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Japonesa secuestrada por Pyongyang podría haber muerto, según testimonios

Megumi Yokota, la japonesa secuestrada por Corea del Norte en 1977 y reclamada por el Gobierno japonés, podría haber fallecido hace dos décadas en un hospital psiquiátrico del aislado país comunista, según apuntan nuevos testimonios de desertores norcoreanos.

Seúl, 7 nov (EFE).- Megumi Yokota, la japonesa secuestrada por Corea del Norte en 1977 y reclamada por el Gobierno japonés, podría haber fallecido hace dos décadas en un hospital psiquiátrico del aislado país comunista, según apuntan nuevos testimonios de desertores norcoreanos.

"Hemos confirmado que Megumi murió, por los testimonios de dos desertores que trabajaban en el hospital psiquiátrico donde fue hospitalizada", reveló hoy en Seúl a la agencia Yonhap Choi, Sung-yong, representante surcoreano de ciudadanos secuestrados por el régimen de los Kim.

Los desertores -refugiados norcoreanos en el Sur- le explicaron, específicamente, que Yokota murió en abril de 1994 mientras recibía un tratamiento con medicación en el Hospital número 49 de Pyongyang, y que su cuerpo fue enterrado en una colina cercana.

Megumi Yokota, secuestrada cuando solo tenía 13 años, y que de seguir viva tendría actualmente 50 años, es una de los 17 japoneses que según Tokio fueron secuestrados por Corea del Norte para impartir lecciones de cultura e idioma en programas de formación de espías en los años setenta y ochenta.

El caso de Megumi siempre se ha considerado el más simbólico, tanto por su corta edad cuando fue apresada y llevada en barco al país comunista, como por la incansable lucha que sus padres, Sakie y Shigeru Yokota, ya octogenarios, siguen encabezando para traerla de vuelta.

De este modo, de confirmarse que murió hace 20 años, la noticia podría generar un fuerte impacto en las relaciones entre Japón y Corea del Norte, que estos días mantienen negociaciones para investigar los secuestros.

Cuando Pyongyang reconoció algunos de los secuestros hace algo más de una década, aseguró a Tokio que Yokota se suicidó en 1994, tras ser internada por depresión.

Sin embargo, las cenizas que envió a Japón dieron negativo en las pruebas de ADN, por lo que el Gobierno japonés y los familiares de la secuestrada creen que puede seguir viva.

Se sabe que se casó con un surcoreano, también secuestrado, y que ambos tuvieron una hija, Kim Eun-gyong, que se reunió con los Yokota en Mongolia, por primera vez el pasado marzo, aunque no les dio detalles sobre el paradero de su madre.

El régimen de Kim Jong-un acordó en mayo establecer un comité de investigación para resolver el asunto de los secuestros, y a cambio, Japón levantó parte de las sanciones que mantenía sobre el país.

Corea del Norte, que no cumplió su promesa de presentar un informe en otoño sobre los avances de la investigación, invitó a finales de octubre a una delegación japonesa a Pyongyang y se comprometió a interrogar a los autores de los secuestros. EFE

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