Naciones Unidas en Procesos de Paz

El Consejo de Seguridad establecería si se circunscribe únicamente a la desmovilización y entrega de armas o incluye el cumplimiento de otras cláusulas de los acuerdos.

La solicitud presentada al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas por el Gobierno Nacional, previo acuerdo con las FARC, para que este organismo se encargue de la verificación de aspectos del proceso de paz es un paso obvio y necesario, dada la larga experiencia de Naciones Unidas en monitorear acuerdos de paz a lo largo y ancho del planeta, labor con un altísimo grado de complejidad.

Lo de mencionar a CELAC para “proveer los observadores” es un contentillo a las desprestigiadas organizaciones regionales y Unasur que le tenía muchísimas ganas al tema para adquirir cierta relevancia quedó en la lona, a pesar de la insistencia de las FARC, pues mal podría el gobierno nacional extenderle un salvavidas, después de la posición asumida por el organismo regional en el episodio de los colombianos expulsados de Venezuela.

Una vez el tema de la verificación queda en manos del Consejo de Seguridad, este en teoría cuenta con absoluta libertad de establecer el alcance del mandato y su posible renovación de considerarlo necesario. La composición y tamaño del contingente de observadores que llevará a cabo la verificación, que tipo de acciones y actividades realizará y los protocolos de comunicación con las partes y la sociedad son potestad del Consejo, aunque en un primer momento serán acordados con el gobierno nacional y la guerrilla. Ninguna autoridad nacional tiene injerencia alguna sobre el contingente de la ONU una vez desplegado. Incluso si el gobierno por cualquier razón solicita el retiro de la misión de observadores de la ONU, será únicamente el Consejo de Seguridad el que decida si se accede a la solicitud o si la misión continúa a pesar de la oposición del gobierno.

Las experiencias de la ONU en verificación de acuerdos de paz, diferenciar de otro tipo de misiones, a pesar de uno que otro fracaso, han sido en la mayoría de los casos exitosa. Tradicionalmente se ha requerido de más de una resolución del Consejo de Seguridad para actualizar sobre la marcha el mandato de las misiones de paz de acuerdo con el progreso en la implementación de los acuerdos. Varias de estas misiones han comenzado previo a la firma de la paz para monitorear respeto a los derechos humanos por parte de los combatientes. En nuestro continente la intervención de la ONU tras sendas resoluciones del Consejo de Seguridad fue clave en los procesos de paz en Guatemala y El Salvador. Un patrón siempre presente en las misiones de verificación de la ONU tiene que ver con los roces permanentes de estas con las autoridades del Estado, ya sean militares, policiales, de justicia, regionales o del ejecutivo.

En El Salvador la Misión de Observadores de Naciones Unidas, ONUSAL, fue establecida en 1991 bajo el capítulo VI de la carta de la ONU, tras petición del gobierno salvadoreño y la guerrilla del FMLN –Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional- para monitorear los derechos humanos, un año antes que se firmaran los acuerdos de Chapultepec que pusieron fin a la guerra, tras lo cual ONUSAL adquirió el mandato para “verificación activa” y “observación electoral”. La misión, que en su cenit incluyó unos 400 soldados y personal administrativo mayoritariamente español concluyó en 1995 y es considerada uno de los mayores éxitos de Naciones Unidas en asistir en la implementación de acuerdos de paz. Cabe recordar que al momento de comenzar las negociaciones, el control territorial en el Salvador era más o menos igual entre el ejército y la guerrilla del FMLN.

ONUSAL tuvo un papel protagónico en la implementación de los acuerdos de Chapultepec. Fueron sus funciones monitorear el cumplimiento del cese al fuego bilateral, la separación de fuerzas, el acantonamiento de las brigadas militares, la recolección de las armas, información sobre violaciones, creación de una nueva fuerza policial, monitoreo de la reforma al interior de las Fuerzas Armadas, desminado y destrucción de la armas del FMLN, concluyendo su misión con la observación de las elecciones generales de 1994. [OXFORD handbook on United Nations Peace Keeping Operations]

En Guatemala, un conflicto quizás más similar al colombiano que el salvadoreño por el hecho que la guerrilla de la URNG –Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca- controlaba apenas algunas zonas rurales, se estableció en 1994 la misión especial de Naciones Unidas para monitorear el acuerdo sobre derecho humanos , MINUGUA, por resolución del Consejo de Seguridad, tras solicitud de gobierno y guerrilla. El mandato de MINUGUA fue ampliado por dos resoluciones posteriores del Consejo de Seguridad para “verificar el cumplimento de los acuerdos” y contribuir a la “construcción de instituciones democráticas” en el país.

La desmovilización de la guerrilla y su concentración en áreas acordadas, libres de presencia militar, fue uno de los temas bajo control de MINUGUA, al igual que la entrega de las armas y municiones por parte de la guerrilla que al momento de la paz contaba con unos 3500 efectivos. La misión de la ONU en Guatemala concluyó en 2004 concentrándose en los años posteriores a la desmovilización, en construcción institucional y defensa de los derechos humanos especialmente de la población indígena, un tema en el que Guatemala aún presenta serias falencias.

Sin lugar a dudas un futuro desembarco de un contingente de Naciones Unidas en nuestro país para vigilar el cumplimiento de aspectos de los acuerdos de paz que se deben firmar este año entre el gobierno y las FARC sería un hito en la historia del conflicto colombiano. Será el Consejo de Seguridad quien establezca si el alcance del mandato se circunscribe únicamente a la desmovilización y entrega de armas o incluye, quizás más adelante, el cumplimiento de otras cláusulas de los acuerdos, entre otros los muy sensibles temas de la tierra, narcotráfico, víctimas y justicia transicional. Esto podría ocurrir si el gobierno lo solicita o si un tercero, el Secretario General o un gobierno extranjero, lleva el tema al Consejo de Seguridad alegando que se ha incumplido en los términos de los acuerdos y que es obligación de la ONU actuar. Es poco probable que el Consejo de Seguridad adopte una resolución a espaldas del gobierno nacional. Pero no es descartable.

Una vez desplegado en nuestro territorio el contingente de la ONU, militar o civil, será bombardeado con quejas y reclamos de todo tipo que llegarán a Nueva York. Allá verán como proceden.