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FRANCIA ELECCIONES (Previsión)

Sarkozy, blanco de las críticas de sus rivales en la primaria conservadora

El expresidente francés Nicolas Sarkozy fue el principal blanco de las críticas de sus rivales en el primer debate de las primarias del centro-derecha para elegir el candidato a las presidenciales del año próximo, lo que permitió salir indemne al favorito de las encuestas, el exprimer ministro Alain Juppé.

Aunque el tono general fue distendido y de guante blanco, Sarkozy se encontró pronto en el centro de todas las controversias, obligado a responder a los otros seis postulantes, cuatro de los cuales formaron parte de sus Gobiernos durante su paso por el Elíseo entre 2007 y 2012.

El más punzante fue François Fillon, que fue su primer ministro durante los 5 años que estuvo en el poder y que le atacó en el terreno político, en el económico y también en el de los escándalos de corrupción.

Sarkozy se defendió de los ataques, trató de presentarse como un hombre de experiencia, garante de una política liberal que permita recuperar la economía del país y crear empleo y, ante todo, como un candidato íntegro.

"Soy el francés más observado, registrado, interrogado. Resultado: 5 absoluciones. Horas de televisión, críticas bajas, calumnias,... todo para nada", aseguró el expresidente.

En medio de ese cruce de dardos, Juppé, el único de los siete candidatos condenado -por financiación ilegal de partidos en 2004-, pasó de puntillas por su caso, recordó que nunca se enriqueció personalmente y señaló que serán los ciudadanos quienes tendrán que determinar si esa mácula le desautoriza para ser presidente.

El exprimer ministro, que bajo el mandato de Sarkozy fue ministro de Defensa y de Exteriores, se presentó también como un sólido postulante en lo que se refiere a la política internacional y a la lucha contra el terrorismo.

En ese punto se produjo una de las pocas fricciones entre los dos favoritos de los sondeos, cuando Juppé se opuso a la promesa de Sarkozy de encarcelar a los fichados por yihadismo más peligroso incluso antes de que hayan cometido delitos.

"Si en algún caso nos confundimos teniendo unos días en prisión a un fichado que no ha hecho nada, le pedimos perdón. Prefiero eso que tener que ir a otro homenaje a las víctimas", dijo el expresidente.

Juppé aseguró sobre el particular que los especialistas en espionaje son contrarios al encarcelamiento de los fichados porque prefieren poder mantenerlos bajo vigilancia para desmantelar eventuales redes.

En temas de identidad, en un momento en el que en Francia hay controversia sobre el avance del islam, los candidatos más radicales apuestan por medidas duras, como la de combatir el burka en las mujeres, propuesto por Sarkozy.

Juppé se mostró más moderado, apostó por endurecer las condiciones de reagrupamiento familiar de los inmigrantes, frente a la prohibición que preconiza Sarkozy, y se comprometió a firmar un código de laicismo que evite el influjo de las religiones en la política.

Menos visibles estuvieron otros dos exministros de Sarkozy, Bruno Le Maire, que los sondeos sitúan en pugna por la tercera plaza con Fillon, y Nathalie Kosciusko-Morizet, una mujer que opta a la candidatura que defendió su posición más centrista que definió como "una derecha de progreso".

Sin olvidar a Jean-François Copé, que había sido ministro antes, en la etapa de Jacques Chirac, y que comenzó su debate con el reproche a Sarkozy de no haber sido lo suficientemente conservador en su mandato, lo que le resta crédito como candidato de la derecha.

El séptimo candidato, el cristianodemócrata Jean-Fréderic Poisson, apareció como un candidato moderado, pero los sondeos le otorgan pocas opciones de superar el 1 % de los votos.

En el terreno económico, el debate fue técnico, los siete candidatos compitieron por convertirse en los campeones de los recortes presupuestarios y no perdieron ocasión de fustigar la política del actual presidente, el socialista François Hollande.

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