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Dónde está la bolita
Dónde está la bolita

El metro juega en el SÍ

El metro antes que un tema de movilidad, se ideologizó desde cuando la izquierda se volvió alternativa de poder en la capital; para los gobiernos nacionales un tema de conveniencia política.

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Una de las caras de Bogotá que la retrata como ciudad del tercer mundo es no tener un sistema metro y esa es una de las grandes diferencias en el atractivo de modernidad con una capital como Medellín, a la que por cierto su bello tren ya se le quedó pequeño.

Una vez más el tema del metro para Bogotá es noticia y genera tanto entusiasmo como polémica con la ratificación el fin de semana de varias cosas que ya se sabían: que será elevado, que empieza en el occidente donde están localidades con alta densidad de población –Kennedy, por ejemplo—y que terminará en Unicentro donde está la mayor densidad de vehículos por habitante; que no va por la 7ª sino por la Caracas al llegar al centro; que costará 13 billones largos de pesos –y eso es lo menos seguro de una megraobra, el costo, remember Metro de Medellín, Reficar o el aeropuerto de Eldorado--; que moverá cerca de un millón de pasajeros al día; que tendrá 30 kilómetros de longitud y tal vez lo más nuevo es que en el 2022 la gente podría estar montando en metro hasta la 72 con Caracas (los tiempos de entrega son lo más incierto, también).

Con el anuncio del sábado no arranca el proceso del metro –la licitación apenas se abrirá en un año—sino el gran debate sobre si ese es el metro que le conviene a la capital, una discusión tan espesa como los acuerdos con la guerrilla. El alcalde Enrique Peñalosa ya ha dicho que no solo es más económico que el metro subterráneo de Petro sino que además desde arriba la gente alcanza a “ver las montañas” en tanto que la izquierda, que siempre se ha opuesto al Transmilenio, pero nunca hizo el metro, ya ha dicho que el alcalde sacará plata del metro para cumplir su sueño de más troncales a nivel. En efecto, una cuarta parte de los recursos serán para sistemas alimentadores por la Boyacá y la 68.

La verdad es que el metro antes que un tema de movilidad pasó a ser un tema ideológico desde cuando la izquierda se volvió alternativa de poder en la capital. Y para los gobiernos nacionales un tema de conveniencia política. La fecha escogida para este anuncio no podía ser más útil para el presidente Juan Manuel Santos, a pocas tres semanas de votación del plebiscito sobre los acuerdos de paz.

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