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Medellín se convierte en 'capital de la poesía'

El Festival Internacional de Poesía de Medellín inauguró su XVII edición, a la que asisten 76 poetas de 53 países que buscan alzar su voz a favor de la reconciliación en Colombia, con un homenaje a la vida y a la cultura a través de la palabra.

El Festival Internacional de Poesía de Medellín inauguró su XVII edición, a la que asisten 76 poetas de 53 países que buscan alzar su voz a favor de la reconciliación en Colombia, con un homenaje a la vida y a la cultura a través de la palabra.

En una sencilla ceremonia, a la que se fueron sumando cientos de personas que colmaron el teatro al aire libre Carlos Vieco, la poesía tomó vida y se convirtió en música, aplausos, efusivos saludos y, sobre todo, en un pedido de "por favor paz" que se escuchó en una de las intervenciones.

"Tenemos que pensar en acabar la guerra antes de que la guerra acabe con nosotros", puntualizó Fernando Rendón, director del festival, al intervenir en la ceremonia de apertura, que contó con la presencia del alcalde de Medellín, Sergio Fajardo, y de la parlamentaria alemana Monika Griefhan, entre otras personalidades.

Poemas leídos por sus creadores se escucharán desde este sábado y hasta el próximo 22 de julio en la que fue la tristemente célebre ciudad del narcotráfico y que hoy se ha convertido, con un evento en el que se encuentran escritores de 23 lenguas, en la "capital para la poesía mundial", destacó Rendón en una conferencia de prensa previa a la inauguración formal.

Y aunque los organizadores son conscientes de que la reconciliación en el país sudamericano, que padece el conflicto armado más antiguo del continente, no se alcanzará sólo con palabras, apuestan por una transformación desde la cultura.

"La transformación social necesaria e inaplazable tiene que tener en cuenta la cultura que ha sido la gran ignorada a través de la historia", afirmó Gabriel Jaime Franco, director del evento, quien consideró que la búsqueda de la paz debe partir de un cambio espiritual y ético de la sociedad.

Para Miryam Montoya, una poetisa nacida en la localidad de Bello, en Antioquia, departamento del que Medellín es capital, este festival ha permitido un "contacto importante" entre las realidades de los distintos participantes y una "posibilidad de hablar sin miedo".

A su juicio, cada edición le permite "una catarsis" a Medellín, donde el protagonista es un público que ha venido en aumento desde 1991, cuando se dio inicio a este festival que se celebra cada año.

"No estamos ofreciendo ningún espectáculo, estamos ofreciendo la posibilidad de la vida, de reflexionar sobre los tiempos terribles que vivimos los hombres y la posibilidad de tener un contacto con la belleza sin tener miedo", agregó Montoya, quien reside en París.

La convocatoria de los organizadores tuvo eco entre numerosas personas que se unieron al acto de inauguración, el cual reunió a espectadores distintas edades y condición social.

"Todo no puede ser parapolítica en el país, también hay poesía", dijo a Efe Rubén Buitrago, uno de los asistentes, al aludir al escándalo desatado en el país por los presuntos nexos de políticos con los grupos paramilitares.

Para otros, entretanto, se trata de una oportunidad "excelente" para disfrutar de la poesía, cuyo contenido fue principalmente social.

Este año, el Festival celebra, además, el Premio Nobel Alternativo que le fue concedido en diciembre de 2006 y que, según declaró Gabriel Jaime Franco a Efe, "significa la reconfirmación de la necesidad de paz".

"Significa que vamos a insistir en que la palabra tiene que estar presente en el proceso de transformación del país", sentenció Franco, quien aseguró que "el premio se lo dieron al pueblo de Medellín" que ha hecho que el festival "sea importante".

Hasta el próximo domingo, los poetas se encontrarán con miles de espectadores, que los organizadores prevén que superen este año los 150.000, para darles a conocer a viva voz, y sin importar el idioma, sus obras.

Los poemas se oirán en parques, plazas, museos, escuelas y hasta en la custodiada cárcel de máxima seguridad de la localidad de Itagûí, donde permanecen los condenados por casos de narcotráfico, así como aquellos vinculados al conflicto como guerrilleros y paramilitares.

También habrán eventos similares en otras ciudades del país, como Bogotá, Cartagena y Barranquilla.

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