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Activistas esperan visita del papa reabra debate migratorio en Congreso EEUU

Varios líderes hispanos coincidieron hoy en que la visita del papa a Estados Unidos este mes puede ser una oportunidad única para enfatizar la necesidad de una reforma migratoria y reabrir el debate en el Congreso, así como para poner fin al discurso antiinmigrante de algunos candidatos presidenciales.

Washington, 10 sep (EFE).- Varios líderes hispanos coincidieron hoy en que la visita del papa a Estados Unidos este mes puede ser una oportunidad única para enfatizar la necesidad de una reforma migratoria y reabrir el debate en el Congreso, así como para poner fin al discurso antiinmigrante de algunos candidatos presidenciales.

El papa Francisco, que visitará Washington, Nueva York y Filadelfia del 22 al 27 de septiembre, "nos ha inspirado con su llamado a la dignidad de todos, incluidos los inmigrantes", explicó en una conferencia de prensa el destacado activista hispano Eliseo Medina, exsecretario del Sindicato Internacional de Trabajadores de Servicios (SEIU).

Medina presentó en Washington junto a líderes de organizaciones religiosas y de defensa de los inmigrantes un manifiesto, firmado por más de 230 entidades e individuos, en el que convocan a un "día nacional de oración" el 24 de septiembre, en coincidencia con el discurso que el pontífice pronunciará en el Congreso.

Según Medina, el objetivo es conseguir, con ese día de oración, que los congresistas "abran sus mentes y corazones al mensaje" del papa, que lo "interioricen" y se "reabra el debate" sobre la reforma migratoria.

La jornada de oración comenzará la medianoche del día 23 y ya hay una veintena de estados, entre ellos Nevada, Colorado y Florida, que están preparando concentraciones, de acuerdo con los organizadores.

A juicio del cardenal Theodore E. McCarrick, arzobispo emérito de Washington y también presente en la conferencia, el papa puede ayudar con su mensaje a "cambiar los corazones" de los legisladores para retomar el debate sobre "la reforma migratoria y la dignidad humana".

El cardenal recordó las "cosas terribles" que ocurren cada día en la frontera sur de EEUU, dijo que "es el momento" de hacer algo y que "hay que soñar".

En la misma línea, la presidenta del Consejo Nacional de la Raza (NCLR), Janet Murguía, sostuvo que el mensaje del papa Francisco es "de esperanza" y, en estos momentos, "una luz en la oscuridad para muchos hispanos".

De hecho, en el manifiesto presentado hoy, los firmantes subrayan que la visita del pontífice llega "en un momento crucial" en el que "los políticos, de nuevo, están ignorando la crisis moral y humanitaria" causada por un sistema de inmigración "roto".

"Con cada día de inacción" continúan muriendo en la frontera personas "en busca de un futuro mejor", más familias "son separadas por deportaciones innecesarias" y millones de indocumentados "son forzados a vivir en las sombras", sujetos a "discriminación y explotación", advierten.

Además, denuncian que, en lugar de ofrecer soluciones "razonables" para mejorar el sistema migratorio, algunos aspirantes republicanos a la Casa Blanca han optado por "una retórica llena de odio" hacia los inmigrantes.

El magnate Donald Trump, el aspirante republicano mejor situado en las encuestas, ha calificado de "criminales" a los inmigrantes mexicanos y promete que, si llega a la Casa Blanca, deportará a todos los indocumentados, una idea que también respaldan algunos de sus rivales conservadores.

"Nuestras familias están bajo ataque", remarcó en la conferencia Jaime Contreras, que llegó indocumentado a EEUU desde El Salvador con 13 años y hoy forma parte del sindicato SEIU.

El Senado de EEUU aprobó en 2013 un proyecto de ley bipartidista para una reforma migratoria que no llegó a ser debatido en la Cámara de Representantes.

Por su parte, el presidente de EEUU, Barack Obama, anunció en noviembre pasado una serie de medidas ejecutivas para regularizar temporalmente a unos cinco millones de indocumentados.

Esas medidas fueron suspendidas por un juez federal de Texas en febrero y el caso está ahora en manos del Tribunal de Apelaciones del Circuito Quinto, con sede en Nueva Orleans, uno de los más conservadores del país y que debe fallar sobre su legalidad.

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