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Periodistas reafirman denuncias por presiones del gobierno

El Gobierno negó que esté ejerciendo censura de prensa, pero el director del diario El Espectador, Carlos Lleras de la Fuente, el columnista Ramiro Bejarano y el ex director de la Luciérnaga, Hernán Pelaez, aseguraron que el retiro de Edgar Artunduaga de ese espacio humorístico constituye una clara agresión al derecho de información y opinión que consagra la Constitución Nacional.

BOGOTA.---- El Gobierno negó que esté ejerciendo censura de prensa, pero el director del diario El Espectador, Carlos Lleras de la Fuente, el columnista Ramiro Bejarano y el ex director de la Luciérnaga, Hernán Pelaez, aseguraron que el retiro de Edgar Artunduaga de ese espacio humorístico constituye una clara agresión al derecho de información y opinión que consagra la Constitución Nacional.

El señor Lleras de la Fuente, anunció que denunciará el caso de Artunduaga ante la Sociedad Interamericana de Prensa, el Instituto Internacional de Prensa en Viena y la Asociación Mundial de Periódicos, pues él considera que este episodio no se puede pasar en silencio, porque constituye una nueva violación a la liberal de prensa, por parte del Gobierno Nacional, al exigir la cabeza de varios periodistas que han hecho oposición al régimen.

"Ha herido de muerte uno de los programas más populares de Colombia, como es La Luciérnaga, dijo el ex embajador Lleras de la Fuente.

En una comunicación al a Fidel Cano, Editor General de El Espectador, el señor Lleras de la Fuente dice:

"Desde mi forzoso retiro siento la obligación de no dejar pasar en silencio una nueva violación a la libertad de prensa por parte del Gobierno Nacional, el cual ha exigido la cabeza de varios periodistas que han hecho oposición al régimen, y herido de muerte uno de los programas más populares de Colombia, como es La Luciérnaga.

"Si a las continuas amenazas de los grupos subversivos contra la vida y la integridad de los periodistas tenemos que sumar ahora la persecución gubernamental, vamos a encontrar cómo el Estado colombiano sigue empeñado en destruirse a sí mismo, lo cual conseguirá fácilmente destruyendo la libertad de prensa".

Por su parte, el jefe de prensa del gobierno, Samuel Salazar, se declaró sorprendido por las denuncias de los periodistas y negó que el retiro de Artunduaga sea el resultado de presiones oficiales.

Dirigiéndose a Hernán Peláez, el vocero del presidente Pastrana dijo que no es cierto que a Artunduaga se la haya presionado desde el gobierno a través de la Dian, el ministerio de Comunicaciones o los bancos oficiales.

Salazar afirmó que este episodio es una campaña orquestada, dirigida a socavar uno de los que él llama "de los más grandes patrimonios con que cuenta el país en este Gobierno: la Libertad de expresión".

El representante gubernamental, en algunos puntos de su mensaje dijo:

"Artunduaga ha tenido durante la actual Administración los micrófonos de Caracol y de La Luciérnaga para expresar sus puntos de vista sobre el Presidente y su Gobierno, sin que, a pesar de la irresponsabilidad con que muchas veces los atacó y criticó, se haya reclamado el derecho a una rectificación.

"No es Usted claro al lanzar acusaciones afirmando "me imagino" o "me parece" porque una cosa es la crítica y el humor como elementos de expresión y otra muy distinta utilizar los mismos micrófonos para acusar al Gobierno de violar la propia Constitución.

"Su deber como ciudadano, es la de entregar a las autoridades competentes la que Usted llama letra menuda y contenido que dice conocer del caso, así como revelar los nombres de las personas que a nombre del Gobierno han ejercido esa supuesta presión o expresado incomodidad, todo acompañado con las respectivas pruebas.

"Usted, además, afirmó que una de las formas que utilizó el Gobierno para presionar Artunduaga fue a través de la Dirección de Impuestos, del Ministerio de Comunicaciones y de algunos bancos. La pregunta aquí es ¿desde cuando, nosotros como periodistas, somos inmunes frente a la ley? ¿Desde cuándo, por el hecho de tener la ventaja de utilizar un micrófono, nos podemos abrogar (sic) el derecho de no pagar o atrasarnos en las deudas, de no tributar, de no devolver lo que en nuestras empresas particulares retenemos a nombre del Estado y de no atender la normatividad jurídica sin que se nos llame al orden?"

Hernán Peláez, al anunciar su retiro como director de La Luciérnaga, en solidaridad con Artunduaga, confirmó que sí hubo presiones y dijo que es su palabra contra la del vocero oficial.

"No estoy de acuerdo con el procedimiento y las presiones, que sí las hubo, para el retiro de Edgar Artunduaga. Lo que dice el Gobierno es una cosa y lo que decimos acá es otra", declaró Peláez.

Algunas palabras de Hernán Peláez fueron:

“Con esta situación que se ha presentado y con la salida y la renuncia de Edgar Artunduaga, cuyos motivos son suficientemente conocidos, yo he tomado también la decisión de dejar por lo pronto la dirección de La Luciérnaga, por una sencilla razón: no estoy de acuerdo con el procedimiento y las presiones, que sí las hubo, para el retiro de Edgar Artunduaga. Leímos completo el comunicado de Presidencia, pero lo que dice el Gobierno es una cosa y lo que decimos acá es otra.

Pero, para tranquilidad de los oyentes, este programa va a seguir con el mismo contenido de siempre (...): el humor, la entretención y la crítica, ya que tenemos el respaldo de la empresa para utilizar lo que se llama carta blanca.

Me parece que si yo soy el director y el señor Artunduaga subalterno del programa, no puedo permitir que sea retirado o se retire y yo continuar al frente del programa. Me parece un gesto mínimo de solidaridad que se debe tener con el equipo.

Sin embargo, como se lo dije a la presidencia de Caracol, espero continuar en otros frentes: el deportivo y el programa de la mañana, si la compañía considera que debo seguir... Los primeros que conocen esta reacción son los oyentes, y los que hoy estamos, dejamos con cariño y con gusto un grato recuerdo y una oportunidad para nuestros compañeros”.

Entre tanto, el periodista Artunduaga dijo que se retira porque le parece inadmisible aceptar una tácita y obligatoria mordaza.

"El presidente Pastrana, seguramente por su consagración al proceso de paz, ha confundido los roles y actúa con los periodistas como si fueran subversivos", dijo Artunduaga.

Dijo que este incidente se semeja al de un "gato dictador que persigue a un ratón periodista que no ha podido domesticar".

Algunos de los apartes de la renuncia de Artunduaga, en mensaje que dirigió al doctor José Manuel Restrepo,Presidente de Caracol, son los siguientes:

"Me permito agradecer la generosidad y la paciencia que la Empresa han tenido siempre conmigo.

"Hace un año, un alto funcionario, cercano a Palacio (pienso que de buena fe) me sugirió salir del país, para evitarme problemas personales por mis posiciones críticas al Gobierno en 6 A.M. y La Luciérnaga. En repetidas oportunidades fui invitado a bajarle el tono a temas que se relacionan con el Gobierno. Y en varias ocasiones supe de esfuerzos internos que se hacían para salvarme la cabeza.

"Interpreto como un buen gesto el ofrecimiento de trabajo en la cadena SER de España, pero decidí quedarme en el país. Me parece, como periodista, inadmisible aceptar un tácita y obligatoria mordaza. Estoy de acuerdo con quienes afirman que el mayor peligro para el periodista en esta época es la autocensura.

"El presidente Pastrana, seguramente por su consagración al proceso de paz, ha confundido los roles y actúa con los periodistas como si fueran subversivos.

"Ya está bien. No me parece justo con Caracol seguir en este juego. Un gato dictador que persigue a un ratón periodista, que no ha podido domesticar. La genuflexión no ha sido mi credo.

"Habría suficientes razones alimenticias para quedarme. Soy un empleado, con sueldo fijo y básico, sin arandelas de ninguna clase. A partir de hoy un desempleado más. Considero una extraordinaria coincidencia esta renuncia, hoy Día Internacional de la Libertad de Prensa. El letargo cívico es el ideal y el sustento del autoritarismo, dice Vargas Llosa".

Por su parte, el columnista del diario El Espectador, Ramiro Bejarano, dijo que "por el rumbo que están tomando los últimos acontecimientos, no es una exageración decir que en Colombia en vez de libertad de prensa lo que está patentando este gobierno conservador es la libertad de censurar a quien le venga en gana".

"Esta estrategia le está dando resultados al régimen, porque lo cierto es que con muy pocas y valerosas excepciones, los medios están intimidados", concluyó el señor Bejarano.

Apartes de la columna del señor Bejarano son los siguientes:

"El último suceso, por cierto muy confuso, se presentó con los inofensivos y geniales humoristas de La Luciérnaga, en el que a pesar del manto de silencio con el que se ha querido arropar este asunto, resulta innegable que algo pasó. Y lo que aconteció no fue un episodio menor sino una brusca retaliación, ejercida desde la propia Casa de Nariño por alguien que en nombre del Gobierno se sintió habilitado para reclamar por el tono de unos comentarios o de unas pullas contra el primer mandatario, de las que suelen llover indiscriminadamente desde ese agradable espacio radial.

"Lo cierto de todo esto es que no volvimos a sentir a Edgar Artunduaga –el mismo que en plena campaña electoral de 1998 recibió al aire los insultos del candidato Pastrana dizque por haber sido beneficiario de concesiones estatales de unas emisoras–, y en su lugar lo que se ha hecho evidente por estos días son los vainazos de los otros miembros del elenco que no dejan duda alguna del temor o al menos de la incomodidad por el retiro intempestivo de uno de sus colegas.

"Nadie debería extrañarse de que en este Gobierno se hayan presentado en varias ocasiones amagos de represalia a la prensa, para llamarlos de la manera menos agresiva posible. Durante el “Lloredazo” resultó memorable la reconvención que la entonces ministra de Comunicaciones, Claudia de Francisco, hizo a los directores de varios medios previniéndolos acerca de la importancia de “moderar” la información que estaba difundiéndose sobre lo que terminó siendo lo más parecido a un intento de cuartelazo. Y después de ese incidente, de cuando en cuando se sabe de llamadas del alto Gobierno a directores de medios expresando molestias o haciendo sugerencias, que en buen romance no son más que soterradas amenazas o sutiles ablandamientos".

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