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TOROS FRANCIA

Luis David Adame triunfa, junto a Talavante, en su alternativa en Nimes

El matador mexicano Luis David Adame cortó dos orejas en la tarde de su alternativa como matador de toros en Nimes (sur de Francia), el mismo balance artístico que cosechó Alejandro Talavante.

FICHA DEL FESTEJO.- Toros de Núñez del Cuvillo, bien presentados y de muy buen juego en conjunto, a excepción de cuarto y sexto. Los mejores, primero y quinto.

Alejandro Talavante, dos orejas y silencio.

Alberto López Simón, oreja con petición de la segunda y gran ovación

Luis David Adame, oreja y oreja.

La plaza rozó el lleno en los tendidos.

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UN GRAN ESPECTÁCULO

Luis David Adame consiguió su primer triunfo como matador de toros, merced de una actuación en la que mostró un oficio, un temple, un valor y un saber estar en la plaza que hace presagiar en él un prometedor futuro también en el escalafón mayor.

Lo mejor y más artístico de su tarde aconteció en el toro de la ceremonia, al que se impuso en una faena en la que el hidrocálido corrió la mano con asentamiento, pulso y mucha suavidad, premiada con una merecida oreja.

El sexto fue más deslucido y aquí se vio la otra versión de Luis David, la de un torero valiente y capaz para imponerse a la situación y, tras una aparatosa y violenta voltereta, ser capaz de cortar otra oreja.

Lo mejor de la tarde vino en el primero de Talavante, un buen toro al que el extremeño cuajó una faena extraordinaria.

Estuvo a punto de ser herido al trastabillarse al ejecutar una arrucina de rodillas, pero milagrosamente salió indemne del trance. Lo que vino después fue una sucesión de pases por uno y otro pitón de mucha verdad, cadencia y hondura en lo que fue una labor de dos orejas sin discusión.

El cuarto, en cambio, fue el "cuvillo" más deslucido de la función, y aquí Talavante quedó inédito.

López Simón rayó a muy buen nivel en sus dos toros. A su primero lo cuajó de "pe a pa" en una labor en la que la largura, el temple y e hilván se aunaron para dar forma a una obra grande, premiada con una sola oreja por culpa de la cicatería de un palco que le acabó negando la segunda.

En el quinto, otro gran toro, volvió a estar sensacionalmente bien López Simón, que acabó cambiando un triunfo grande por una simple ovación, esta vez por culpa de su desacierto con el descabello.

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