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¿Cuál es el encanto del Pacífico?

Más allá de las ballenas, la marimba y su mar característico, la gente y su naturaleza son una representación de humanidad.

Esta es la vista a la llegada a Juanchaco. /

En Ladrilleros (corregimiento de Buenaventura) cada momento del día pone a pensar al visitante de una manera diferente. El día con su naturaleza, las tardes con la cultura y las noches con una incipiente lluvia que solo incita a dejar fluir las ideas. Un viaje para quienes buscan reencontrarse con detalles simples de la vida y reactivar energías y no apropiado si lo que quiere es un hotel 5 estrellas con todo incluido (aunque también los hay).

Lo primero es tomar una lancha en Buenaventura que lo lleve a Juanchaco. Si no ha tenido la oportunidad de conocer de cerca las bebidas tradicionales del Pacífico, antes de embarcar al puerto señoras de la región le harán chistes sobre las propiedades afrodisiacas, de desintoxicación y limpieza que ofrecen estos licores artesanales a base de viche y que mezclan con canela, clavos, hierbas aromáticas y hasta Kola Granulada y reciben los nombres de Tumbacatres, Tomaseca, Curado, Siete Polvos, Crema de Viche, entre otros. (Puede degustar si lo desea).

El recorrido de la lancha tarda entre 45 minutos y una hora y solo sale 3 veces al día por lo que es mejor averiguar los horarios de salida con anterioridad para que esto no dañe sus planes. Recuerde pelearse los puestos de atrás por si hay buen oleaje y prefiera la orilla solo si le gusta sentir el mar en su cara.

A lo lejos las playas de La Bocana y La Piangüita le dan la bienvenida y la variedad de aves que lo escoltan es solo una representación de las especies que habitan el Parque Nacional Natural Uramba Bahía Málaga. Una vez en Juanchaco el muelle pondrá a prueba su equilibrio y ya de nuevo en tierra comenzará a darse cuenta por qué dicen que esta parte del país es una de las más olvidadas.

Mototaxi, moto, campero, tractor o caminando. Esas son las opciones que encuentra para desplazarse a Ladrilleros en donde el alojamiento está abierto a todos los presupuestos y alternativas posibles. Desde habitaciones sencillas con vista al mar desde 40 mil pesos, hoteles con playa privada por 100 mil o quedada sin extravagancias por 25 mil. (Precios por noche y por persona)

La temporada de avistamiento de ballenas hace que los meses de mayor afluencia de turistas sean de julio a octubre, sin embargo, quienes viven en Juanchaco y Ladrilleros recomiendan también visitar la región a finales de año, durante las festividades religiosas de Semana Santa y en cualquier momento debido a las piscinas naturales, fauna y flora que se encuentran en sitios cercanos como Chucheros, La Sierpe y La Barra.

El soplo de la ilusión

Estar en Ladrilleros en temporada de ballenas y no ir a buscarlas es perderse de uno de los momentos más bellos que pueden brindar los animales en su hábitat. Los intérpretes ambientales asignados por la oficina de Parques Nacionales Naturales de Colombia dicen que las probabilidades de ver al menos la aleta de una ballena son del 90%. Sin embargo, aquí hasta la energía de cada uno entra en juego al momento de hacer un avistamiento. El plan tiene un valor de $25.000 que incluye la lancha y la charla teórica y se permite tener un espacio de observación de 30 minutos; más tiempo perturbaría al animal.

Las ballenas, provenientes de la Antártida, llegan al pacífico colombiano para parir a los ballenatos y alimentarlos. Por eso no es raro que pueda toparse con más de un ejemplar de esta especie. La señal: estar alerta para cuando alguno salga a respirar y emita el soplo que permite identificar su ubicación. Lo demás se basa solo en observar.

Regalos de la naturaleza

De regreso, caminar por Juanchaco hasta Ladrilleros puede ser una buena alternativa para conocer más la región. La pista aérea tiene a su orilla un mirador que permite llegar a rocas donde las olas golpean a ritmo del Pacífico y cangrejos y colores aparecen entre la tierra. Aunque el sol puede no estar radiante, hay que tener precaución con la brisa.

Si la marea está baja se puede caminar por toda la orilla de la costa entre nuevos caminos de agua, sin embargo puede dar también con espacios que reflejan la falta de un sistema de recolección de basura que disponga el material desechable en un lugar específico.

La noche cae y los relámpagos en el cielo son seña de que van a ser horas de tormenta eléctrica y rayos. Apenas para aprovechamiento de agua y que las piscinas naturales estén disponibles para un nuevo día de exploración.

Esteros, supervivencia y practicidad

A 30 minutos en moto de Ladrilleros se ubica la playa La Barra. Una opción de alojamiento para mochileros y con buena fama de ofrecer almuerzos típicos. Sin embargo, el método más enriquecedor para llegar al lugar es a través de una pequeña lancha que se abre paso a través de esteros y caminos que volverían loco a cualquier GPS.

Árboles con ramas que se asoman sobre el agua, iguanas, aves de todo tipo y troncos gigantes que forman obstáculos al pasar hacen parte del recorrido. Esos caminos pueden conducirlo a desembocaduras, más playas o a piscinas naturales que se han formado con cascada incluida.

Estos pozos de agua y caídas que llegan hasta los 60 metros de altura se han convertido en nuevos atractivos para colombianos y extranjeros que ven en el Pacífico una opción para viajar.

No podía ser diferente la sonrisa y cordialidad de la gente que habita este lugar. Tomando lo que la naturaleza les da se hacen notar a través del turismo pero demandan la presencia de la academia y mejores oportunidades para brillar como deben.

Personas de la región piden una mejor educación para los niños y jóvenes. / Marcela Giraldo - Caracol Radio

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