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Cáncer de cabeza y cuello, la amenaza de 550.000 vidas

El 60% de los pacientes con cáncer de cabeza y cuello recibe el diagnóstico cuando la enfermedad está localmente avanzada.

 Cada año se reportan más de 550.000 casos nuevos de Cáncer de cabeza y cuello (CCC) en el mundo, una enfermedad que puede generar problemas para comer, hablar e, incluso, respirar. Por eso, en este 27 de julio, día de su conmemoración, se busca atraer la atención para que se reconozcan los síntomas y se genere conciencia por aquellos que la padecen.

El CCC es una patología que afecta las células que recubren los tejidos u órganos de la región de la cabeza y cuello, comprometiendo la cavidad nasal, la boca, la garganta o las glándulas salivales; de hecho, las áreas más comunes en las que se desarrolla son la cavidad oral en un 44%; la laringe, 23%; y la faringe con un 33%.

Más del 90% de los casos comienza en las células planas escamosas que recubren las superficies de la boca, la nariz y la garganta, y se conocen como carcinomas de células escamosas de cabeza y cuello (CCECC), el sexto tipo de cáncer más frecuente en todo el mundo.

El CCC se puede presentar en personas de todas las edades, aunque es más común en adultos jóvenes y mayores de 40 años. Existen factores de riesgo relacionados con el estilo de vida, como una dieta sin alimentos frescos y orgánicos o el tabaquismo con consumo de alcohol. Otro desencadenante, es la infección con Virus de papiloma humano.

De acuerdo con el especialista en cirugía de cabeza y cuello, el doctor José Antonio Hakim, se puede decir que hay dos tipos de CCC, según el paciente: el desarrollado por personas entre los 50 y 60 años que fuman y toman alcohol y el de los pacientes más jóvenes que han contraído el Virus del papiloma humano (VPH). En efecto, “actualmente hay una epidemia mundial de carcinoma del tracto digestivo superior en adultos jóvenes, causado, principalmente, por el VPH, que genera tumores de crecimiento rápido”, afirma el Dr. Hakim.

Síntomas

Aunque sus señales no son específicas pueden incluir:xi

  • • Inflamación o herida que no cicatriza en la cabeza o en el cuello.
  • • Dolor de garganta u oído que no desaparece.
  • • Dolor o dificultad para tragar.
  • • Ronquera o cambios en la voz.
  • • Inflamación del cuello.
  • • Nariz congestionada en un lado y/o sangrado nasal.
  • • Llagas que no cicatrizan y/o manchas blancas o rojas en la lengua o en la boca.

¿Por qué es importante diagnosticarlo a tiempo?

El 60% de los pacientes con Cáncer de cabeza y cuello recibe el diagnóstico cuando la enfermedad está localmente avanzadax y, una vez que vuelve a ocurrir o hace metástasis fuera del área del cuello, su pronóstico es poco alentador, pues la expectativa de vida media es sólo de 10 meses.

Cuando los pacientes con VPH que desarrollan un tipo de CCC acceden a tratamiento oportuno, tienen una tasa de curación de hasta 80%, afirma el doctor Hakim; sin embargo, “es muy común que haya diagnóstico tardío, porque las personas no están atentas de su salud o porque el sistema dificulta el acceso a la atención”, agrega el especialista.

Un diagnóstico correcto a tiempo de CCC permite que el tratamiento a la afección local logre que el 46% de los pacientes tenga una sobrevida general de aproximadamente 5 años o más.

Con respecto al tratamiento, el Dr. Hakim expresa que: “El éxito consiste en tener un equipo de especialistas multidisciplinario para evaluar cada caso, ya que todos son diferentes y dependen del estado y localización de la enfermedad, así como de las condiciones de salud del paciente".

A partir de estos factores se puede decidir una combinación de tratamientos que incluya una o más de las siguientes opciones:

  • • Quimioterapia
  • • Radioterapia
  • • Cirugía
  • • Terapia dirigida

Los especialistas coinciden en que el impacto de los tratamientos no significa que los pacientes deban aislarse, sino que es una oportunidad para que participen en espacios que contribuyan a su desarrollo social y emocional, con el apoyo de sus cuidadores y familia.

Las voces que no apaga el cáncer

Manuel* es un conductor de 34 años y Augusto*, un técnico electricista de 58. Ambos sostenían a su familia con su trabajo y disfrutaban salir de paseo o a cumplir sus labores diarias, pero tuvieron que cambiar aquello que les gustaba por terapias y tratamientos. Los dos son pacientes con cáncer de cabeza y cuello. Uno es bucofaríngeo y el otro es de lengua.

En marzo del 2015 cuando diagnosticaron a Manuel le practicaron 7 quimioterapias. El procedimiento causó que bajara de peso rápidamente, pero soportó otras 34 radioterapias. Con la última sesión de su tratamiento perdió el cabello y se debilitó aún más. Ahora se queda en su cama casi todos los días.

Dos años después, A Augusto le anunciaron algo parecido. En marzo del 2017 le diagnosticaron cáncer de lengua y por tres meses sólo pudo comer por medio de una sonda. Actualmente, alimentarse por la boca depende de la intensidad del dolor que provoque la enfermedad.

Buscar opciones que mejoren su calidad de vida es una herramienta de acompañamiento en la terapia de los pacientes y cuidadores.

Por ejemplo, cada mes los dos asisten con un familiar a clases de cocina. Juntos preparan con un chef, alimentos que contribuyen a la dieta que requieren para mantenerse saludables. “El objetivo es que aprendan a comer bien, con nuevos platos, y se integren socialmente para compartir sus experiencias. Acá se hacen amigos”, afirma Yamile Bohórquez, encargada del programa.

A Manuel y Augusto, la cocina los motiva a seguir viviendo y construir un futuro más saludable. Las clases no tienen costo económico, pero los dos pacientes coinciden en su valor simbólico: no dejar que el cáncer apague su voz.

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