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El Jamming Festival: una apuesta a la diversidad, que sigue consolidándose

En 5 ediciones del festival que proclama la cultura del one love ha pasado de todo: grandes artistas, variaciones en su planeación y más. Así se vivió la edición 2016.

La apertura de puertas a las 8 de la mañana era una señal de que se viviría una jornada extensa. Una prueba a la paciencia y al aguante físico pero asimismo una invitación a pasearse por las opciones disponibles en el Jamming Festival, más allá de los artistas mismos.

De entrada, el lugar recibía a los asistentes con una mirada de lo que sería el evento. Un espacio verde con una fuente en la mitad, rodeado por locales que ofrecían desde comida rápida, opciones para vegetarianos y comida de sal y dulce para todos los bolsillos. Al levantar la vista, algunas personas saltaban en unos trampolines y otros más atrás se peleaban con unos trajes para luchar en zumo. Un corredor al lado de un graffiti de un león gigante que pintaron ahí mismo, llevaba al Escenario One Love, un sitio amaderado con balcones a lado y lado que hacía que el público se congregara de cerca con la música y el ambiente.

Por allí pasaron artistas como Kafu Banton, T.O.K, Mellow Mood, Papa Tank y Diana Avella. Algunos de ellos acompañados de grupos de bailarinas, visuales bien logradas y un público proveniente de distintos lugares de Colombia y del mundo. Franceses, panameños, mexicanos, chilenos, se dejaron ver con las camisetas y banderas de sus respectivos países.

Al salir de allí para dirigirse a la carpa que acogía la tarima principal, los asistentes podían toparse con otro escenario, más pequeño, por el que pasaron diversos DJ’s en consolidación, grupos colombianos y bailarinas de dance hall que interactuaron con el público. (En fotos: El público y el estilo en el Jamming Festival)

Pero sin duda alguna, la zona que más congregó gente alrededor de la jornada fue la gran carpa que se levantó, que ayudó además a contrarrestar el frío de la noche y posibles lluvias, en la que pasaron los músicos esperados del festival.

Desde De Bruces a Mí, la banda proveniente de Medellín encargada de inaugurar la tarima a las 10 de la mañana, el público cumplió. Contrario a lo que pasa en algunos festivales, donde la agrupación encargada de dar apertura suele tocar ante máximo 100 personas.

Uno a uno fueron pasando los 12 artistas programados para ese espacio. Cada uno con un show de luces que jugaba de acuerdo a los sonidos y los beats, bandas numerosas como el caso de Dread Mar I y Green Valley o MC y DJ’s poderosos de la mano de ‘El Aldeano’, Saian Supa Crew y Nach, se llevaron ovaciones y aplausos.

Hubo espacio para todo: romanticismo y un poco de existencialismo con el reggae, crítica y polémica en algunos versos con rap, una fusión desde cumbia hasta punk con Todos Tus Muertos, homenajes a Bob Marley, covers donde se coló el vallenato, mensajes con sentido político en la voz de Alpha Blondy, canciones sin terminar con Born Jamericans y hasta más show que canto con Sean Paul.

Menores y mayores de edad convivieron en un mismo espacio donde no hubo altercados, salvo algunos que quisieron colarse sin pagar a la entrada, pero en ocasiones, los espacios verdes se llenaron de grupos de personas que trataban de recargar energías durmiendo para soportar hasta el final.

La quinta versión complació a los auténticos fans de las bandas y demostró que el Jamming Festival busca traer a los mejores exponentes de diversos géneros a un ambiente donde se vivan varias experiencias. Los organizadores ya piensan en la siguiente edición, que de hecho sacará sus entradas a la venta el próximo 16 de junio, en donde aplicarán los aprendizajes que les dejó este 2016.

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