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ATLETISMO EUROPEOS (Crónica)

Bustos saca de la depresión al 1.500 español

David Bustos, el único español que ha subido a un podio de 1.500 en alta competición en los diez últimos años, sacó de la depresión al 1.500 español con una gran remontada que le llevó a ganar siete puestos en el último 200 para colgarse la medalla de plata cuatro años después de su bronce de Helsinki.

Amsterdam, 9 jul (EFE).- David Bustos, el único español que ha subido a un podio de 1.500 en alta competición en los diez últimos años, sacó de la depresión al 1.500 español con una gran remontada que le llevó a ganar siete puestos en el último 200 para colgarse la medalla de plata cuatro años después de su bronce de Helsinki.

Desde que Juan Carlos Higuero obtuvo el bronce europeo en Gotemburgo 2006, el 1.500 español, antaño glorioso al arrimo de figuras mundiales como Fermín Cacho, José Luis González, José Manuel Abascal o Reyes Estévez, había vivido de David Bustos, que ha ganado su segunda presea continental con una marca de 3:46.90, intercalándose entre los hermanos noruegos Ingebrigtsen, Filip -ganador con 3:46.65- y Henrik, campeón en 2012, segundo en 2014 y aquí tercero con 3:47.18.

A rebufo del francés Florian Carvalho (1:03.5 el primer 400), Bustos se acomodó en el segundo puesto y, muy seguro de su remate final, no le importó ceder posiciones al paso por el 800 en 2:10.43, cuando el ritmo comenzó a avivarse, todavía con Carvalho en cabeza.

Entró noveno al toque de campana y recorrió por dentro casi todo el último giro, hasta salir a la calle tres para protagonizar la remontada del día. Ahora bajo la dirección técnica de Toni Roig en Ibiza, Bustos lleva dos Europeos siendo el único finalista español.

Se trata de la quinta medalla española en Amsterdam, que remató una jornada sabatina hasta entonces anodina para el equipo español.

El castellonense Pablo Torrijos, primer español que ha superado los 17 metros en triple, acabó octavo con una marca de 16,34 metros claramente inferior a la que el jueves le abrió las puertas de la final (16,58). Estaba para saltar otra vez 17 metros, según dijo la víspera.

Más decepcionante resultó, todavía, la actuación de Lois Maikel Martínez, el mejor en la ronda de clasificación de disco (66.00) y el duodécimo y último en la final con un pobre registro de 59,27.

Con una marca de 66,96 este año y de 66.00 en la ronda de clasificación, Martínez confiaba en estar en la lucha por las medallas, pero nunca estuvo en la batalla.

Los relevos no corrieron mejor suerte: los cuatro fueron eliminados en series. Por la mañana España no obtuvo plaza de finalista en el relevo largo (4x400) ni en hombres ni en mujeres, y tampoco se la ganó por la tarde en el corto (4x100), sin el concurso del flamante campeón de Europa de 200, Bruno Hortelano, que después de cinco carreras en dos días no andaba muscularmente fresco.

En el lado positivo, los lanzadores de peso Borja Vivas -actual subcampeón- y Carlos Tobalina, que volverán a estar juntos en la final europea, como en Zúrich hace dos años, gracias a sus marcas respectivas de 20,12 y 20,16 metros. El malagueño reconoce que revalidar su medalla "es mucha tela" y que su objetivo es acabar entre los cinco primeros.

En el saltadero de altura también estuvo notable Miguel Ángel Sancho. El valenciano se clasificó por primera vez para una final absoluta con un salto de 2,25, exactamente la marca requerida para acceder al último concurso en los campeonatos de Europa.

El discípulo de Miguel Vélez superó cinco alturas y todas al primer intento (2,09, 2,14, 2,19, 2,23 y 2,25), mientras que en el otro grupo Simón Siverio quedó eliminado con 2,19.

Hacía 26 años que un atleta español no estaba en una final de altura, desde que el madrileño Arturo Ortiz fue octavo en Split (Croacia) en 1990.

Yidiel Contreras, que una hora antes había dado a España la primera plaza de finalista europeo en los últimos 30 años en 110 metros vallas, no pudo pasar del séptimo lugar en la carrera por las medallas, con una marca de 13.54.

A diferencia de la semifinal, una hora antes, Contreras hizo una carrera técnicamente desastrosa. Por la calle nueve, pegado al muro, fue el último en salir (146 milésimas), tropezó en la primera valla y cuando tiró la tercera ya se descompuso, condenado a la cola del grupo.

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