¿No tienes cuenta?

Regístrate

¿Ya eres usuario?

Entra en tu cuenta

O conéctate con

Dónde está la bolita
Dónde está la bolita

Reforma tributaria: ni el chateo se salva

Hasta hoy se ha conocido dos modelos de reforma: la ideal en teoría, de los expertos asesores; la posible, presentada por el gobierno este miércoles y la real, la de los políticos y los lobistas que apenas empieza su curso.

La reforma tributaria que acaba de presentar el Gobierno Santos era la noticia más esperada en meses y su contenido en detalle, uno de los temas de más especulación en los círculos donde cualquier cambio en los impuestos afecta intereses millonarios.

El argumento del gobierno es que la reforma –que aún no se sabe qué tanto pueda llegar a ser estructural y que tanto de coyuntural—se necesita porque los tiempos de la bonanza petrolera ya se fueron y el hueco que deja la caída de los precios del crudo está por el orden de los 23 billones. Los que atacan estas reformas generalmente apelan al argumento básico de que con atacar la corrupción, la evasión y el contrabando –más de 50 billones mal contados entre los tres—es suficiente.

Desde lo conceptual el argumento es que la estructura tributaria está mal diseñada y que solo 3 mil empresas responden por el 80% del presupuesto de los recaudos y por eso la propuesta ahora es que las empresas paguen menos –en promedio 32% de tarifa general sobre la renta—y que para nivelar debe haber más impuesto indirectos, que al menos medio millón más de colombianos empiecen a pagar y que los dividendos de los accionistas queden gravados.

Una reforma tributaria nunca deja a nadie contento y esta menos en la medida en que se mete con temas sensibles como el aumento del IVA del 16 al 19% --la columna vertebral de la reforma--, las bebidas azucaradas –grava el almuerzo colombo-francés--, plantea un monotributo para pequeños negocios, pone más gente a pagar renta y volverá más caro el netflix y el chateo –impuesto al consumo de datos—y trae otro aumento a la gasolina por la vía de un “impuesto verde” que el ministro de Hacienda no ha justificado con claridad.

Vista de manera general, muy en el tono del gobierno Santos, le da gusto a todo el mundo: a las empresas les quita cargas para que generen empleos y sean competitivas –lo primero siempre ha sido discutible--, pero pone a sus dueños a pagar más; los accionistas pagarán por dividendos, pero no los que reciban menos de 17 millones; el monotributo es voluntario, pero el que lo pague recibe beneficios; habrá celulares más caros por su cuenta, pero los más baratos no quedarán gravados; plantea cárcel para evasores, pero solo si es superior a los $ 5 mil millones.

Este año el país ha conocido dos modelos de reforma: la ideal en teoría, diseñada por los expertos asesores; la posible e impostergable, presentada por el gobierno este miércoles y la real, la de los políticos y los lobistas que apenas empieza su curso, con el riesgo que en dos meses la reforma parezca más un árbol de Navidad que la reforma anunciada desde 2014.

Cargando