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Poder & Política

Así funciona el negocio del narcotráfico en las ciudades

Las drogas tradicionales funcionan en una cadena con siete nodos, en la cual participan agentes que en la mayoría de los casos se desconocen entre sí.

El negocio del narcotráfico en las ciudades es un tema que se ha puesto de moda en el debate nacional, la intervención en el Bronx y la situación compleja en Medellín marcan las referencias más importantes en este debate. Por un lado, las autoridades manifiestan que este es un negocio de hilos sueltos, es decir, que los jóvenes son el problema y que obedece a una patología de familia, donde la falta de protección familiar es la explicación. Por el otro lado, se encuentran una serie de organizaciones sociales que manifiestan que detrás del negocio hay grandes redes del crimen organizado y estructuras paramilitares. Sin embargo, como lo veremos en el presente análisis, el mercado es mucho más complejo. Y en realidad funciona en forma de red.

El negocio del narcotráfico en las ciudades se puede dividir en dos grandes grupos: por un lado, las drogas tradicionales, como la cocaína, marihuana, bazuco, perico, entre otras. Por otro lado, se encuentran las drogas de nueva generación, las sintéticas, las pastillas, pegantes y ácidos.

Las drogas tradicionales funcionan de la siguiente forma:

Es una cadena con siete nodos, en la cual participan agentes que en la mayoría de los casos se desconocen entre sí. El primer nodo comienza en alguna región del país donde se encuentran los laboratorios de clorhidrato de cocaína. Estos son administrados, generalmente, por Bandas Criminales o BACRIM. A Bogotá llega bastante droga de la región de Pacífico y de los Llanos Orientales.

La droga es llevada en camiones que trasportan alimentos o tractomulas, en algunos casos en pequeños cargamentos bajo la modalidad de Pitufeo. La droga es trasportada en cargamentos de no más de 15 kilos de cocaína.

El segundo nodo es la zona de acopio, generalmente se ubican en casas o bodegas en las fronteras de la ciudad o llegan a las zonas de abastos de la ciudad. Allí la droga la recibe la figura de los famosos intermediarios, que mediante un grupo de seguridad pequeño y algunos enlaces divide la droga en pequeños cargamentos de no más de 4 kilos.

El tercer nodo es la denominada “Olla Madre”. Aquí la situación se pone compleja. Las “ollas madres” son espacios generalmente amplios en los cuales las diferentes casas o bodegas que la componen se dividen por líneas o ganchos, que son las marcas de la droga. En Bogotá existen un total de 28 ganchos. Cada cargamento de droga llega a la casa del respectivo gancho. Gancho Rojo, Gancho Amarillo y Calavera son los nombres más famosos.

En la “olla madre” la droga se cuartea y se le modifica la pureza. En estas zonas es donde existen los famosos sayayines, o grupos privados de seguridad que garantizan la seguridad en toda la zona. Es posible, igualmente, que cada casa que compone la “Olla Madre” tenga un servicio adicional de seguridad.

Vale la pena aclarar que el administrador de la casa en la “Olla Madre” conoce el intermediario, pero no a la gente que maneja el negocio en el pacífico o en los llanos orientales. De este punto sale la droga en las famosas bombas, que son paquetes de cien papeletas, es llevada hacia las “ollas barriales” que son el siguiente nodo.

El administrador de la “olla madre” conoce al jefe de la “olla Barrial, y este último no conoce los dos agentes anteriores. En algunos casos, el jefe de la “olla Barrial” administra otras zonas de venta de drogas como parques o calles pequeñas, o en otros casos es el propio jefe de la “olla madre” el que tiene esta modalidad de venta en calle, conocida como taquilleros.

En el norte de la ciudad, sobre todo en estratos del 4 al 6, se utiliza el servicio de drogas a domicilio. Los estudiantes universitarios manejan bastante este mecanismo, e incluso algunos estudiantes son pequeños Dealers, que manejan entre 20 y 50 clientes.

Así las cosas, el negocio es bastante complejo y funciona de forma compartimentada, los nodos están enlazados unos a otros, pero los agentes que intervienen entre sí casi no se conocen. Esto es lo que lleva a que la las autoridades vean únicamente a los taquilleros o pequeños distribuidores, y hable de que es un negocio de hilos sueltos, mientras que otros sectores ven solamente la parte inicial de la cadena, es decir, grandes estructuras criminales.

Intervenciones como el Bronx aunque necesarias tiene un bajo impacto, casi nulo, en el mercado, ya que lamentablemente la política pública confunde en ataque a la protección ilegal de mercados con el ataque al propio mercado ilegal. Así las cosas, en el Bronx se atacó a los sayayines y las casas de gancho, pero el mercado seguirá fluyendo. En mi próxima columna hablaré de las drogas de nueva generación.

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