya que iría contra la ley, y ha quedado como un souvenir para los turistas, aunque también como recuerdo de que esta "república carnavalesca" está dispuesta a defender su tradición ante cualquiera.

ib-ov/mr