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Centroamérica puede ahorrar 410 millones de dólares si cambia sus bombillas

Según el funcionario, el cambio de bujías incandescentes por lámparas fluorescentes significaría un consumo menor a los 2.590 kilovatios por hora, "similar al lo que consume toda Nicaragua".

Si todas las familias de los países de Centroamérica sustituyeran sus bombillas incandescentes por fluorescentes en sus casas, la región ahorraría hasta 410 millones de dólares al año, estimaron fuentes oficiales. "Centroamérica tiene un potencial de ahorro, con cambiar 12 millones de bujías, de 410 millones de dólares al año", señaló a periodistas el ministro nicaragüense de Energía y Minas, Emilio Rappaccioli. Según el funcionario, el cambio de bujías incandescentes por lámparas fluorescentes significaría un consumo menor a los 2.590 kilovatios por hora, "similar al lo que consume toda Nicaragua". El ministro ofreció esos cálculos al presentar el plan "Lineamientos base de la Estrategia Regional de Iluminación Eficiente en Centroamérica". Rappaccioli explicó que la región se ha planteado como objetivo cambiar las bombillas necesarias para ahorrar en el costo de energía. También "necesitamos ser más eficientes en todos los aspectos, no solamente en iluminación, necesitamos más control y seguimiento", agregó. Una investigación realizada en los países miembros del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) reveló que si bien algunos como Nicaragua, Panamá y República Dominicana hicieron esfuerzos por cambiar bujías incandescentes por ahorrativas, la falta de control y seguimiento hizo que el esfuerzo tuviera menos impacto del esperado. El SICA está conformado, además, por Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala y Honduras. La directora del Centro Nacional de Producción Más Limpia de El Salvador, Yolanda de Tobar, explicó a periodistas que el reemplazo de bujías no impactó porque las bujías viejas nunca dejaron de ser utilizadas y, si fue así, la gente volvió a comprarlas porque son más baratas. Por eso, los países de la región están creando los lineamientos de base para desarrollar una estrategia regional para la transición a la iluminación eficiente. Rappaccioli precisó que esos lineamientos están resumidos en cuatro puntos: desarrollo de estándares mínimos de eficiencia energética; políticas y mecanismos de apoyo a esos estándares mínimos; control, verificación y fiscalización; y gestión ambiental sostenible de los productos de iluminación. Roberto González, consultor del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), dijo a periodistas que ese plan está pensado para que Centroamérica se ilumine con lámparas eficientes de calidad confiable y con garantía de que son viables económica y ambientalmente. La cantidad de mercurio en cada bujía (cinco miligramos) fue puesta como ejemplo del cuidado que los países deben tener con las lámparas eficientes, pues contienen mercurio, elemento nocivo para la salud que hace que romper una de estas bujías sea peligroso. De Tobar dijo que en Centroamérica ningún país controla la cantidad de mercurio que debe tener una lámpara, excepto Costa Rica que cuenta con un laboratorio certificado para ese tipo de control. Y sólo Nicaragua y Costa Rica se preocupan por la vida útil de las lámparas, añadió. Uno de los principales problemas que enfrenta la región es que la población quiere que las lámparas eficientes sean regaladas, además que no está educada para ahorrar energía, observó De Tobar.