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Tarde contundente de "El Payo", dos orejas y sale a hombros en feria mexicana

El mexicano Octavio García "El Payo" protagonizó hoy una tarde contundente al recibir dos orejas en la séptima corrida de la Feria de San Marcos, celebrada en la plaza Monumental de Aguascalientes, en el centro de México.

Aguascalientes (México), 1 may (EFE).- El mexicano Octavio García "El Payo" protagonizó hoy una tarde contundente al recibir dos orejas en la séptima corrida de la Feria de San Marcos, celebrada en la plaza Monumental de Aguascalientes, en el centro de México.

"El Payo" no solo triunfo, sino lo más importante, convenció de que está en un gran momento. Lució como una figura y la gente salió del coso haciendo ese comentario, cuando los aficionados entre gritos de "torero, torero" lo sacó a hombros.

Alternó esta tarde con el español José Antonio Morante de la Puebla y su paisano Diego Silveti. El sevillano tuvo otra tarde aciaga y Silveti pudo cortar una oreja, pero mató de un bajonazo.

Con lleno, se lidiaron siete toros de San Miguel de Mimihuapam, en buenas carnes y variados en sus condiciones de lidia. El primero salió acalambrado de los cuartos traseros y, sin picarlo, se ordenó el cambio.

El sustituto, del mismo hierro, no fue bueno, sin raza ni emoción; el segundo tuvo problemas; el tercero fue bueno, con arrastre lento a sus despojos; el cuarto, otro toro que no rompió; el quinto fue toreado por nota; y el sexto dio una vuelta de campana, se lastimó y perdió la fuerza para ir al engaño.

Morante de la Puebla tuvo una feria fatal. No lo embistieron los toros: el sustituto del primero dio pocas opciones y abrevió para matar de pinchazo y estocada. No mejoró con el cuarto, al que había que exponerle un poco. La gente no tuvo paciencia y Morante, breve para estocada, para abucheo y sonoros pitos en su honor.

"El Payo" tuvo un lote con problemas, que exigía mucho. Él le inventó la faena al segundo, poniéndose en terreno con olor a cloroformo. La gente se entregó de lleno. Mató de estocada para una oreja, con petición de otra no otorgada por el juez.

La faena del quinto tuvo profundidad y buen gusto, sin ninguna duda, y el toro se entregó ante la labor del torero. Estocada y un descabello, el juez concedió una mezquina oreja que era poquísimo premio a esa labor de gran mérito. Vuelta entre aclamaciones y el reconocimiento a un torero.

Silveti, con el tercero bien con el capote y una faena que tuvo momentos en que lució seguro, pero el trasteo no terminó por tomar vuelo.

Para colmo, mató de un feo chalecazo, que borró todo lo bueno. Hubo palmas tibias para Silveti. Con el sexto, al cuarto lance la res clavó los pitones en la arena y dio una vuelta de campana.

Silveti intentó pero sin lograr el propósito, mató de tres intentos. Silencio. Ovaciones a "El Payo" de un público impregnado de emoción. EFE

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