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El éxodo del Mariel conmocionó a los cubanos

Veinticinco años después, el éxodo del Mariel es percibido en Cuba como uno de los acontecimientos que más ha conmocionado a la sociedad cubana desde el triunfo de la revolución.

Veinticinco años después, el éxodo del Mariel es percibido en Cuba como uno de los acontecimientos que más ha conmocionado a la sociedad cubana desde el triunfo de la revolución.

Pero oficialmente la fecha está pasando desapercibida. Ni el gobierno ni los medios oficiales se han referido al 25 aniversario del éxodo del Mariel, la mayor salida de cubanos hacia EEUU, que afectó de inmediato a las relaciones entre ambos países.

La única mención oficial a Mariel se produjo hace unos días con motivo del homenaje a un miembro del Ministerio del Interior que falleció en el incidente de la embajada de Perú, que dio pie al éxodo.

El 1 de abril de 1980 murió el suboficial Pedro Ortiz Cabrera de 27 años, que custodiaba la embajada peruana, cuando trató de detener a un grupo de cubanos que estrellaron un ómnibus contra la verja de esa legación del país andino.

Seis cubanos entraron violentamente en la embajada y pidieron asilo político, a lo que el gobierno peruano accedió.

En represalia, las autoridades cubanas retiraron la custodia de esa misión diplomática, en la que entraron más de 10.800 personas en cuatro días.

El presidente de Cuba, Fidel Castro, anunció entonces la apertura del puerto de Mariel, a unos 40 kilómetros de La Habana, para quien quisiera emigrar y cientos de embarcaciones se trasladaron a este puerto cubano para trasladar a los emigrantes.

Por el puente marítimo Mariel-Cayo Hueso (Florida) llegaron a Estados Unidos a partir del mediados de abril más de 125.000 cubanos en unas 2.000 embarcaciones, entre ellos numerosos delincuentes salidos de las cárceles de la isla.

"Fue una etapa inolvidable y desgarradora por los lamentables hechos violentos que se sucedieron en aquellos días contra muchos de los que intentaban abandonar el país por el Mariel", recuerda un cubano que fue testigo de la salida del grueso de su familia hace veinticinco años.

"Mi padres y hermanos vivieron en un asedio constante durante más de un mes por los llamados 'actos de repudio'", lamenta este habanero que prefiere no identificarse.

"Además de las palabras obscenas, tiraban contra la puerta de la casa de mi familia huevos, viandas podridas, entre otras cosas, por lo que se veían obligados a estar prácticamente encerrados", agregó.

Como miles de "marielitos", la familia de este hombre llegó a Miami (EEUU), y logró establecerse allí.

"Al contrario de lo que muchos piensan, no fue fácil para mi familia, les costó mucho trabajo sobrevivir en Miami porque no tenían otros familiares allí y no conocían el idioma", asegura.

"Vivieron una situación horrible que no superaron hasta varios años después", concluye.

"Recuerdo que en mi centro de trabajo hubo como una limpieza, las autoridades sacaron para Estados Unidos a mucha gente que consideraban que no le servían aquí", explica una vecina de La Habana que no quiere dar su nombre.

"Fueron unos días muy duros para todos, para los que se iban y para los que nos quedamos", señala esta mujer.

El gobierno cubano aprovechó el éxodo de Mariel para sacar del país a población reclusa, enfermos y desafectos a la revolución.

En 1984, Estados Unidos y Cuba acordaron la repatriación de más de 2.600 cubanos que abandonaron la isla por este puerto y que cometieron algún tipo de delito.

El éxodo de Mariel se produjo apenas un año después de la primera reunión en la isla entre el gobierno cubano y la emigración, en 1979, que posibilitaría más tarde las visitas a Cuba de cubanos residentes en Estados Unidos.

La emigración masiva tuvo un fuerte impacto en los cubanos que se quedaron, que con el tiempo empezaron a recibir remesas y pudieron conocer el nivel de vida de sus familiares.

Desde entonces, la emigración cubana, tanto legal como ilegal, a Estados Unidos no ha parado de crecer.

Para evitar incidentes similares, entre 1994 y 1995, los gobiernos de Cuba y EEUU firmaron unos acuerdos migratorios que comprometen a Washington a otorgar un mínimo de 20.000 visados anuales a ciudadanos cubanos.

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