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Telescopio Global

Los Cismas de la Iglesia

Estos cismas de la Iglesia Católica tuvieron además de cuestionamientos a la doctrina, orígenes políticos.

Tres grandes cismas ha sufrido la Iglesia Católica en su historia, motivados tanto por temas relacionados con la doctrina como por la política. El gran salto del cristianismo de una secta medianamente organizada a convertirse con el paso de los siglos en la religión preponderante en el planeta se da de la mano de la política cuando el emperador romano Constantino adopta el cristianismo como su religión y años después Teodosio la establece como la religión oficial del Imperio romano.

La conversión de emperadores a una religión ha sido un patrón que ha servido para que las religiones se popularicen, crezcan en prosélitos y se consoliden, de la mano del poder político. El Budismo logró su gran salto cuando el rey Ashoka en el norte dela India lo adoptó y conminó a sus súbditos a hacer lo propio. De igual manera a través de la promoción por parte de varios monarcas, el budismo llego a Sri Lanka, al sudeste asiático, a partes de Asia Central y a China. El Islam, en el que no existe separación de religión y política, se estableció en Asia central y se consolidó en la India, gracias a la conversión del gran conquistador uzbeko Tamerlán.

No se pueden entender los cismas de la Iglesia sin comprender las causas políticas que los causaron partiendo del enorme poder que concentraba la Iglesia romana, que sobrevivió a la caída del imperio y se convirtió en el poder supremo en el continente europeo. El Papa ponía y quitaba emperadores, reyes y gobernantes y por siglos el Papado fungió como el poder detrás de los tronos de los monarcas europeos.

El primer gran cisma de la Iglesia cristiana ocurre en el año 1054 y fue un desarrollo natural de siglos de existencia separada de las iglesias romana y orientales, sumado a que el imperio romano de oriente, Bizancio, aún existía con su propio patriarca en Constantinopla, mientras que el imperio romano de occidente había desparecido hacía ya 600 años. Las diferencias entre la iglesia romana y sus pares orientales se hicieron cada vez más amplias; la romana usaba latín como lengua de la liturgia mientras que las orientales usaban el griego a lo que se agregaron los permanentes cuestionamientos a la autoridad de la iglesia de Roma que se había quedado sin imperio. En 1054 tras excomuniones mutuas entre la Papa Leon IX y el patriarca Miguel Cerulario se formaliza el primer Gran Cisma del cristianismo (había habido otros anteriores no tan significativos). Desde entonces los caminos recorridos por las dos iglesias, la romana y la ortodoxa, cada vez más divergentes, marcaron también la división que se entronizó desde entonces entre Europa oriental y Europa occidental.

La Iglesia ortodoxa por su lado incluye varias denominaciones cada una con su propio patriarca. La Iglesia ortodoxa rusa cuyo patriarca, Kirill se reunió con el Papa Francisco en Cuba hace pocos días constituye junto a la Griega, una de las principales vertientes de las iglesias ortodoxas, postrada durante los años de la Unión Soviética y que actualmente juega un papel político fundamental en la Rusia de Putin.

El siguiente cisma también ligado a la política ocurre en el año 1534 cuando el monarca inglés Enrique VIII se desliga de Roma por no permitirle el divorcio de su esposa Catalina de Aragón , lo que no fue más que el florero de Llorente para desvincular al Reino Unido del yugo doctrinal y jerárquico de Roma. Nacía así la Iglesia Anglicana cuya cabeza es el Rey o la Reina en ejercicio en la Isla y que ha sido fundamental en el desarrollo único del que llegó a ser el mayor imperio de la historia.

El tercer gran cisma anterior en su génesis al anglicano tiene su momento seminal cuando el clérigo Martin Lutero el 31 de Octubre de 1517 fija en el portón de la catedral de Wittemburg sus 95 tesis en las que cuestiona abiertamente al Papado, los alcances de su autoridad, las indulgencias y una serie de elementos con los que se lanzaba la gran Reforma, que tendría en Juan Calvino unos de sus mayores exponentes, y establecería en la ciudad de Ginebra un contrapeso político y religioso a Roma. La Reforma que rechazaba la rígida jerarquía de la iglesia romana daba origen a una multitud de denominaciones bajo el mote de “protestantes”.

Más allá de las diferencias en la liturgia y la doctrina, la Reforma tuvo un significativo origen político y regional y sus consecuencias en la política europea y posteriormente americana son evidentes. La ética calvinista privilegiaba la iniciativa privada, la propiedad, la disciplina, el individualismo y el trabajo como elementos fundamentales para la superación de la sociedad, lo que se constituye en la esencia que divide las naciones de la Europa del norte protestante: Prusia, Suecia, Suiza, Holanda, Dinamarca, etc. de la Europa católica del Sur: España, Italia y Portugal y la América del sur católica de la América del norte protestante. Francia quedó en la mitad entre uno y otro y se erigió en el principal escenario de las guerras religiosas que azotaron Europa hasta el año de 1648 cuando se firmó la paz de Westfalia.

Fue tras el concilio Vaticano II que se inicia el diálogo ecuménico que ha acercado en algo a las iglesias cristianas pero más allá de gestos simbólicos, como la reciente reunión en Cuba entre Francisco y Kirill no es mucho lo que se ha avanzado.

Sin lugar a duda los cismas de la Iglesia Católica tuvieron además de cuestionamientos a la doctrina, orígenes políticos y sus consecuencias han sido fundamentalmente políticas, además de culturales y religiosas. Han dividido el mundo cristiano en zonas geográficas de muy disímil desarrollo.

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