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Diana Montoya


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Sexo

Cuando vas solo por sexo y terminas enamorándote

Las redes sociales para conocer gente pueden conformar una lista larga Tinder, Badoo, OkCupid, Happn, Grindr, son algunas de las aplicaciones para ligar, tener encuentros casuales o quizás, encontrar el amor de su vida.

Las redes sociales y aplicaciones para conocer gente pueden conformar una lista larga. Tinder, Badoo, OkCupid, Happn, Grindr, entre otras, hacen parte de las aplicaciones más utilizadas por las personas para ligar, tener encuentros casuales o quizás, encontrar el amor de su vida.

Bajo el lema “una forma divertida de romper el hielo”, con más de 35 mil perfiles únicos y cerca de un millón de emparejamientos, la aplicación móvil Tinder revoluciona el mundo de las relaciones de pareja en línea.

Tal como en una red social, los usuarios deben crear su propio perfil, indicando -opcionalmente- sus datos personales, gustos y una fotografía o avatar. Además, la aplicación solicita una ubicación a través del GPS del teléfono o tableta y, a partir de esta, muestra al usuario una lista de personas que podrían interesarle y que se encuentran cerca.

La persona tiene dos opciones: indicar que le gusta o pasar de anónimo. Si elige la primera opción; es decir, cuando ambos indican que se gustan, la aplicación les permite chatear, con la posibilidad de no mostrar sus datos -si así lo prefieren- y, a partir de allí, es decisión de ellos continuar teniendo citas virtuales o desistir.

Historia de Carolina

Carolina tiene 25 años y llego a Tinder por consejo de una amiga.

“Acababa de salir de una relación de dos años que me dejó una decepción amorosa con alguien que me agobió por completo”

“Tenía 20 años cuando entré a esta aplicación, pero siempre tuve presente mi objetivo: solo quería tener relaciones sexuales y no quería comprometerme con absolutamente nadie”

Conocí a Manuel y empezamos a chatear. Ambos éramos conscientes frente a lo que queríamos, nada serio y solo pasarla bueno. Duramos tres meses saliendo. Nos veíamos dos o tres veces a la semana, siempre íbamos a un motel diferente. Él no tenía a nadie y yo tampoco pero como era algo casual, entonces decidimos que ninguno conocería nada del otro, no más que un encuentro sexual.

Luego empezó a crecer el amor, la atracción no solo sexual sino la manera como se expresaba y hablaba. Gracias a Dios fue algo mutuo. Comenzamos a salir no solo a encuentros sexuales sino a cine, a tomar café e incluso a caminar. Hasta que me pidió el cuadre y acepté. Duramos seis meses saliendo, como pareja y hasta conocimos a la familia del otro.

Al año de haber comenzado esta aventura, me pidió matrimonio, algo que jamás imaginé que pasaría pues como digo, todo empezó por ganas sexuales.

Nos casamos hace 4 años, pero nuestra familia no sabe cómo nos conocimos. Siempre decimos que teníamos una amiga en común que nos presentó.

“Obviamente hay riesgos que uno corre y yo era consciente de eso: hablábamos mucho por chat y tratamos de conectarnos por Skype. Con cuidado pero arriesgarse un poco porque mire, en esos momentos tan espontáneos puedes conocer al amor de tu vida, así como conocí a Manuel”.

 Historia de Sara

La relación de Sara comenzó hace tres años, ella había terminado una relación de 4 años hacía muy poco, se sentía triste pero estaba segura de no volverse a enamorar, solo quería vivir su soltería y no tener compromiso con ningún otro hombre.

Un día una amiga le recomendó conocer hombres a través de la aplicación Tinder, a ella en un principio no le gustó la idea, pues le aterraba salir con alguien sin saber qué clase de persona era.

Su amiga la convenció y Sara decidió hacer parte de los usuarios de Tinder, llena de temor decidió aceptar salir con un chico que le pareció muy churro, ella tenía claro que este encuentro era algo casual y que simplemente era para pasar un buen rato y tener sexo.

Un viernes Sara se encontró con este hombre, fueron a cenar, luego a una rumba y tras varias horas de estar juntos decidieron ir a pasar la noche juntos.

“La primera noche que estuvimos juntos fue increíble, todo me encanto, pero siempre tuve claro que solo sería cosa de una noche.”

Días después el volvió a invitarla a salir, en un principio todo comenzó como una simple relación sexual, solo se veían para tener sexo pero meses después todo cambio, Sara se enamoró de este hombre y el de ella, aunque ella no estaba en busca de una relación amorosa, termino perdidamente enamorada del hombre al que solo vio como una aventura sexual.

Hoy en día llevan dos años juntos y están pensando en irse a vivir juntos.