Escuche ahora

Carrusel Caracol

César A. Londoño


Síganos en:

Ciudades

Selecciona tu emisora

Nacional

En Colombia hay más de 850 "religiones" con reconocimiento oficial

Colombia puede ser uno de los países con mayor número de religiones reconocidas oficialmente, pero muchas de ellas son confesiones "de garaje" que se prestan para la comisión de actividades delictivas o para que los avivatos engañen a los feligreses y monten un negocio lucrativo.

Colombia puede ser uno de los países con mayor número de religiones reconocidas oficialmente, pero muchas de ellas son confesiones "de garaje" que se prestan para la comisión de actividades delictivas o para que los avivatos engañen a los feligreses y monten un negocio lucrativo. La viceministra del Interior, María Isabel Nieto, reconoció en diálogo con Caracol Radio que el gobierno ha recibido muchas quejas sobre anomalías en varias de las más de 850 iglesias o religiones que tienen personería jurídica, pero que el gobierno nada puede hacer al respecto bajo el principio de la libertad de cultos, consagrado en le Constitución Nacional. Varias de las mencionadas religiones reconocidas oficialmente solicitan personerías "extendidas", mediante las cuales pueden crear subsedes o sucursales en otros barrios o ciudades y en ambos casos optar a ciertos beneficios. Entre los beneficios, dijo la viceministra, figura la recepción de subvenciones por parte de organizaciones extranjeras, que por los supuestos fines no pueden ser controlados por el Estado. Dijo que según la ley de cultos, el ministerio del Interior es el encargado de otorgar la personería jurídica a los credos religiosos que la soliciten, previo al cumplimiento de unos requisitos mínimos, como entregar unos estatutos, tener un representante legal y un domicilio registrado. "Claro que las actividades que registren deben estar conformes con la Constitución, pues no aceptamos por ejemplo las que hacen cultos satánicos y de hecho hemos suspendido algunas personerías al recibir información sobre tales actividades", dijo la viceministra Nieto. Sostuvo que entre las quejas recurrentes contra las confesiones religiosas está el negocio de tierras con dineros de los feligreses, que al final nada reciben de lotes y similares, mientras la iglesia desaparece como por encanto. "Con los diezmos y otros aportes, varias de esas confesiones se han convertido en un negocio bien montado, pero no hay quién las vigile, excepto que los propios fieles interpongan los denuncios correspondientes por presuntos delitos", señaló la Viceministra.