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Gabriel García Márquez: 100 días sin el Nobel de literatura

"Gabo" falleció a los 87 años, por causa de una neumonía en México.

Al recordar hoy 100 días después de su muerte, al nobel de literatura Gabriel García Márquez, es oportuno destacar su faceta de periodista, que lo hizo grande y reconocido en la literatura. El periodismo es  una de sus mayores  fortalezas que lo llevaron a ser un destacado novelista

Uno de los aspectos más trascendente de  las obras del nobel de literatura Gabriel García Márquez, es  quizás  la mezcla del periodismo y de la historia, dos factores preponderantes en  sus cuentos, relatos, novelas,  crónicas y  textos.  Dos fortalezas que lo hicieron grande en  lo literario, un excelente periodista y  el más reconocido  de los premios  nobel  de literatura en el mundo

 Ese amor por esas historias orales relatadas por su abuelo y familiares,  su cercanía con la lectura  y los libros, lo formaron en sus inicios como  periodista,  sumado esto  a su curiosidad y  la cercanía con lo absurdo, lo raro, lo fatal, las historias cotidianas  y esos pequeños detalles que hacen grandes a los seres humanos

La capacidad de la narración y del relato, su imaginación, y su  cualidad aguda de  la observación y  del análisis, se refleja en sus cerca de 2.000 textos periodísticos, que en sus  inicios de escritor, lo llevaron a la  literatura en medio de sus afujías económicas, de la  mano de la historia, ciencia social que fue su herramienta principal en los textos no solo periodísticos, sino en las  novelas y cuentos

Hay quienes consideran que su faceta de periodista está minimizada, para algunos mejor que de novelista, oficio del que se valió para ir,  y ver más allá, para  fortalecer sus relatos diversos e irreverentes, macondianos, del realismo mágico,  aferrados a bellas  historias,  que no son más que la vida de  esos ciudadanos  anónimos,  de a pie, o a esos grandes hombres terrenales  y  humanizados desde el poder y desde la política

Del Gabo periodista  el escritor Héctor Feliciano dice: hacia leer un periodismo que era el vividero  predilecto de su lenguaje, de su hiperbólica imaginación y de su amor pícaro, orientado por una amplia curiosidad  y una diversidad de temas, raras en nuestros días  de desabridos observadores del  mundo

Con el periodismo  de García Márquez  y sus relatos  se aprende de la  historia de América Latina en el discurso  al recibir el nobel de literatura en 1982, de la formación de la revolución social de la mitad del siglo XX , del régimen de Fidel Castro, de la crisis social  y política de Venezuela, y  que hacen parte de   reconocidas historias y  documentos publicados en  los diarios El Espectador de Bogotá,   El Universal de Cartagena  y El Heraldo de Barranquilla:  Costeños,  Entre Cachacos y  Europa y América, cerca de 300 cortos relatos  de su trabajo periodístico en  la costa caribe, en Bogotá, en Venezuela, México y Europa.  Como buen periodista es escritor de textos memorables, tenía el don de la actualidad, de estar en el sitio y la hora precisa, además de una gran capacidad narrativa, cualidades de reportero que lo pusieron cerca de hombres del poder, cuando cubrió la caída de dictador Fulgencio Batista, en Cuba, al igual que la del general Marcos Pérez Jiménez en Venezuela, estar presente en grande sucesos de la  historia de Europa después de la Guerra Fría, y el inicio del fracaso del socialismo en la Unión Soviética. Fue reportero de la agencia Prensa Latina, en La Habana, Cuba

Ya  un reconocido  novelista se resistió a dejar el periodismo, lo seguía, lo perseguía  y lo añoraba, con el apoyo a revistas como Alternativa y Cambio,  en años recientes la creación de la Fundación Nuevo Periodismo, y hasta en sus inicios de escritor  cuando editorializaba en su columna La Jirafa, con el seudónimo de Séptimos, en el diario El Heraldo

Su sentido periodístico, ese olfato para las grandes  y pequeñas historia  de vida,  tienen ese ingrediente  histórico, con la lectura de sus escritos periodísticos se aprende de historia, de geografía, tal como  ocurre en el reportaje El relato de un náufrago, o En noticia de un secuestro; la historia del narcotráfico en Colombia, en las postrimerías del siglo XX

Historia que también está en  sus crónicas, en esas historias cortas pero abrumadoras,  de documentos periodísticos en los que relata los horrores de la guerra de Las Malvinas y la tristeza de los japoneses  horrorizados  por  la bomba atómica

Como buen  periodista es rico y  generoso con la historia, siempre está  ahí, en  sus novelas y cuentos, mezclada con  esa realidad abrumadora y distinta, pero lo está  también y con un importante énfasis  en sus textos y crónicas periodísticas, le queda más  tiempo para utilizarla,  la requiere  y la incluye. Son un aporte  periodístico único y sin igual, sus crónicas  De viaje a los países socialistas, tras La cortina de hierro

Su pasión por el periodismo  surgió  el día  del asesinato de Jorge Eliecer Gaitán en Bogotá,  en esa fecha empezó a vislumbrar su profesión de escritor, luego en medio de la violencia que se vivía  en el país, mezcló sus relatos fatalistas con la picardía y el humor, lo que lo hizo distinto

En 1958 en el diario El Espectador de Bogotá, apoyado por José Salgar, nunca olvidó su orden de “torcerle el cuello al cisne “al referirse al tema de la búsqueda  la noticia,  de mirar más allá y de hacerla distinta

Hoy 100 días después de su muerte hay que recordar  el libro Gabo  periodista, de la Fundación Nuevo Periodismo, que dice  que: para narrar y hacer buen  periodismo  como lo hacía García Márquez, hay que tomarse en serio el oficio, el que siempre calificó como “el mejor oficio del mundo”.  Con la muerte del  nobel de literatura  colombiano  y ahora que  se retoma la lectura de  sus  novelas, cuentos, textos   periodísticos y  literarios, es oportuno recordar  la importancia que el escritor da en sus  relatos a la  historia, es quizás uno de los mayores y mejores elementos pedagógicos y narrativos de sus sorprendentes y curiosos escritos. La realidad supera la ficción con el apoyo de la historia

Uno de los grandes aportes que  tienen las  obras del  nobel de literatura Gabriel García  Márquez  es el recurrente  histórico,  del que hace referencia   en sus novelas,  en sus textos  literarios y periodísticos, en las crónicas y relatos, es quizás el factor más  preponderante después del realismo mágico, los fatalismos y su Macondo

Es el  elemento menos reconocido  y menos  destacados de su obra, pero es sin duda el mayor aporte a sus lectores en el proceso de aprendizaje  y de conocimiento de esas realidades, de sus relatos,  inmersos siempre en las  historias  locales, el sitio, el detalle, los ciudadanos  del  común que hacen la historia, pero  también los grandes hombres humanizados y carnales en ese  mundo de lo cotidiano

Historia que en  sus inicios  de escritor mezclo con la política, texto iniciales orientados  por los efectos  de la revolución socialista en Latinoamérica y por  los literatos del destacado  Boom  que se expresa y se conoce en  obras como Periodismo militante en la que hace un recorrido por  las dictaduras y gobiernos  totalitaristas que acompañaron a América Latina en los primeros  50 años del siglo XX,  Los sandinistas, un documento en el que se refiere  a los movimientos de los indignados en  Nicaragua, y Cuando era  feliz e  indocumentado, un relato la  historia  de Venezuela,  de la llegada de los migrantes  que huyeron de Europa en la segunda  guerra mundial y de la caída del general  y dictador Marcos Pérez Jiménez

De esa apología política, de esas realidades que en sus inicios lo llevaron a apoyar la revolución cubana  más como periodista que novelista, quedan textos referentes a Fidel Castro, a quien defendió e idealizó en  crónicas como; Fidel de cabo a rabo,  a quien conoció  cuando era reportero y cubría la  caída de Fulgencio Batista, su entrañable amistad con Castro, le costó  posteriormente  grandes  diferencias con escritores latinoamericanos y europeos que comenzaron a  cuestionar el  nuevo régimen

Su sentido periodístico, ese olfato para las grandes  y pequeñas historia  tienen ese ingrediente  histórico  en  un Simón Bolívar humanizado y carnal en El general en su laberinto, como fue esa Guerra de los 1.000 días, en  El otoño del patriarca,  y  los datos  de  la formación del país   desde lo fluvial por el río Magdalena acompañan  esa magna obra Del amor en los tiempo del cólera

Que oportuno  aprender  de la llegada  de los negros a  Colombia y  de los procesos de la esclavitud y de la inquisición religiosa en   su novela  Del amor y otros demonios, como no destacar  el relato de la masacre de las bananeras  en la zona del Magdalena  en  Cien años de soledad,   y que tal  su intervención con  la explicación de la situación histórica, política y social en La soledad de América latina, documento que leyó  cuando recibió el nobel de literatura en 1982.  Conocía  de historia  e hizo de  esta ciencia social  uno de sus mayores recursos  lingüísticos y literarios

Historia que también está en los cuentos,  en esas historias cortas pero abrumadoras, como no mirar además el sentido geográfico,  las descripciones de su amado mar Caribe en El relato de un náufrago, y  de los gaiteros de San Jacinto y de  las bananeras de su Aracataca en Los funerales de la mama grande

Es rico y  generoso con la historia, siempre está  ahí, en  sus novelas y cuentos , mezclada con  esa realidad abrumadora y distinta, pero lo está  también y con un importante énfasis  en sus textos y crónicas periodísticas, le queda más  tiempo para utilizarla,  la requiere, la reclama y la incluye. Son un aporte a la  historia sus volúmenes de obras periodística como: de Europa a América, Textos costeños y Entre cachacos

De los más de 2.000 escritos periodístico de los que se tienen  referencia;  más leídos  y publicitados, no  hay que olvidar  las crónicas De viaje por los países socialistas, 90 días en la “cortina de hierro”, en  las que hace un recorrido por la Unión Soviética y esboza los desencantos  del nuevo régimen político,  Las Malvinas  un año después, la historia de  la ignominia y de la barbarie del conflicto entre argentinos e  ingleses,  y el de Hiroshima a un millón de grados centígrados,  narración  dramática 10 años después de la bomba atómica, hay que recordar  las  historias  de los gobernantes europeos, y  desde Roma el mundo del vaticano,  Las vacaciones del Papa, su poder y su influencia. Su ateísmo no  desvirtuó el concepto de lo periodístico

Siempre volviendo a la  historia en los escritos más recientes y con el pretexto de los géneros periodísticos  de la crónica, del reportaje y de  la entrevista  escribió  Noticia de un secuestro, libro en el  que narra la influencia del  narcotráfico en la  vida  colombiana en las postrimerías del siglo  XX una historia contemporánea y reciente

Hay  además dos bellos documentos enviados a  la celebración de los 200 años de la Universidad de Antioquia: No  acabamos de saber quiénes somos, en el que hace un recorrido  por el proceso de la colonización y conquista española  y por qué somos violentos, y El de La  patria amada aunque distante en el que históricamente  evoca el sentido de nación de quienes se fueron del país  huyendo de  la violencia y  en busca del sueño americano

Y qué decir de su última novela Vivir para contarla, el relato de su propia historia,  la historia de su familia, de sus amigos, de su Aracataca y de  su Barranquilla,  la historia del  hombre que decía hablar para contar disparates, disparates apoyados en la  historia, y que hacen  que en   las  obras de Gabriel García Márquez encuentran los  docentes, uno de los mayores apoyos para incentivar  el conocimiento de la historia y el habito de la lectura.

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