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Dónde está la bolita
¿Dónde está la bolita?

La santa sede del NO

Sin acuerdo nacional, los que tienen la obligación de afianzar los acuerdos, incluidas las Farc, tendrán que demostrar que un mejor acuerdo no solo era posible sino viable en la práctica.

Con el estudio de la ley de indulto y amnistía para las Farc se estrena en el Congreso esta semana el llamado “fast-track”, o vía rápida para el trámite una ley, con lo cual se da un paso más al cumplimiento de los acuerdos con esa guerrilla que con ello recibiría el primer gran beneficio jurídico.

La bendición que le dio la Corte Constitucional a esa herramienta fue la mejor noticia para el proceso, pero se trata de un fallo que no solo no dejó tranquilos a juristas defensores como Rodrigo Uprimny, sino que además le da nuevos argumentos al Centro Democrático y otros voceros del NO que seguirán insistiendo en la violación de la Constitución, como Jaime Castro.

Por eso, por estas dudas y reparos, era importante la reunión exprés del Papa Francisco con el presidente Juan Manuel Santos y el ex presidente Álvaro Uribe, que pasó de ser el encuentro soñado a la frustración esperada comoquiera que no hubo acuerdo.

Esto era algo que tenía muy pocas opciones de llegar a feliz término y la razón es clara: la agenda del NO es el 2018; la del gobierno Santos es ya. Eso está claro desde el 2 de octubre con el resultado del plebiscito. El Centro Democrático tiene en el acuerdo con las Farc la mejor arma para recuperar el poder y sus más de 6 millones de votos los tiene haciendo cuentas de que su candidato pasará a la segunda vuelta. Por eso cualquier mediación, así sea la del Papa, no sirve.

Por ahora, es claro que la implementación de los acuerdos no tendrá acuerdo nacional. Y que quienes tendrán la obligación de afianzarlo, incluidas las Farc, tendrán que demostrar que un mejor acuerdo no solo era posible sino viable, en la práctica.

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