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Una oportunidad para los peces del Orinoco

Las especies ornamentales son enviadas a Europa y Asia, en una cadena de comercialización que amenaza su supervivencia.

Peces colombianos adornan los acuarios en Asia y Europa, pero pocos conocen cómo esas coloridas especies ornamentales, dejan las cálidas aguas del Orinoco para ser encerradas en muros de cristal. De acuerdo con Saulo Usma, Coordinador de Agua Dulce de WWF, la demanda es alta y el afluente es la mayor despensa.

“En el caso de Carreño que hemos estado y en el caso de Inírida, estas dos ciudades extraen el 90% de los peces ornamentales que el país exporta, así que el hecho de que esa poblaciones, ese recurso económico y ecológico esté amenazado, es algo que nos tiene que preocupar a todos los colombianos”.

La cadena de la comercialización inicia en las comunidades indígenas que se extienden a lo largo del río Inírida, la pesca ornamental sustenta su economía, aunque poniéndolo en cifras, son más los riesgos que corren al atrapar los peces, que las ganancias.

“Nosotros como pescadores los vendemos a unos recogedores y los recogedores los venden a los acopiadores, por ejemplo el Escalar, en la temporada, a nosotros aquí en las comunidades nos pagan a dos mil pesos, aquí puestos en la comunidad, en Inírida los pagan a 3.000”. Explicó uno de los pescadores de la zona.

“La Raya es muy difícil de atrapar, una noche completa de alumbrar, el tiempo de uno, la linterna, las pilas, todo el gasto, no le sirve a uno”. Dijo un joven indígena que trabaja hace cuatro años en la actividad.

Además la pesca indiscriminada e intensiva de especies como la Raya, el pez hoja o el escalar, amenaza con acabar con la biodiversidad del río.

“Por lo que la gente los ha sacado mucho, entonces ya se está agotando el pescado”, Expresó uno de los pescadores de la zona “Hay poca Raya y poco Escalar, ya no es como antes”.

Los grandes bancos de peces han ido desapareciendo, para los pescadores cada día es más difícil encontrarlos, se sumergen en las aguas por largas jornadas de día y de noche, para conseguir pocos ejemplares, que llegan a Bogotá y de allí emprenden largos viajes.

“Esos los mandan a los “exteriores”, para Alemania, Japón”. Señaló el pescador de la comunidad Indígena de Inírida.

Dentro de la labor que adelantan las comunidades en la mesa Ramsar, donde se trabaja para proteger la estrella fluvial de Inírida, los acuerdos pesqueros son determinantes para proteger las especies, en una actividad sostenible y que beneficie a todos.

“Lo que busca es que los períodos de veda, se adapten a los contextos que se están dando aquí en la estrella Fluvial, hay un aprovechamiento que se hace en el caso de ornamentales con cuotas de extracción, pero en el casos de las cuotas de extracción, ellos quien ser partícipes de fijar ese número, cuántos ejemplares por especie son los que se pueden extraer, sin afectar digamos el medio y en el caso del consumo, cuáles son las tallas mínimas de captura que se deben tener en cuenta”. Indicó Usma.

La estrella fluvial de Inírida, donde se funden los ríos Inírida, Guaviare y Atabapo, para formar El Gran Orinoco alberga más de 470 especies de peces, el 50% de toda la cuenca. Especies que merecen nadar en libertad y mantener la vida en las aguas de nuestros ríos.

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