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NUEVA YORK FASHIONWEEK (Previsión)

CK en deconstrucción y Ralph Lauren en piloto automático cierran Nueva York

Calvin Klein Collection deconstruyó hasta el deliro la ropa para el próximo verano, en el que los huecos son tan importantes como las telas, y Ralph Lauren voló con el piloto automático sobre la Riviera francesa, despidiendo así, con permiso de Marc Jacobs, la Semana de la Moda de Nueva York.

Nueva York, 17 sep (EFE).- Calvin Klein Collection deconstruyó hasta el deliro la ropa para el próximo verano, en el que los huecos son tan importantes como las telas, y Ralph Lauren voló con el piloto automático sobre la Riviera francesa, despidiendo así, con permiso de Marc Jacobs, la Semana de la Moda de Nueva York.

El brasileño Francisco Costa describe con algo de timidez su propuesta para CK Collection.

"Hablemos de la mañana siguiente, que parece que es un poco chabacano, pero esta mujer tiene la sensualidad de un despertar, de estar el camisón y con la sensación de haber tenido una gran noche. Con la idea de un novio o un marido en la cabeza", aseguró el diseñador en una entrevista con Efe.

Tras el concepto, llega la ejecución: camisones de raso, vestidos que languidecen y dejan ver unos sofisticados sujetadores, tirantes diseñados para caerse y un toque de masculinidad prestada en chaquetas y petos.

"Se juega al él-ella. Las siluetas se traducen en piezas icónicas de Calvin Klein, se ve una silueta más simple. Un sujetador y un camisón de ella, la chaqueta él.. Hemos hecho capas de todos esos elementos", prosiguió Costa.

Pero si la deconstrucción y el minimalismo son marca de la casa, esta vez la papiroflexia textil del brasileño llega hasta unos niveles de ingeniería estructural: no solo se le ven las costuras, sino que la mujer Klein está "en obras", quizá está mudando su piel y, por eso, el vacío es casi el tejido principal y seña de identidad de la colección, por encima de las sedas, el satén, el punto o el cuero.

Por otro lado, la gran novedad es la entrada, por la puerta grande, del estampado floral en el imaginario de Costa, tan dado al color liso pero que esta vez crea un desfile de "ramos, rosas, peonías, orquídeas... Es tan cargado que casi no es floral", dijo. Es la selva.

Todo para alumbrar a una mujer "bohemia, burguesa, 'chic'. Es todo lo que pueda ser. Muy guapa, muy cara, muy lujosa, muy sensual y muy segura de sí misma, muy de hoy", concluyó.

Una horas antes de su desfile, Ralph Lauren, a sus 75 años, viajó a la Riviera Francesa para robar el aroma del Mediterráneo y, desde sus amados yates, diseñar una colección que, aunque con la factura impecable y sólida de su autor, respira cierto aire rutinario.

Su verano es indudablemente de elite, pero tiene también un regusto a un verano cualquiera, a una visión demasiado turística y superficial de lo francés.

El "look" de partida es marinero clásico, con sus rayas azules y blancas o su gorra de capitán, con su jersey de punto anudado el cuello. Cuello de camisa, evidentemente y camisa a rayas casi siempre.

Esas mismas rayas, eso sí, parecen ponerse juguetonas e ilustran también vestidos entallados de caída perfecta y, de repente, Lauren utiliza el rojo para cambiar la marea y llevarla hacia sus mejores piezas: desde un vestido con falda con miniplisado o un chubasquero de pescados convertido en la cumbre de lo "chic".

Entre otros trajes en la línea previsible, esta vez de cuero, el diseñador nacido en El Bronx sorprende con un espectacular mono de azul satinado, y de ahí salta a un motivo de abstracción geométrica muy colorista que lleva del bolso al pantalón, del pantalón al vestido y del vestido a la gabardina.

Llegada la noche, algún cut-out, algún palabra de honor y algún vestido con ecos del sari indio que no sabe muy bien qué hace entre tanto acento galo.

Todo se hace más vaporoso, gracias a la gasa y las sedas, pero, cuando cierra con un vestido con las ondas de agua, aunque crea cierto efecto hipnosis, cabe preguntarse, ¿y dónde están las grandes galas? ¿Para qué han ido al desfile, entonces, Julianne Moore y Jessica Chastain?

La respuesta es clara: no hay gala, sino que Ralph Lauren (que bastante ha tenido hoy con que Kate Middleton elija un modelo suyo para su vuelta a la vida pública), ha decidido que, en 2016, sus propuestas serán, en su doble acepción, discretas.

Quizá haya más suerte con el desfile de Marc Jacobs, que quema esta noche el último cartucho y promete seguir madurando en su transición de moderno excéntrico con mucho talento a leyenda indiscutible de la costura.

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