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Aprenda a reconocer los trastornos alimenticios en la primera infancia

Los trastornos de la conducta alimentaria en la primera infancia, que impiden al niño crecer y engorda,r pueden tener una causa orgánica o por una alteración del vínculo materno.

Un bebé de meses que come poco, que vomita, que tiene alteraciones del sueño y que no gana peso, enciende la alarma para pensar que este, puede estar sufriendo de un trastorno de alimentación en la primera infancia (0 a 6 años)

Cuando el pediatra descarta una causa orgánica es necesario analizar otros factores, como el nerviosismo que la madre puede transmitirle durante la lactancia

El Hospital Infantil Universitario Niño Jesús de Madrid presta atención a estos trastornos de la conducta de forma integrada a través de las consultas de Nutrición-Gastroenterología, Psicología-Clínica y Atención Temprana-Logopedia ya que la alimentación es un proceso en el que las habilidades motrices, sensoriales y de interacción psicológica maduran influyendo unas en otras

La pediatra Consuelo Pedrón Giner es la coordinadora de la Unidad Funcional de Trastornos de la Alimentación en la primera edad del Hospital Niño Jesús: “Poco a poco se ha ido creando un cuerpo de doctrina en el que están reconocidos estos trastornos, aquellos ligados a factores que pueden darse tanto en niños con enfermedades del cuerpo como los que no son orgánicos, pero que tengan que ver con la relación con la madre o con el entorno”

La pediatra cita trastornos “como la deprivación materna o una madre muy nerviosa por lo que le hubiera podido pasar durante el embarazo o la lactancia, que no es capaz de hacer frente a esas cosas que le estaban ocurriendo y esa sensación de inquietud se la transmite al bebé”

“Muchos niños no tienen nada -indica- y ahí es donde tenemos que trabajar con la familia, con la madre, y hacerle ver desde el punto de vista médico que el niño no está gravemente enfermo

“Lo que hacemos es atender a la madre, decirle que ha encontrado un médico que la entiende, que no la culpabilizará. Y le das capacidad para entender qué es lo que le pasa”. Añade la especialista. Hay muchos casos de padres “sobrepasados” en el cuidado del niño

Una intervención temprana en estos trastornos de alimentación en los primeros años de vida es fundamental para la prevención de posibles alteraciones en el desarrollo emocional del niño y en la construcción de un vínculo afectivo estable con sus padres

El papel del psicólogo es clave para tratar al niño en sí y con su grupo familiar y que permite romper el mecanismo de repetición que mantiene los síntomas de ese trastorno alimenticio

Otro de los problemas que alertan a los especialistas, es la aversión alimentaria: niños que solo comen, por ejemplo, puré de un mismo color, de un sabor o de una textura concreta o, incluso, que no mastican

La pediatra critica la actitud de algunos padres ante el temor de que su hijo se atragante, por lo que retrasan el momento de comenzar a introducir los sólidos en la alimentación, que se debe acometer entre los 7 y 10 meses de vida del menor