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ARGENTINA CULTURA

Música clásica por el precio de un viaje en el metro de Buenos Aires

Unos 26 músicos, un coro de 24 voces y 5 solistas cambiaron hoy los focos del emblemático Teatro Colón por el suelo gris y la luz amarillenta del metro de Buenos Aires con el objetivo de ofrecer 80 minutos de música clásica gratuita a los usuarios de este medio de transporte.

La compañía Ópera Periférica fue la encargada de "bajar" la obra "El oratorio de Navidad" de Johann Sebastian Bach a una estación del subterráneo del barrio de Recoleta para "acercar la música clásica al público en general", indicó a Efe el director general del proyecto, Pablo Foladori.

Esta iniciativa permite llevar "de forma espontánea" composiciones clásicas a aquellos que "no tienen la oportunidad de escuchar esta música en otros lugares o a los que no la buscan por una cuestión familiar, de formación o de cultura", explicó el director de la orquesta, Juan Casasbellas.

A las puertas de las fiestas navideñas, esta pieza sacra escrita para la Navidad de 1734 fue la elegida para captar la atención de unos viajeros que no dudaron en detenerse para disfrutar, tomar fotografías o grabar videos.

"La reacción es siempre de sorpresa, siempre positiva y en muchos casos bordeando con emociones incontrolables. La gente se emociona mucho, agradece mucho, verdaderamente es una música que tiene el poder de llegar muy hondo en el corazón de las personas", comentó Casasbellas.

Mientras que a Carín Tielma hoy no le importó llegar un poco más tarde al trabajo para poder escuchar un trozo de una interpretación, el estudiante y músico Ramiro Gabañín hizo un alto en su camino para disfrutar de una propuesta "muy buena" en la que casualmente también participa su profesor de bajo.

A pesar de que no es la primera vez que el conjunto se desplaza al subsuelo de la ciudad, el director de la orquesta reconoció que actuar en un espacio "no convencional" representa un desafío que obliga a distribuir los instrumentos de una forma determinada.

"El subte es un lugar pensado para el paso ruidoso de la gente, no es un lugar preparado acústicamente para tocar música, se escuchan incluso sonoridades de los vagones que llegan", agregó.

Para el violinista Esteban Turco la finalidad del proyecto es "llegar a todo el mundo" y lograr que las personas pierdan el "miedo" y dejen de pensar que este tipo de música es algo "exclusivo".

"Lo que más me gusta es ver la cara de la gente sorprendida que nunca tuvo acceso a este tipo de cosas", añadió el violinista, quien se implicó en el proyecto desde sus comienzos.

Detrás de esta iniciativa se encuentra el objetivo de "renovar y ampliar" el público que consume esta clase de música porque "da la sensación" de que es "siempre el mismo", puntualizó el director general de la idea.

Recientemente la compañía interpretó la ópera barroca "La Serva Padrona" de Giovanni Battista Pergolesi en la Villa 31, uno de los asentamientos precarios de la ciudad, situado tras la principal estación de trenes y a metros del cotizado barrio de Recoleta.

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