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Mancuso confiesa participación en 87 hechos criminales

En un documento conocido por Caracol Radio, el desmovilizado jefe paramilitar Salvatore Mancuso, aceptó ante un fiscal de la Unidad de Justicia y Paz su participación en 87 hechos criminales, que incluyen masacres, secuestros y tráfico de armas. Mancuso dijo haber sido el autor intelectual de 336 asesinatos de personas con nombre propio y de centenares más que no están identificadas

El desmovilizado jefe paramilitar Salvatore Mancuso, aceptó ante un fiscal de la Unidad de Justicia y Paz su participación en 87 hechos criminales, que incluyen masacres, secuestros y tráfico de armas. Mancuso dijo haber sido el autor intelectual de 336 asesinatos de personas con nombre propio y de centenares más que no están identificadas.

Caracol Radio conoció un documento que Mancuso entregó al funcionario, en el que admitió haber participado en la masacre de Mapiripán, el atentado contra el ex dirigente sindical y hoy representante a la Cámara Wilson Borja, los asesinatos de varios alcaldes y ex alcaldes, el crimen de fiscales a quienes consideraba infiltrados de la guerrilla y muchos otros hechos delictivos.

En el extenso documento utilizado para la versión libre que rinde ante el fiscal especializado de Justicia y Paz, relata hechos cometidos desde la década de los 90 y menciona en sus primeras declaraciones haber realizado "operaciones conjuntas antisubversivas" con quien identifica como "mayor Walter Fratinni".

Mancuso admite que los 87 hechos generaron la muerte de decenas de personas, incluidos menores de edad, y precisamente "lamenta" la muerte de una niña y las heridas a su madre, durante un ataque en el barrio La Pradera, de Montería, cuando buscaban a un guerrillero al que identifica como René Alfredo Cabrales.

Además de Mapiripán, el desmovilizado paramilitar dijo que participó en varias masacres en Tierralta (Córdoba), entre ellas las de El Bicho, Revueltos y Cerro de las mujeres.

También en la masacre de La Rula, en San Pedro de Urabá; Las Changas, en Urabá; El Martillo, en San Antonio del Palmito (Sucre); Pivijai, Magdalena; Medialuna, en San Diego (Cesar); Rioseco y Los Fundadores, en Valledupar; La Bonga, en el corregimiento de Pajonal en San Onofre (Sucre) y El Salado y Macayepo, en Carmen de Bolívar.

Igualmente dijo haber actuado en las masacres de El Aro, en Ituango (Antioquia), San José de Morrocoy, en San Pelayo (Córdoba); María la Baja y San Jacinto, Bolívar; Ovejas, Sucre; Chigorodó y Dabeiba, Antioquia; Chivolo, Magdalena y en varios hechos en La Gabarra, de Tibú, (Norte de Santander), entre otros ataques.

Además, admitió haber participado en el asesinato de Hilda Rodríguez de Acevedo y su esposo, hermana y cuñado del jefe del ELN, Nicolás Rodríguez Bautista, alias "Gabino" y en el secuestro de Leonor Palmera, hermana del guerrillero de las FARC conocido con el alias de "Simón Trinidad", preso hoy en Estados Unidos.

Contra políticos y dirigentes sindicales

Salvatore Mancuso dijo haber actuado en la "retención con fines políticos" --ordenada para evitar el despeje del sur de Bolívar que se había planeado para una "convención nacional" con el ELN-- de la hoy senadora Zulema Jattin y de "Juancho" López. "Yo personalmente dirigí la retención de Zulema Jattin", dice Mancuso en su versión libre ante el fiscal.

Luego confiesa haber participado en el ataque contra el entonces presidente de Fenaltrase, Wilson Borja, en diciembre de 2000 y en el atentado contra el presidente de la Unión Sindical Obrera (USO) en Cartagena, Auri Sará Marrugo y un escolta.

Mancuso también mencionó los atentados contra varios políticos regionales y locales, entre ellos el ex sacerdote y alcalde de Cúcuta Pauselino Camargo, Héctor Eduardo Acosta Pacheco, alcalde de Tierralta (Córdoba) y su esposa; Carlos Quiroz, alcalde de San Jacinto y Henry Tafur Barrios, alcalde de San Martín de Loba,

Igualmente atentados contra Bernabé Sánchez, concejal de La Gabarra y Oscar Enrique Niño, concejal de Gramalote, en Norte de Santander; Hugo Iguarán, candidato a la rectoría de la Universidad de Córdoba y Tirso Vélez, candidato a la gobernación de Norte de Santander.

Contra la justicia y los indígenas

En la declaración, Salvatore Mancuso admite el asesinato de una fiscal de Cúcuta, María del Rosario Silva Ríos, de quien dice, era infiltrada de las Farc. Agrega el desmovilizado paramilitar que Silva Ríos "solo actuaba contra las autodefensas según información suministrada por una fiscal de Cúcuta infiltrada por las autodefensas (batichica, Ana María Flórez)".

Igualmente reconoce los ataques a Carlos Pinzón y Jesús David Corso Mendoza, funcionarios del CTI, de quienes dice que también eran infiltrados de las Farc y a Carlos Arturo Pinto, fiscal de Cúcuta, de quien señala, era un "infiltrado del grupo de Grannobles de las Farc".

Confiesa haber estado tras la muerte de Jorge Antonio Gnecco y cinco de sus escoltas. Argumenta que Gnecco era un paramilitar que utilizaba el nombre de las Autodefensas para secuestrar y extorsionar.

Finalmente menciona "la operación" contra Kimmi Pernía, un dirigente indígena del norte del país, quien se encuentra desaparecido desde junio de 2001 en Tierralta (Córdoba). También asevera que el jefe aborigen era un infiltrado de las Farc.

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