Carlos Medellín: El odio no es buen consejero

El destacado jurista, víctima del M-19, admite que es muy difícil perdonar por perdonar, pero se debe evitar crecer en el odio, en la venganza.

El ex ministro de Justicia Carlos Medellín Becerra afirmó hoy que perdonar por perdonar es muy difícil para el ser humano, pero finalmente hay que aprender a ponderar los sentimientos de tristeza, rabia y odio, con un sentimiento global pensando en los hijos y en los nietos.

En entrevista con 6AM Hoy por Hoy, de Caracol Radio, el conocido abogado y educador habló sobre sus sentimientos y los de su familia tras la muerte de su padre, el magistrado Carlos Medellín Forero, durante los hechos del Palacio de Justicia en noviembre de 1985.

Y lo hizo al referirse a la posición asumida por la senadora Paloma Valencia, quien tras reiterar que el ex guerrillero de las Farc Pablo Catatumbo “es un narcoterrorista” y que “lo grave es que un narcoterrorista esté sentado en el Senado”, añadió que mantendrá su posición de rechazo “a la impunidad sin conocer la verdad” sobre el conflicto con la guerrilla de las Farc.

“Es muy difícil perdonar por perdonar”, comentó Medellín Becerra y añadió que “la gran diferencia entre esa época y hoy, es que el proceso con el M-19 se dio sin verdad, sin justicia y sin reparación. Los indultaron a cambio de nada”.

Recordó que en aquella época hubo dos indultos, el primero con problemas por decisión de los jueces y segundo con ponencia del senador Alvaro Uribe Vélez. “A las víctimas no nos preguntaron, no nos llamaron, no hubo verdad, justicia o reparación”, insistió.

Pero consideró que ese proceso con el M-19, aunque llenos de fallas, fue un buen proceso, entre otras cosas porque paró la guerra con ese grupo.

Sobre el proceso de paz con las Farc, dijo que hoy busca la verdad, la justicia y la reparación.

Cuando se le preguntó sobre su sentimiento sobre el M-19, dijo que la guerrilla tuvo una actitud esquizofrénica, asesina y cobarde. Para mí lo siguen siendo; siguen siendo esquizofrénicos, asesinos y cobardes, pero frente a la lógica de la paz hay que aprender a ponderar el sentimiento personal de tristeza, rabia y odio, con el sentimiento global pensando en los hijos y en los nietos. “El odio no es buen consejero”, precisó.

 

 

Cargando