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Gustavo Gómez


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La reconstrucción tras el seísmo en Nepal se ahoga en la tensión política

Al cumplirse hoy seis meses del terremoto que dejó casi 9.000 muertos en Nepal, las labores de reconstrucción apenas avanzan, ahogadas en una profunda crisis de combustible y las continuas trabas políticas que no dejan levantar cabeza a la nación del Himalaya en este año negro.

Sanjeev Giri

Katmandú, 25 oct (EFE).- Al cumplirse hoy seis meses del terremoto que dejó casi 9.000 muertos en Nepal, las labores de reconstrucción apenas avanzan, ahogadas en una profunda crisis de combustible y las continuas trabas políticas que no dejan levantar cabeza a la nación del Himalaya en este año negro.

"Problemas políticos, uno tras otro, han golpeado las tareas de reconstrucción", manifestó a Efe el ex director general de la desaparecida Autoridad Nacional de Reconstrucción (NRA, siglas en inglés), Govinda Raj Pokhrel.

La NRA fue constituida por el Gobierno nepalí tras la conferencia de donantes internacionales que a finales de junio se comprometió a donar 4.400 millones de los 6.600 millones de dólares que las autoridades nepalíes estimaron necesarias para reconstruir el país.

Sin embargo, este órgano destinado a coordinar las labores de reconstrucción tras el seísmo se estrelló al poco de despegar, al no conseguir suficiente respaldo en el Parlamento el proyecto de ley que debía sustituir el decreto sobre el que fue creada la Autoridad.

La falta de un órgano que coordine las labores es la más grande de todas las piedras que han ido cayendo en el camino de la reconstrucción, dijo Pokhrel, para reconocer que sin la NRA "las cosas no están avanzando como deberían".

"La Autoridad había iniciado algunas tareas como la creación de refugios temporales (...) y el desarrollo de debates con los socios y agencias. No obstante, al extinguirse el órgano, las cosas se han ralentizado", explicó.

La inexistencia de la NRA ha impedido además que el Gobierno reciba los alrededor de 4.400 millones de dólares comprometidos.

El secretario nepalí de Hacienda, Suman Prasad Sharma, aseguró a Efe que las agencias siguen dispuestas a donar el dinero prometido, pero lamentó que "en ausencia de la Autoridad, el Gobierno no ha sido capaz de mostrarle sus planes y políticas" como requieren.

El problema con este órgano es uno más de los muchos que se producen por la falta de consenso entre partidos.

"Partidos y líderes quieren ganar terreno en el manejo de la reconstrucción para poder aumentar su popularidad en las regiones afectadas por el terremoto. Esta es la principal razón detrás del lento desarrollo", manifestó a Efe una fuente gubernamental de alto nivel que pidió el anonimato.

Esos mismos desacuerdos políticos son los que durante siete años obstaculizaron la promulgación de la Constitución nepalí.

Si bien las principales formaciones políticas llegaron a un acuerdo de mínimos tras el seísmo y la Carta Magna fue finalmente promulgada el pasado 20 de septiembre, partidos minoritarios de la región sureña del Madhesh continúan oponiéndose al texto.

Sus protestas en contra de la división federal contemplada en la Constitución dejaron decenas de muertos en los últimos meses y desde la promulgación se intensificaron con un bloqueo a la frontera con la India, lo que desde entonces impide entrada suficiente al país de gasolina, diesel y gas licuado del petróleo.

"Desde finales de septiembre, la escasa oferta de combustible ha impedido el progreso. El Equipo Humanitario del País está instando a solucionar rápido la escasez de gasolina para que los útiles de invierno puedan ser distribuidos a las familias", dijo el viernes en un comunicado el coordinador humanitario de la ONU en Nepal, Jamie McGoldrick.

El coordinador de Oxfam, John Augsburger, advertía ayer de que unas 81.000 familias "necesitan refugios duraderos y artículos de socorro" y se encuentran fuera del alcance de las organizaciones debido a la actual situación.

Binod Bhandari, superviviente del terremoto residente en Sindhupalchwok, una de las áreas más golpeadas, señaló a Efe que la situación es "tan adversa" que no hay mucho que las víctimas puedan hacer "por sí mismas".

"No hay disponibilidad de vehículos para trasladar los materiales necesarios para construir un refugio que nos pueda mantener a salvo durante el invierno", subrayó.

La ONU calcula que el terremoto del pasado abril destruyó junto a las réplicas que le siguieron más de 600.000 viviendas y dañó otras 290.000, si bien sólo un 62 % de los afectados recibieron ayuda económica del Gobierno.

Desde el terremoto, Laxman Bishwokarma, de 35 años, vive con sus tres hijos y su marido debajo de unas planchas de chapa galvanizada en el norteño distrito de Kavre.

Es consciente de que la estación que se avecina va a ser "difícil" bajo la chapa.

"Tuvimos que luchar durante la temporada del monzón -sentenció Binod- y, de nuevo, no hay otra opción que pelear toda la temporada de frío", dijo. EFE