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PARAGUAY INFRAESTRUCTURA

Vecinos de Asunción resisten al avance de megaproyecto de avenida ribereña

Vecinos de los Bañados de Asunción, un conjunto de barrios humildes a orillas del río Paraguay, resisten los avances de las obras de construcción de una avenida ribereña, un megaproyecto con apoyo económico internacional que se diseñó, según denuncian, sin contar con la población de la zona.

Asunción, 13 ene (EFE).- Vecinos de los Bañados de Asunción, un conjunto de barrios humildes a orillas del río Paraguay, resisten los avances de las obras de construcción de una avenida ribereña, un megaproyecto con apoyo económico internacional que se diseñó, según denuncian, sin contar con la población de la zona.

Desde hace más de cinco meses, una carpa instalada en una de las calles principales del Bañado Norte simboliza la resistencia de los bañadenses frente a esos trabajos, y en ella los pobladores reclaman que tienen derecho a decidir qué quieren que suceda con sus hogares y proyectos de vida.

El proyecto prevé la construcción de una avenida de 11 kilómetros y cuatro carriles, que bordee el río Paraguay y sirva como "circuito rápido de circulación" desde el centro de Asunción hasta la zona del Jardín Botánico, donde conectará con la salida de la ciudad, según el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC).

La obra cuenta con un presupuesto de 375.000 millones de guaraníes (unos 65 millones de dólares) procedentes en su mayor parte del Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur (Focem), y el MOPC prevé que culmine en un plazo de 26 meses.

Como parte de estos trabajos, los operarios del Ministerio ya rellenaron un total de 650.000 metros cúbicos para construir un puente de hormigón de 15 metros, informó el ente esta semana.

Las obras se desarrollan a escasos metros de la casa de Karen Ríos, una vecina del Bañado Norte que ha visto cómo en los últimos meses un terraplén de arena, varios tubos de drenaje y unas cuantas máquinas y operarios se instalaban junto a la parte trasera de su vivienda.

Ríos denunció a Efe que, a medida que las obras avanzan, soporta los ruidos de la maquinaria y las "tormentas de arena" cada vez que las palas excavadoras descargan la tierra, pero ella y su familia son "invisibles" dentro del proyecto, que por ahora no contempla indemnizarles.

Otras vecinas, como Benita Falcón, quien procede de una familia de pescadores del río Paraguay y vive en el Bañado desde hace más de 30 años, presenciaron cómo los técnicos del MOPC plantaban estacas dentro de sus casas para señalizar el recorrido que tendrá la futura avenida.

"La avenida va a pasar por mi casa, y yo tengo que salir sí o sí, quiera o no quiera. A mí nunca se me preguntó qué me gustaría que pasara dentro de este proyecto. Simplemente, desde el Ministerio de Obras Públicas vinieron y midieron", dijo.

Los bañadenses piden que se respete su arraigo en la zona, y que la avenida tenga un sistema de compuertas que proteja sus casas frente a las periódicas crecidas del río Paraguay, explicó a Efe María García, representante de la organización Cobañados, que agrupa a varias comisiones barriales de la zona.

Pero el actual proyecto de construcción de la Costanera pretende, según García, "ignorar a la población de los Bañados", que cifra en unas 115.000 personas, para instalar empresas multinacionales y llenar de inversores y turistas una zona "muy atractiva" de la ciudad, con vistas a la bahía.

Ella afirma, en cambio, que antes de convertirse en un lugar codiciado por el sector inmobiliario, los Bañados acogieron a su familia y las de sus vecinos hace varias décadas, cuando abandonaron el campo en busca de mejores oportunidades laborales en Asunción.

"Mi familia vino de Carapeguá (unos 80 kilómetros al sur de la capital) porque les decían que acá iban a mejorar su calidad de vida. Acá llevamos una vida campesina, porque venimos de eso: nunca pasamos hambre, siempre tuvimos gallinas, chanchos, y también los trueques y la solidaridad de los vecinos", relató.

García sostiene que esta particular forma de organización social constituye "la identidad y la cultura de los bañadenses", y asegura que los pobladores van a "permanecer y exigir que se respete el arraigo" en sus tierras.