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Los fantasmas del pasado asustan a Colombia cuatro años después

La selección sub´23 de Colombia necesita un exorcista.

Viña del Mar (Chile).--- La selección sub´23 de Colombia necesita un exorcista.

Brasil, un "espíritu maligno" para el recuerdo de los colombianos en los torneos preolímpicos, vuelve amenazante mañana, cuatro años después de la paliza por 9-0 que puso de vuelta a casa a Javier Alvarez y a sus pupilos.

El hecho insólito se registró el 30 de enero de 2000 en la última jornada del Grupo A.

Colombia llegó al "Estadio do Café", de la sureña ciudad brasileña de Londrina con la fama de equipo sensación gracias a sus goleadas sobre Ecuador por 4-2 y 5-1 a expensas de Chile, y a un triunfo por 1-0 encima de Venezuela.

Brasil, que de la mano del entrenador Vanderlei Luxemburgo, no convencía hasta entonces por el empate 1-1 con Chile en el debut, y las trabajosas victorias sobre Ecuador (2-1) y Venezuela (3-0).

Pero Ronaldinho Gaúcho, quien nacía para el fútbol mundial, y Alex, que ratificaba su calidad como creador, tuvieron una noche memorable y convirtieron a su equipo en una auténtica "bestia negra" para los colombianos.

"Brasil rompió el embrujo que le impedía mostrar su buen fútbol en el torneo Preolímpico al eliminar del cuadrangular final con una paliza por 9-0 a Colombia y clasificar a Chile, que, sin jugar, y sin esperanza alguna, esperaba precisamente ese resultado para resucitar", fue uno de los comentarios periodísticos de la época.

Antes de ese fatídico partido, Colombia tenía la clasificación para la fase final prácticamente asegurada, pues nadie creía que Brasil se impusiera por una diferencia de cinco goles, la que necesitaba Chile para hacerse con el pasaje.

A los 43 minutos, los anfitriones ganaban con tantos de Alvaro (m.8), Ronaldinho (m.15), Edu (m.21 y 36) y Athirson (m.43).

En la segunda fase la historia se repitió, los brasileños continuaron su actividad lúdica y ampliaron con Adriano (m.64, Lucas (m.71), Warley (m.81) y un penalti de Ronaldinho Gaúcho (m.89).

El delantero León Darío Muñoz, una de las figuras colombianas, encontró el consuelo para sus lágrimas en el hombro de Luxemburgo, al final del partido.

Y días después al volver a Colombia, Alvarez perdió el puesto.

Ninguno de los protagonistas de este hecho extraordinario estará frente a frente en el partido de mañana, pero los fantasmas comenzaron a rondar hoy en los pasillos del Hotel O´Higgins, de la ciudad de Viña del Mar, donde ambas selecciones están concentradas para afrontar la repesca.

A diferencia del partido de hace cuatro años, mañana ambas selecciones llegarán con la necesidad de ganar, si pretenden alcanzar el cuadrangular final, que reserva dos visados para los Juegos Olímpicos de Atlanta.

Pero la máxima preocupación de Jaime de la Pava es levantar la moral de sus pupilos, mancillada por una opaca actuación en la goleada por 4-2 que les infligió Argentina el viernes.

Brasil, aunque no tendrá mañana por suspensión al creador Diego y al medio de apoyo Fabio Rochemback, cuenta con el respaldo de una estela de figuras y mayor tiempo de descanso, al cabo de una semana de compromisos a cada 48 horas.

De la Pava quizá no encuentre un exorcista de profesión antes del trascendental encuentro, y por ello buscará en sus palabras de efecto un conjuro o, al menos, una pócima para que sus hombres den un borrón al pasado reciente y abran una nueva cuenta, sin perder de vista Atenas.

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