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EEUU ABORTO

Defensores y oponentes del aborto se enfrentan en EE.UU. ante el Supremo

Defensores y opositores del aborto alzaron la voz hoy en el debate sobre las libertades reproductivas de la mujer en EE.UU., cuya interpretación divide a la sociedad estadounidense y actualmente revisa el Tribunal Supremo.

Washington, 2 mar (EFE).- Defensores y opositores del aborto alzaron la voz hoy en el debate sobre las libertades reproductivas de la mujer en EE.UU., cuya interpretación divide a la sociedad estadounidense y actualmente revisa el Tribunal Supremo.

Los jueces del máximo tribunal evaluaron hoy uno de los casos más controvertidos de los últimos años relativo al aborto, una ley restrictiva de Texas promulgada en 2013 cuya derogación pidieron centenares de personas a las puertas de la sede del Supremo.

Los manifestantes, convocados por más de 50 organizaciones y que se identificaban por llevar prendas moradas, eran en su mayoría mujeres de todas las razas, desde combativas feministas octogenarias a escolares que se saltaron las clases para gritar: "Mi cuerpo, yo decido".

Entre los participantes, que los organizadores cifraron en 900 personas, también había hombres: padres, maridos; heterosexuales, homosexuales y transexuales; blancos, hispanos, asiáticos y negros, que portaban carteles con lemas como "Proteger el derecho al aborto salva vidas".

El discurso de los grupos proabortistas en EE.UU. ha adoptado en los últimos años el lema "prodecisión", en contraposición al concepto "provida", de sus oponentes, que hoy también contaron con varias decenas de personas manifestándose ante el Supremo.

La ley aprobada por el estado de Texas en 2013 que revisa el alto tribunal exige a las clínicas de aborto cumplir con estándares quirúrgicos hospitalarios y que sus médicos tengan privilegios de admisión en un hospital a menos de 48 kilómetros de distancia.

Esa legislación ha provocado el cierre en Texas de 22 de las 41 clínicas que había abiertas antes de la ley, según expuso hoy ante el Supremo Stephanie Toti, la abogada de los grupos demandantes.

"El cierre de las clínicas" es el único efecto de la ley, declaró Liza Fuentes, investigadora del Proyecto de Evaluación de Políticas Públicas de Texas, que analiza la ley tejana desde hace cuatro años.

"Los legisladores dicen que es para proteger la salud de la mujer pero en nuestros estudios hemos encontrado que no es cierto, que la ley solo retrasa el proceso" mientras la gestación avanza, lo que supone mayor riesgo, argumentó la experta.

La ley, que se promulgó con el argumento de proteger la salud de la mujer, "no está resolviendo ningún problema de salud pública sino que lo está creando", dijo a Efe Andrea Ferrigno, vicepresidenta de Whole Woman's Health, la entidad que ha llevado el caso al Supremo.

La ley ha reducido el número de abortos en Texas pero no significa que no se practiquen, sino que las mujeres "buscan otras vías" como el "autoaborto", explicó Ferrigno.

"Es terrible para todos pero es más difícil para las mujeres inmigrantes", coincidió Miriam W. Yeung, directora de la Asociación Nacional de Mujeres de Asia-Pacífico, ya que los inmigrantes indocumentados tienen más difícil ir a otro estado a abortar.

Al comienzo de la jornada, los antiabortistas contaban con apenas una docena de seguidores silenciosos que, flanqueados por una legión de camisetas moradas, sostenían dos grandes fotografías de cuerpos de bebés destrozados.

A ellos se sumaron grupos de estudiantes que defendían que la mujer no debe interferir en la "creación de Dios" y que además se declararon contrarios a las "relaciones prematrimoniales".

Los oponentes del aborto, que llevaban globos azules como símbolo de la maternidad y la vida, fueron poco a poco ocupando más espacio enfrentándose al grupo contrario, mucho más numeroso.

Junto a los carteles proelección, un joven que se identificó como Teddy Mallick señaló que la mujer debe asumir la consecuencia del embarazo con "responsabilidad" o dar en adopción a la criatura.

El "sentido común" era el argumento más repetido a su alrededor por manifestantes como Sarah Torre, analista política en el centro de estudios conservador The Heritage Foundation.

"Mientras el aborto siga siendo legal en este país, creo que las mujeres deben tener acceso a los estándares sanitarios más elevados posibles", se resignó Torre, estudiosa de religión y matrimonio.

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