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Poder & Política

Las Preguntas

Ariel Ávila analiza la coyuntura del proceso de paz colombiano con las Farc y el escenario del inicio de las conversaciones públicas con el ELN

La próxima semana arranca la mesa pública entre el Gobierno Nacional y la guerrilla del ELN. La intención no es otra que lograr la paz completa, es decir, cerrar en Colombia la vieja historia de la lucha armada con justificación política.

Se trata de no repetir los errores del pasado de hacer la paz con algunos grupos armados y con otros no. Si bien la agenda con el ELN ya está acotada nada garantiza que éste proceso sea rápido o fácil. Todo lo contrario, será bastante tortuoso como lo fue el de las Farc.

En todo caso la mesa que se creará a partir del 27 debe comenzar a resolver al menos 4 inquietudes, las cuales se irán aclarando a medida que avance el diálogo. La primera pregunta que determinará el futuro del proceso se refiere a lo siguiente:

¿El proceso de paz entre el gobierno nacional y el Eln termina antes de que culmine el mandato del presidente Santos o le tocará al presidente electo en 2018 terminarlo?.

Varias son las consideraciones sobre este punto.

Por un lado, no habrá reelección y quién llegue en el 2018 es una incógnita. }

Será muy complicado apostarle a una incertidumbre tan alta, más aun luego de los resultados del 2 de octubre. El uribismo, por ejemplo, está prácticamente en segunda vuelta presidencial y no debe olvidarse que en el segundo mandato del presidente Uribe, esta guerrilla y el gobierno, intentaron una negociación la cual fracasó debido a unos inamovibles del gobierno bastante difíciles de cumplir para cualquier guerrilla, como las concentraciones antes de la firma.

Por otro lado, también es cierto que a poco menos de dos años para que el presidente Santos culmine su mandato es complicado esperar resultados, más aun con una agenda tan ambiciosa y por ratos gaseosa. Lo cierto es que el presidente Santos ganó con el mandato de la paz en 2014 y está claro que él va a echar el resto de su capital político en el anhelo de la paz completa.

La segunda pregunta, la cual además ayuda a clarificar la anterior, se refiere a qué puntos o acuerdos logrados de la agenda de La Habana serán asumidos por la guerrilla del Eln. Dos temas son centrales en este punto. Por un lado, es difícil que existan dos modelos de justicia transicional.

Así las cosas, al final, la Jurisdicción Especial para la Paz será el modelo conjunto. Sólo puede haber un modelo de justicia transicional. El Eln ha mostrado sus reparos a este modelo, su principal crítica son las garantías excesivas que se les da en el tratamiento a agentes estales o el hecho de que los expresidentes tengan inmunidad.

Igualmente, el punto de dejación de armas y obviamente el modelo de reparación integral a víctimas.

Por otro lado, si bien el ELN puede lograr algo más en lo político o en el tema de tierras, para hacerlo debe antes reconocer la agenda de La Habana.

La otra pregunta crucial en la mesa de negociación que se abre en Quito se refiere al modelo que se utilizará en la denominada Mesa Social o aquella que discutirá sobre los asuntos de los primeros tres puntos de la agenda. Cómo será este debate social, serán mesas regionales (cuántas y dónde) y una nacional, cómo se constituirán, entre otras preguntas.

Para Pablo Beltrán parece claro que deben estar lideradas por aquellos que nunca han sido oídos o escuchados, como los campesinos, los mineros artesanales, las organizaciones de víctimas locales u organizaciones juveniles.

Pero si lo que se quiere es que lo que saque la Mesa Social sea relevante para el debate nacional, como no sentar a Fedegan o la SAC. Una decisión difícil.

La última pregunta se refiere al modelo de que se utilizará para desescalar la guerra. El cese bilateral al inicio de la mesa es complicado, pero mantener una situación de confrontación armada entre el Elny el Estado colombiano es igualmente complicado, ya que se realizaría en medio de la dejación de armas de las Farc.

Además, el país aunque votó mayoritariamente al No, no quiere volver a la guerra, se ha acostumbrado la paz. Así que alternativas como un cese unilateral por parte del Eln o un desescalonamiento progresivo deben tener una hoja de ruta.

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