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Piedad Jaramillo nos contó cómo logró manejar el autismo de su hijo

Hoy en día, Juan es un joven feliz y, aunque persiste su dignóstico, tiene un proyecto de vida asociado a sus habilidades.

Piedad Jaramillo un día recibió la llamada del jardín infantil de su hijo de 3 años y medio, en la que le dijeron que tenía comportamientos extraños: no jugaba con nadie y hablaba con una planta todo el tiempo. Ella no pensó que fuera nada grave, pero lo llevó donde un psquiatra-neurólogo y el diagnóstico fue autismo.

Ella ha aprendido a entender su universo y se dedicó a aprender. Hizo muchos cursos, dejó su trabajo como médica y empezó a hacer cursos para entender. Hoy es una experta que ayuda a otras mamás desde la orilla de ser madre y desde la orilla científica.

“El autismo no se medica. Hay ciertas conductas y cuestiones que se llaman comorbilidades; cositas que pueden aparecer en un niño con autismo como por ejemplo epilepsia, trastornos del sueño, trastornos de conducta, muy puntuales para los que sí se prescribe medicamento, pero no para el autismo como tal. Yo aprendí y me especialicé en autismo luego de que a mi hijo Juan Alejandro lo diagnosticaran a los 3 años y medio, luego de haber tenido unos primeros años absolutamente normales como los de cualquier otro niño. Hoy mi Juan tiene 14 años, y aunque nunca se va a curar, es un muchacho feliz, interesado entre otras cosas por la moda; ya ha hecho tres desfiles mostrando su trabajo”.

Reflexión: a partir de esta experiencia,  se puede entender el universo del autismo y cómo se puede manejar y salir adelante. El niño es feliz dentro de su mundo y la mamá también porque entendió que no es el fin del mundo.

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