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Lo que va de Rock al Parque en algunas postales

Es fácil perderse en Rock al Parque, si no se ha ido nunca. Con el tiempo, uno llega a cogerle el gusto a todo lo que pasa: el pogo, el ruido, las bandas que no parecen tan chéveres, las que terminan siéndolo y las que al final no eran lo que parecían. El festival siempre es un lugar interesante, incluso si el rock no es lo de uno.

Van dos días, cargados con todo tipo de sonidos, en los que la gente ha ido, casi completamente en paz, asistiendo con alegría a un evento que ya es hijo preferido de la ciudad. Puede que haya aún gente que le teme a Rock al Parque, pero esta ciudad moriría de tristeza si no tuviera cada año su dosis de energía. 

De manera que he separado del conjunto algunas postales, para contar a pedacitos lo que lleva de este Rock al Parque 2017, que hoy lunes termina. 

1- Una madre orgullosa:

Nadie cree que el primer día, dedicado por completo a los sonidos del metal y todos sus subgéneros, sea un espacio propicio para los “adultos”. Por adulto se entiende a una persona mayor de cuarenta años, que ya hace rato dejó de ponerse tenis y decidir cómo se viste, dejando a su vez que las convenciones, la radio comercial y “la adultez” determinen qué música oye, o al menos usa como acompañamiento de fondo en su vida. Mientras tocaba Herejía, una de las bandas que llegaron al festival a través del sistema de convocatoria y audiciones, vimos a una señora bailando frenéticamente al ritmo del metal. Todos la mirábamos sorprendidos, con mucha alegría de verla ahí. No pude resistirme a entrevistarla y, en medio del ruido, esto es lo que me contestó.

2- Dando ejemplo. Darkness es una banda emblemática del metal en Colombia. Para muchos, es la banda que los introdujo a este género, y aquella con la que más se han sentido identificados en su historia como metaleros. Después de 30 años de carrera como leyendas del metal y la música independiente en Colombia, decidieron separarse y el sábado en Rock al Parque 2017 tuvo lugar su última presentación. En medio de un concierto cargado de emoción y poder, su vocalista, Rodrigo Vargas, declaró que, sin importar que hubieran tenido una diferencia con Óscar Orjuela (baterista y fundador de la banda) y hubieran decidido separarse, habían decidido despedirse tocando un último gran concierto, dándole la cara al público y sin pelear, reconociendo el valor del otro, como lo hacen las bandas grandes. Hermoso ejemplo el que se le da desde el rock a un país en el que decidimos que cada problema es un abismo y cada pelea es la última y más grave. Qué bueno que exista reconciliación, incluso en medio de la separación. Larga vida a Darkness.

3- Sobre el tamaño del festival. A las seis de la tarde del sábado, ya se había reportado la entrada de más de 37.000 personas. Eso daba en los cálculos poco más de 60.000 personas, como tope a alcanzar en las horas que restaban del primer día. Solo por el gusto de hacer matemáticas simples, el total de los asistentes a un Estéreo Picnic, que es un evento grande, es de 65.000 personas a lo largo de los tres días que dura el festival. El cálculo habitual de un Rock al Parque, para el momento en que cierra sus puertas el lunes festivo, es de alrededor de 300.000 personas. Incluso si esa cifra viene inflada por la versión oficial, y sin que ese número sea en realidad un testimonio de la importancia del festival, es una muestra del poder que tiene este evento. A menudo son los artistas los que mejor agradecen. Sin ir más lejos, el vocalista de la banda de metal Lamb Of God, que fue la encargada de cerrar el primer día, declaró emocionado que se trataba de la audiencia más grande frente a la que habían tocado jamás. Hace algunos años, el vocalista de la banda de epic metal Haggard, declaraba con la voz un poco aguada eso mismo. Uno definitivamente no sabe lo que tiene.

4- Despacio y sin hacer reguero. La zona de comidas es cada vez mejor en Rock al Parque. Pasamos de tener una serie de negocios haciendo lo suyo sin ningún tipo de amor a una zona en la que, de lo más caro a lo más barato, todo está hecho con esmero. No es solamente la presencia de marcas harto conocidas o la diversidad de propuestas. Es también la noción, aprendida con esfuerzo, de que todos los detalles cuentan. Es una señal de algo bueno, por muchas razones. La primera es que poco a poco el público va aprendiendo que no puede dejar la basura simplemente donde le plazca y que el festival debe ser sostenible. La segunda es que existe un convencimiento desde el Distrito de que la calidad de vida también es necesaria para aquellos a quienes parece que no les importa, y ese cambio se ve. La tercera razón es que esto viene pasando ininterrumpidamente de una administración a otra, lo que quiere decir que, sin importar las peleas bobas entre alcaldes y exalcaldes o las diferencias ideológicas, hay cosas que siguen yendo para arriba. (foto)

5- Zhaoze.

Para aquel que no conozca ni haya ido jamás a Rock al Parque, es importante saber que existe un diseño del festival, según el día. Ya he dicho en este artículo que el sábado es el día para el metal. Pues bien, el domingo es el día para muchas cosas: por un lado, el punk y el hard core; por otro lado, los sonidos del reggae, el dub, el raggamuffin, el ska y todas las vertientes que nacieron en el encuentro de Inglaterra con el Caribe negro y por otro lado, las propuestas más extrañas del festival, que no son lo suficientemente comerciales para hacer parte del lunes, destinado para lo que se conoce como “el gran público”. Son muchas las oportunidades de descubrir algo nuevo en un domingo de festival, y esta vez la cuota de mayor interés vino de China. Todos los asistentes al festival quedaron boquiabiertos, gracias a la presentación de Zhaoze, una banda de rock progresivo, cuya formación consistía de guitarra, batería y bajo (hasta aquí todo normal), combinados con un guzheng, intrumento tradicional de cuerda. Fue todo un viaje, pero eso no era lo único. Esta es la primera vez que la banda salía de China en toda su historia. Ojalá sigan llevando su música a todos lados, porque amerita que se oiga en más países. Buena apuesta del festival. (Video).

6- La tontería que no falta. Lastimosamente, también hay notas negativas que dar. La primera es un cierre arbitrario, hecho por la policía a las ocho de la noche del sábado, cuando más gente se aprestaba a entrar al festival. La imagen de la gente agolpándose en las entradas, mientras llegaba la orden del Distrito de abrirlas de nuevo, es simplemente una lección que hace rato debíamos aprender, y es que la paz empieza por casa. Si no existe un esfuerzo real para que la Policía entienda de qué se trata Rock al Parque, si no logramos que desde “el poder” se esparza la idea de que la gente que va a Rock al Parque no es peligrosa, van a seguir ocurriendo errores de coordinación como este, que no fue nada grave, al final. La segunda nota negativa vino de parte de la gente. La banda argentina Los Caligaris es una de las bandas más famosas de su género, con fama en toda Latinoamérica y una reputación más que merecida. Están cumpliendo veinte años de carrera, e hicieron un esfuerzo para venir a Rock al Parque, abaratando sus costos y cobrando menos de lo que acostumbran, solamente para traer su música a Colombia, donde tienen una gran fanaticada. El problema es que dentro de esa fanaticada, son muchos los miembros de “barras bravas”, que no están dispuestos a dejar que ningún miembro de otra barra, porque así dividen el mundo ellos, disfrute de la música que a ellos les gusta. En medio de su concierto ocurrió un conato de pelotera por cuenta de alguno de estos energúmenos inútiles, que afortunadamente fue neutralizada en breve. Todo esto, para decir dos cosas: ya que desde el fútbol no se está haciendo nada para tratar de entender y solucionar el problema social que representan las barras bravas, desde la música tal vez se pueda. También es importante recalcar que es necesario traer estas bandas y seguir haciendo las cosas a pesar de quienes pretenden sabotear al mundo entero. Solo así podemos seguir adelante llevando el disfrute de la música a la mayoría de la gente, de manera que punto para Idartes y para Los Caligaris, a quienes siempre estaremos agradecidos por haberse dado la pela de venir.

7- Rock al Parque mestizo. Desde hace años existe una facción de personas decididas a defender lo que entienden como “la pureza” del rock, atacando todo lo que parezca mestizo o tropical. Olvidan estas personas que el rock no es una música nacida en el corazón de la pureza racial (si acaso tal cosa existiera), sino en medio del mestizaje, entre las negritudes oprimidas de Estados Unidos, a la vera del río Mississippi y en los plantíos de algodón. Es un orgullo y una dicha poder decir que, año tras año, la respuesta del festival ha sido la de hacer caso omiso al racismo y seguir trayendo artistas que vienen de todos los rincones del mundo y de la música. Este año, por segunda vez en Rock al Parque, tuvimos la oportunidad de ver la hermosa presentación de Elkin Robinson, trayendo las canciones de su más reciente disco, en el que combina muchos ritmos del Caribe, llenos de historia y alegría. Todos los asistentes a la tarima BIO pudieron sentir el poder de esa alegría, como hace días pudieron también los oyentes de Dos y punto, gracias a la entrevista que nos concedió Elkin y que acá pueden encontrar (link). También les dejo una muestrica de la presentación de Elkin, anoche en el Simón Bolívar. 

De manera que en Rock al Parque se cuecen habas. Son muchas las cosas interesantes que nos trae cada año este festival, y nuestro plan es seguirles reportando, porque Dos y punto está presente, también en Rock al Parque 2017.

 

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