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MÉXICO CINE (Entrevista)

La hijas rebeldes del cineasta mexicano Jorge Michel Grau

Para el mexicano Jorge Michel Grau, director de la nueva cinta sobre el terremoto que azotó la capital mexicana en 1985, las películas terminadas son como hijas rebeldes que se vuelven independientes cuando alcanzan la mayoría de edad.

México, 23 sep (EFE).- Para el mexicano Jorge Michel Grau, director de la nueva cinta sobre el terremoto que azotó la capital mexicana en 1985, las películas terminadas son como hijas rebeldes que se vuelven independientes cuando alcanzan la mayoría de edad.

"Cada película toma vida propia y encuentra su propio camino; mi anterior filme, 'Somos lo que hay', estuvo tres semanas en exhibición en México, sin embargo, en el Reino Unido la mantuvieron tres meses en cartelera", explicó Michel Grau en entrevista a Efe.

Se trata de uno de los directores jóvenes más importantes de México que acaba de terminar 7:19, una historia íntima sobre el sismo de hace 31 años, cuyos protagonistas son los actores Demián Bichir y Héctor Bonilla.

La obra se filmó en apenas cuatro semanas, pero para el director significó el cierre de un ciclo de más de cuatro años desde que la imaginó por primera vez como un cortometraje.

"Quería hacer algo sobre dos personas en la frontera entre la vida y la muerte. No lo pudimos realizar y ahí quedó el guión. Los fondos no ayudaron para filmarla en el aniversario 30 del terremoto, pero el universo generado en esa conmemoración nos dio elementos para armar un contexto interesante", comenta.

La cinta tiene como protagonistas a los actores mexicanos Demián Bichir y Héctor Bonilla, quienes encarnan a dos personajes distintos, un rico funcionario mexicano y un humilde vigilante, cuyo relevo no llegó a tiempo y eso provocó que sufriera el sismo y quedara atrapado entre los escombros.

A pesar de la tragedia, en la película los personajes muestran la capacidad de los mexicanos de burlarse de sus desgracias y en algunos de los momentos duros se les ve cantar o utilizar bromas.

"Una de mis necesidades como cineasta es hacer que la audiencia se identifique con los personajes. Es la mejor manera de enganchar con las películas, entonces respeté la idiosincrasia mexicana. Mucha gente tenía miedo del humor en el guión, pero así somos los mexicanos, no nos duele ser así y debí reflejarlo", cuenta.

Después de trabajar en varios cortos en los que pulió su oficio, Michel Grau realizó su primer largometraje en el 2010, cuando filmó "Somos lo que hay", competidora en Cannes y ganadora de premios en los festivales de cine de Chicago, Montreal y Austin.

Jorge es un hombre metódico que imagina a las musas como sílfides nocturnas. "Siempre me encuentran trabajando porque escribo mis guiones entre las 11 de la noche y el amanecer; a veces siento un picor, una necesidad de ir al cine, de comprar libros, empiezo un proceso de absorción y entonces todo se aclara", señala.

Como profesional lo que más goza es trabajar de manera directa con los actores, no se considera un director pasivo y en "7:19" se dio el gusto de hacer una película humana a partir de lo más básico, una cámara y dos actores.

"Lo más fuerte lo vivimos en la investigación, supimos de casos terribles de familias que perdieron todo, como la de un hombre que salió a buscar el periódico y al regresar no tenía ni familia ni casa porque su edificio se derrumbó con todos adentro", recuerda.

Obsesivo como es, hoy Jorge Michel Grau se fue al estreno de "7:19" y se sentó en una butaca con buen ángulo. Fue su acto de dejar libre a la última de sus hijas rebeldes, que partir de este viernes se hará independiente lejos del cobijo del padre.

"Yo ya no puedo hacer nada; la película terminada empieza a caminar y uno se echa un pasito para atrás", dice y mira hacia adelante, donde está el embrión de su próxima criatura, una cinta que llamará "Calla", será filmada en el 2017 y se tratará de un niño esquizofrénico que ve a su padre como un hombre lobo.

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