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Colombia al Rojo - Historias de Francisco Argüello

En los talleres de la Policía donde se confecciona la paz

Caracol Radio llegó hasta las extensas bodegas donde se confeccionan los uniformes de los policías que cuidarán a las Farc. ¿Cómo son?

Sur de Bogotá. Bodegas de extenso terreno bordeadas de policías que vigilan día y noche. Adentro, un ruido intermitente se convierte en el común denominador de la escena. Máquinas de coser, fileteadoras, botoneras, serradoras, trabajan sin detenerse todo el día.

Mil mujeres- casi todas- viudas de policías, trabajan desesperadamente. No parpadean. Sus dedos corren de un lado a otro como si estuviera de afán, mientras sus labios permanecen sellados con tapabocas como seguridad industrial. Y no es para menos.

El ministro de Defensa Luis Carlos Villegas supervisará la producción, las confecciones, las prendas que utilizarán los 3.500 uniformados de la Policía que partirán a las zonas de concentración. Hay telas color gris, verde, marquillas, kepis, insignias, planchas industriales que aplanan lo que encuentren.

El general Jorge Hernando Nieto, director Nacional de la Policía, aparece entre las mujeres, las saluda, explica al Mindefensa que pulen las vestimentas de sus hombres. Y este fin de semana- confirma- deberán entregar los camuflados de los policías en las zonas veredales. El presidente Juan Manuel Santos hará un acto especial. Y allí, luciendo sus trajes y distintivos, serán enviados a las zonas campamentarias donde permanecerán las Farc.

Se observan uniformes de carabineros (color verde oliva que portarán –explica el ingeniero Alberto Bermúdez- 30 policías de cada zona de concentración que permanecerán en uno de los anillos de seguridad de cada zona campamentaria y veredal, a escasos metros del Ejército.

También están desplegados sobre las mesas uniformes color caqui: chaquetas, pantalones del mismo color, botas negras, gorras claras y algunas camisas verde oliva. Lo lucirán los policías que blindarán en seguridad al mecanismo de verificación de la ONU. Su traje será similar al de las Naciones Unidas, pero con un logotipo que les asignará la institución. Solo 250 hombres- de confianza de la ONU- podrán portarlo en el país.

Se divisan en la fábrica de hilos, costuras y confecciones, los uniformes caqui, pero más sencillos. Es decir, sin logotipo. Los portarán los uniformados que cuidarán al grupo de diez guerrilleros que podrán salir de sus zonas campamentarias.

La producción deberán acabarla este sábado, dice una de ellas, mientras se despide del Ministro Villegas. Atrás van quedando estas mujeres, sus historias, en medio de decenas de bombas blancas que adornan sus puestos de trabajo, desde donde siempre se confeccionaron prendas para la guerra, pero hoy lo hacen- con más entusiasmo- para la paz.

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