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OEA D.HUMANOS

CIDH pide a Brasil el fin de "violencia desproporcionada" contra estudiantes

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) pidió hoy a Brasil "que no se repitan actos de violencia desproporcionada" como la que se vivió en las protestas estudiantiles en noviembre de 2015 en Sao Paulo.

Tras escuchar los testimonios de los estudiantes y las justificaciones del Estado, el vicepresidente de la CIDH, Francisco Eguiguren, preguntó a los representantes del Gobierno "si existen algún tipo de políticas de prevención para que no se repitan estos actos de violencia, sin duda desproporcionada".

"Cuando la policía entra en las escuelas, ves los derechos humanos violados", coincidió la comisionada jamaicana Margarette May Macaulay.

Adolescentes brasileños relataron como la policía les arrestó o golpeó de forma violenta, algo que también ilustraron con la proyección de un vídeo, unos hechos que la comisionada consideró "extremadamente preocupantes".

"Todas las fuerzas de seguridad deben actuar en el interés de los niños. Y sí, ellos son niños. Estaban protestando, lo cual es su derecho. Sí, lo tienen que hacer dentro de las limitaciones de la ley. Pero como niños que son, están en esa época que la vida nos da para ser irresponsable", dijo May Macaulay.

"¿No hubiera sido mejor que, en lugar de enviar a la policía represiva y poner armas contra ellos, señor ministro, que alguien como usted fuera a ellos (los estudiantes) y les dijera 'deja que te escuche, de forma sensible, calmada, tus demandas, tus quejas'", sugirió la comisionada.

Además, May Macaulay exigió al Estado brasileño que garantice el "acceso a la representación legal donde puedan defender sus derechos de ser representados", ya que las víctimas presentes explicaron cómo se les había impedido poner una denuncia tras ser agredidos.

Tres estudiantes brasileños que fueron víctimas de las redadas policiales durante las protestas, la madre de otro estudiante agredido y representantes de asociaciones por la libertad de expresión expusieron ante la CIDH sus propios testimonios y sus reivindicaciones.

La estudiante Taynah H. Santos relató cómo "las escuelas fueron invadidas por policías sin uniforme" que portaban "rifles, ametralladoras y armas menores" y que "mentían a la comunidad" sobre sus propósitos.

"Por luchar por un derecho humano fuimos torturados, sofocados, perseguidos", reivindicó el estudiante de 17 años, Igor S. Miranda, que se identificó como uno de los agredidos durante las protestas.

"No conseguimos entender cómo la policía pudo actuar con tanto odio contra nosotros", agregó.

De la misma manera, Tereza Cristina Lopes da Rocha, de la organización Comisión de Madres y Padres en Lucha recordó, con la voz quebrada, el día en que su hijo "fue preso de forma violenta sin ningún motivo",

"Las madres y padres de los niños brasileños no apoyan a la policía que mutila sin justificativo, humilla y mata a nuestros hijos. No están agrediendo solo a sus cuerpos, están agrediendo a sus almas", dijo Lopes da Rocha.

La madre del estudiante enfatizó que las fuerzas del orden, que en ocasiones son empresas privadas que contrata el Estado, "agreden con la certeza de la inmunidad".

Además, Lopes da Rocha agregó que la policía elabora fichas de los detenidos, con fotografías e información básica para perseguirlos.

Desde la organización Artigo 19, Camila Marques denunció una "sistemática de violación de los derechos" de los estudiantes y una "criminalización de las protestas".

Por parte del Estado, el procurador general del estado de Sao Paulo, Elival da Silva Ramos, basó su intervención en presentar estadísticas para reflejar el buen funcionamiento del sistema educativo brasilero.

Da Silva Ramos acusó a los estudiantes de "denegar el acceso a la educación", de "perturbación del orden social y del tránsito" y de denegar el "derecho a la salud", ya que con las manifestaciones dificultaron el acceso a los hospitales.

Las fuerzas del orden actuaron sobre personas que se "infiltraron" sin tener "nada que ver" con el movimiento estudiantil y "aprovecharon el contexto de la manifestación para entrar en conflicto con la policía", según el procurador.

Los comisionados no dieron credibilidad a las alegaciones del Estado y dirigieron múltiples preguntas, sobre los mecanismos de justicia para castigar los abusos y sobre la prevención de los altercados en el futuro, cuestiones sobre las que no obtuvieron respuesta alguna.

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