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HURACANES ATLÁNTICO (Crónica)

Daytona Beach, menos turística que nunca tras ser engullida por Matthew

Capital de la denominada Costa de la Diversión, la ciudad de Daytona Beach, en el noreste de Florida (EE.UU.), lucía hoy menos turística que nunca debido a una marejada imparable que la dejó inundada y parcialmente incomunicada, además de engullir su habitualmente abarrotada playa.

Daytona Beach (EE.UU.), 7 oct (EFE).- Capital de la denominada Costa de la Diversión, la ciudad de Daytona Beach, en el noreste de Florida (EE.UU.), lucía hoy menos turística que nunca debido a una marejada imparable que la dejó inundada y parcialmente incomunicada, además de engullir su habitualmente abarrotada playa.

Esta ciudad, conocida por su circuito de carreras y por permitir circular a los automóviles por algunas zonas de su popular playa, sufrió uno los peores efectos del paso del poderoso huracán Matthew por Florida, con calles y casas inundadas.

La policía local se vio obligada a cerrar el paso hacia el centro turístico de Daytona Beach, una lengua de tierra en medio del mar, debido a la enorme cantidad de agua acumulada, tanto a causa de la persistente lluvia como del desatado oleaje del mar, que cubrió sin piedad las calles.

Quizás la peor parte se la llevó uno de los muelles, el Sunglow, lugar habitual de reunión de pescadores aficionados, cuyo extremo fue engullido por la crecida del mar y la fuerza de las olas.

Intentar llegar o salir hoy de Daytona Beach no era nada sencillo.

La principal autopista que recorre el estado de Florida, la I-95, lucía desierta a su paso por el condado de Volusia, donde está enclavada la ciudad.

En Volusia, según los medios locales, se produjo hoy la primera muerte directa por Matthew en EE.UU., una mujer a la que le cayó un árbol encima cuando salió a dar de comer a sus animales.

En la pasada madrugada, en Port Saint Lucie, otra mujer falleció de un ataque cardiaco porque las ambulancias no pudieran socorrerla debido a las condiciones meteorológicas.

Además de las carreteras cortadas por el agua, los árboles caídos sobre las vías suponían otra gran preocupación, aunque Jeff Bacon, un operario que se preparaba para retirar un tronco de la autopista I-95, dijo a Efe que esperaba "muchos más" problemas tras el paso de un huracán que fue menos destructivo de lo que se preveía.

Aún así tenía un buen trabajo por delante, pues numerosos árboles y ramas ocupaban todos los carriles de la autopista en varios tramos a la altura de Titusville y Daytona Beach.

Superar estos obstáculos, ya fuera esquivando o pasando por encima, obligaba a reducir todavía más la velocidad a los escasísimos autos que temblaban ante las embestidas del viento.

En una esquina de Daytona Beach, dos imponentes vehículos de la Guardia Nacional se veían como un aviso para aquellos con malas intenciones y un alivio para los que les gusta sentir la presencia de las fuerzas del orden en las proximidades.

La ciudad, que presume de tener la playa más famosa del mundo y una de la vida más nocturna de la zona, tendrá hoy una noche solitaria, pues rige un toque de queda que impedirá a cualquier aventurero nocturno salir a alguno de sus bares y discotecas.

Las fuerzas del orden pueden detener, a su discreción, a quien vean por las calles.

En Daytona Beach la mayoría de los residentes y visitantes estaban hoy protegidos de las inclemencias climatológicas dentro de sus casas o en refugios y hoteles, en su gran mayoría repletos.

En un hotel situado junto al circuito automovilístico de Daytona Beach, el panorama era casi de otro tiempo, sin electricidad y con las baterías de los celulares agotadas o en modo ahorro.

Los clientes, reunidos en el comedor, charlaban animadamente, bromeaban mientras repartía naipes o disfrutaban de un juego de mesa, casi ajenos a las fuertes lluvias, los escombros que rodaban por las calles y las palmeras oscilantes que se veían a través de un cristal roto por el impacto de un objeto.

En uno de los pasillos, un niño de menos de cuatro palmos se entretenía como podía con un patinete difícil de mover en la mojada moqueta.

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