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Andrés López


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Boyacá se levantó para reclamar dignidad campesina

El paro agrario ha sido la peor crisis socio económica de la historia del departamento.

Municipios prácticamente sitiados, escasez de alimentos y combustible; transporte reducido por causa de los bloqueos en las carreteras nacionales y departamentales, vehículos incendiados, suspensión de clases en muchos colegios y los violentos enfrentamientos entre civiles (mayoría campesinos) y el Esmad, dejaron un saldo en rojo en la economía regional, mientras que las numerosas denuncias de abuso de la fuerza pública y violaciones de los derechos humanos, marcaron de negro el conflicto que cobró la vida de cuatro personas y causó heridas a decenas, tras 20 días de resistencia campesina. Al final, el diálogo en las mesas de negociaciones entre campesinos y representantes del Gobierno nacional detuvo un conflicto que parecía no iba a resolverse por la fuerza, pues la actitud resuelta de los labriegos se endurecía con cada ataque de las escuadras antimotines, al punto que pese a la cuota de sangre y a la desaparición de diez de sus paisanos (según la Defensoría del Pueblo), en lugar de debilitarse

Y para empeorar las cosas, a mitad del movimiento en Boyacá, un desafortunado comentario del presidente Juan Manuel Santos exaltó los ánimos más allá de las fronteras de ‘la Tierrita, al manifestar ante los medios de comunicación nacional que el paro agrario no existía, con lo que a la protesta se sumaron los campesinos de Cundinamarca y Nariño

Y como el ‘efecto dominó, en otras ciudades del país los sectores estudiantil, comercial y finalmente la ciudadanía en general, manifestaron su apoyo a la causa de los llamados ‘paperos’ a través de marchas y jornadas de ‘cacerolazos’, que terminaron por convencer al Gobierno que el movimiento crecía como una bola de nieve. Entonces, la ruana y el sombrero parecieron convertirse en el símbolo de una lucha que atrajo la mirada hacia el campo, a sus labradores y a sus reclamos. El agro sacó la papa caliente de la mesa y concitó la atención nacional y del extranjero. PÉRDIDAS MILLONARIASSe estima que por cada día que duraron cerradas las vías, la economía boyacense perdió aproximadamente 50 mil millones de pesos. Martha Lucía Corredor, directora Regional de Cotelco, manifestó que para el sector hotelero y para toda la cadena productiva del turismo,se reportaron pérdidas que superaron los 6.000 millones de pesos

Tan solo en el municipio de Firavitoba, diariamente, se dejaron de recoger 35 mil litros de leche. La empresa Peslac, por ejemplo, que acopia a diario 22 mil litros del producto, durante el paro no pudo hacerlo. El comercio, el sector educativo, también el de la salud reportaron pérdidas, y en este último, la atención a víctimas fue traumática, pues muchas ambulancias que transportaban heridos o enfermos graves, no lograron superar oportunamente las barreras en las carreteras, con el inevitable impacto a las vidas y a la precepción ciudadana

OPORTUNIDAD POLÍTICAEl paro agrario también sirvió como trampolín para que el oportunismo de congresistas y políticos se sirviera tempraneramente un ‘desayuno’ preelectoral. Incluso, el dirigente de Dignidad Papera, César Pachón, quien fue el protagonista principal de las negociaciones con el Gobierno Santos, sorprendió recientemente al anunciar su candidatura a la presidencia de la República, argumentando el lento avance y la falta de compromiso en la negociaciones que, según él, no han permitido un acuerdo para el mejoramiento del desarrollo rural ni una respuesta satisfactoria a las pretensiones del campesinado

Pachón, de 30 años de edad, nacido en Cundinamarca, agrónomo de profesión y líder del campo, se dejó seducir por la política y busca participar en las elecciones 2014.