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HURACANES ATLÁNTICO (Crónica)

Entre pueblos fantasma y juegos de mesa, Guantánamo aguarda al temido Matthew

Guantánamo se prepara para ser el primer punto donde toque suelo el potente huracán Matthew, que encontrará en la más oriental de las provincias cubanas pueblos fantasma, mientras miles de personas ya evacuadas se pertrechan para pasar la tormenta a buen recaudo e incluso llevaron juegos de mesa.

Guantánamo, 3 oct (EFE).- Guantánamo se prepara para ser el primer punto donde toque suelo el potente huracán Matthew, que encontrará en la más oriental de las provincias cubanas pueblos fantasma, mientras miles de personas ya evacuadas se pertrechan para pasar la tormenta a buen recaudo e incluso llevaron juegos de mesa.

A pesar de que aún no se sienten las lluvias y los fuertes vientos del ya cercano Matthew, en Guantánamo autoridades y habitantes se afanan en los últimos preparativos antes de la llegada mañana de esta tormenta, la mayor que azota el Caribe desde 2007.

El centro de la ciudad de Guantánamo bulle todavía con el ajetreo de quienes, tras esperar en largas líneas frente a los comercios, compran alimentos subsidiados por el Gobierno y acopian pan, galletas, agua potable y algunos hasta bebidas alcohólicas, para "no aburrirse cuando corten la electricidad", bromeó un joven.

Para tratar de minimizar los riesgos y reducir los daños se retiran anuncios y señales, se podan árboles, se limpian alcantarillas y se recoge la basura de la capital guantanamera, a medias entre la normalidad y la expectación, según pudo constatar Efe en esta zona del país caribeño, donde ya se decretó la "fase de alarma ciclónica".

También se han cerrado las bombas de combustibles y desmontado las torres que proveen la internet inalámbrica pública, dejando al territorio temporalmente incomunicado vía internet, aunque se mantiene por ahora el servicio telefónico.

Siguiendo las normativas y aprovechando las experiencias de fenómenos como el huracán Sandy, que en octubre de 2012 causó estragos en el territorio, las autoridades se han apresurado a proteger las instalaciones estatales y poner a resguardo las mercancías en lugares seguros.

Sin embargo, la prioridad absoluta es proteger las vidas humanas, sobre todo de quienes residen en zonas bajas, propensas a inundaciones y edificios en malas condiciones.

Esos vecinos han protagonizado una campaña masiva de evacuación, ayudados por sus familias, vecinos y por las autoridades.

Así, decenas de comunidades rurales Guantánamo se han convertido prácticamente en pueblos fantasma desde donde parten autobuses llenos de personas que cargan con lo imprescindible, dirigidos a edificaciones seguras, en su mayoría escuelas e instalaciones estatales.

"Ya estamos acostumbrados y las personas se van de sus casas porque saben que el río puede crecer. Tenemos experiencia con algunos otros ciclones, pero ninguno como este que dicen que viene fuerte", asegura Fernando, el delegado -la máxima autoridad en este caso- de la comunidad "Cecilia", de apenas 1.200 habitantes.

En "Cecilia" quedarán solo 30 personas cuando se termine la operación de traslado, dedicados a asegurar las pertenencias que quedan detrás, explica amable sin dejar de supervisar, tablilla en mano y secándose el sudor, el movimiento de los vecinos ascendiendo la escalerilla de los autobuses.

Para Katia, una de los 180.000 guantanameros evacuados ante la llegada de Matthew, la medida de adelantarse al huracán es "muy buena, porque están procurando que no nos pase nada malo".

"Nuestras casas no tienen la seguridad como la que tenemos aquí. Las condiciones están buenas, y nos han dado un buen trato", señala desde el dormitorio de la Universidad de Guantánamo, donde se hospeda desde la noche anterior junto a sus hijas.

A Nisleidys, embarazada de tres meses, le han asignado una cama en la planta baja del centro educativo, habitual sede de evacuación al que ya han llegado más de 400 personas de localidades cercanas, de 1.200 que aspiran a atender y a las que ya tienen garantizados servicios de salud, tres comidas al día y hasta juegos de mesa.

"Me están prestando todas las atenciones a mí y a mi familia. Gracias a Dios que estamos protegidos y bien cuidados. Ahora necesito que pase rápido el huracán para irme a mi casa, digo, si me la dejan en pie", dice esta joven de 29 años entre resignada y agradecida.

En la provincia de Guantánamo se espera que ya en horas de la noche comiencen las lluvias y los fuertes vientos de Matthew, un peligroso huracán categoría 4 en la escala Saffir-Simpson, con rachas de unos 240 kilómetros por hora y una velocidad de 9 kilómetros por hora.

Según los pronósticos, este será el territorio cubano más cercano al centro del potente huracán, cuyo "ojo" se prevé que pueda atravesar el este de la isla de norte a sur en torno a la tarde del martes, para seguir su peligroso recorrido en dirección a Bahamas.

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